Escribología

Besos de despedida

No hicieron falta las palabras
tú y yo sabíamos cómo debía terminar esto
le regalamos algunos suspiros al viento
un poco de agua salada
y unos susurros al oído

Era una tarde cualquiera,
gris cómo siempre
algo tormentosa quizá
o quizás era el alma que relampagueaba
anunciando el final

Sé que ambos esperamos palabras que no llegaron
esas que ninguno sabía pronunciar
pero que ambos moríamos por escuchar,
y así se fue esa tarde de noviembre
que escribimos en el aire promesas
que jamás se cumplirían

Y así se fue esa tarde,
con un beso en la mejilla,
un adiós en la garganta
y las calles, esas nuestras calles
siendo testigos de nuestro final

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Confirmar tu felicidad

Me encontré aquel viejo sentimiento en el que el estomago, la boca y las piernas se llenaban de luciérnagas. Esas que nos robaban el aliento e iluminaban nuestras caras con solo vernos. 

Leí sobre aquella cita que nunca tuvimos. “Comemos un helado, buscamos tiendas de antigüedades y caminamos por las calles emprendidas viendo el atardecer sobre el volcán”. Te juro que volví a estremecerme y a lamentar que no lo hiciéramos.

Volvió el pesar de tu desaparición, de no saber si estás bien o qué fue de ti.

Volvió esa inquietud de querer recordarte que aunque no sé nada, siempre te pienso y recuerdo con tanto cariño.

Escuché el disco que me regalaste, aquel que le pediste al artistas que lo firmará para mí. Lo guardo porque es lo único físico que tengo de ti.

No creas que en mis cumpleaños no te pienso; no olvido cómo siempre nos regalábamos un postre para celebrarnos. Aunque no estés, en silencio sigo celebrando tu vida.

Te escribí con la ilusa idea de que recibirías lo que me pasó al repasar nuestros momentos juntos y que nos volveríamos a conectar, pero es como hablarle a alguien que no existe. 

Te he buscado,

He preguntado por ti, pero casi nadie sabe nada. 

Y duele no saber cómo estás, no saber si, lejos, estás feliz.

Pero me detengo, porque ese pensamiento pesa mucho y te imagino libre de tus demonios, dando todo ese amor que quedó pendiente, usando tu gigantesca creatividad e impactando a todos con tu forma de ver la vida.

Me gusta pensar que estás mucho mejor lejos de este país; que tienes a personas que te aman y te acompañan cuando no puedes más. Que tienes a tu familia y la comida que tanto extrañabas. Sí, quiero que sea verdad.

Aunque estemos a 2097 kilómetros de distancia me tienes pensándote, extrañándote y muriendo de ganas de que un día pueda confirmar tu felicidad.

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Lo desconocen

Nadie valora el otro lado. 

Nadie se fija en las miles de veces que no le diste importancia a todo ese desprecio y silencio que recibiste 

Nadie nota cómo lo hiciste, porque la persona era importante, tanto que no querías sacarla de tus días.

Aguantaste sus tiempos,

Aguantaste su ausencia,

Allí estuviste para escucharla, para abrazarla, para acompañarla y animarla, pero ahora que todo acabo nadie lo recuerda. Quizá nunca lo vieron de esa manera.

Solemos medir el amor con las acciones que nosotros consideramos que lo reflejan o peor aún, aquellas que deseamos que hagan por nosotros. Con cuantas partes del otro cuerpo tocamos o las veces que se besaron. Pero no siempre es así.

 ¿Qué pasa con todo ese esfuerzo que alguien hace para volver?

¿Qué pasa con la fuerza de seguir adelante a pesar del riesgo de dañarse? 

¿Qué pasa con querer compartir lo importante con alguien sobre todos los demás? 

¿Qué pasa con todas esas veces que te mordiste los labios y apretaste tus manos para contener las ganas de acercarte? 

¿Qué pasa con la sinceridad? 

¿Eso no es amor? ¿Eso es poco? ¿Eso no vale?

Quisiera que voltearán a ver, una última vez, aunque duela, todo lo que no vieron la primera vez. Que examinaran con cuidado eso que hiciste a solas, esas batallas internas en nombre del amor, pero un amor diferente, del cual no me queda duda, muchos desconocen. 

-Amarela-

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Adiós

Dijiste adiós tantas veces
Que tus despedidas dejaron de ser importantes
Te fuiste sin alejarte
Me abandonaste mientras seguías ahí

Dijiste adiós
Esperando ver mis lágrimas
Dijiste, “quizá volveré”
Pero nunca te fuiste
No pudiste alejarte
No tuviste el valor

Dijiste adiós
Pensando dejarme rota
Pensando que iba a esperarte siempre
Pero no notaste
Que tu ausencia no me mataba
Y tu presencia no me emocionaba más

Yo te olvidé y te dejé partir
Y tú seguías ahí
Queriendo irte sin poderte soltar
Despidiéndote y volviendo siempre
Volviendo una vez más

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Cotidianidad 2

Te enamoraste del silencio
De las horas que pasaban con prisa
Del olor que soltaba su cabello
Y del sonido de su sonrisa

Te enamoraste de las noches de luna
De los minutos que podías pasar a su lado
De las tardes tirados en el césped
Mirando al infinito
De su voz, del reflejo de su alma

Te enamoraste de lo que veías y tocabas
De todo lo que imaginabas
De los caminos andados
De las tardes grises
De la lluvia fría

Te enamoraste de sus labios
De lo dulce de sus abrazos
De lo cotidiano de su compañía
Y le amabas en cada suspiro
Y le amabas con cada respiro
Y le amabas en total libertad

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Bailemos

Ven, baila conmigo

porque una despedida no tiene que inmovilizarnos. 

No le demos gusto de querer tirarnos al suelo y vernos llorar.

Bailemos y sigámonos adiós sonriendo y al ritmo de esta canción que nos acerca más que nunca. 

Nuestros pies se coordinan con la mirada

Nuestras manos por fin encuentran el lugar al que siempre pertenecieron; ya no están perdidas

Bailemos con el tiempo haciéndole creer que entre nuestros pasos será eterno. 

Ven, acercarte

No necesitamos decir mucho pues nuestra conexión nos hablará de otras formas que ni una separación podrá descifrar.

Solo nosotros sabremos que intercambiaremos, talvez será un gracias, un perdón, un te amo, quizá un quédate o un ¿lo volvemos a intentar?

Ven, no tardes

hagamos de este último baile, el mejor.

-Amarela-

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Época

Mientras el mundo tiembla, las puertas cierran, los bosques suenan al cantar nocturno, los rostros se cubren y las manos se guardan.

Mientras unos dicen caos otros negocio, mientras se detienen las máquinas y los pájaros rumbean en el cielo.

Mientras la fe se crece y a asistencia baja, mientras los abuelos se encierran y los jóvenes creen ser inmunes.

Mientras gritan, sobre que es esto, yo sigo como un roble, mi mano toma la tuya, tu sonrisa me alimenta, mientras todos se guardan yo te atesoro, mientras eres desplazado, tus brazos me emplazan, mientras el mundo grita, mi mundo ama, mientras estés a mi lado el mal no pasa.

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De colores

Me cansé de pensarte triste, cabizbajo y azul.

Hoy quise imaginarte feliz, saltando, bailando de alegría y cubierto de colores vibrantes. Porque así te sentí, porque así te conocí.

Talvez no lo notaste pero tú me contagiabas las ganas de moverme, de reír y hasta de cantar.

Talvez no te diste cuenta pero dentro y fuera de ti estás lleno de amarillos, rojos, verdes, morados, naranjas y plateados.

Aunque hay tonos oscuros solo resaltan esos pedazos de color que motivan a los que te tienen cerca.

No importa si no te has fijado, solo quise recordarte feliz, porque algo en mí pide cada día porque eso esa una realidad en ti.

Pido porque los días te encuentren haciendo movimientos torpes, sonidos raros, y riendo muy alto, que te pasen a saludar y que envidien tu felicidad.

-Amarela-

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