Escribología

Reflexiones del amor

La mierda que vulnera mi prestigio
momentos prestigitadores
ocultan una verdad ineludible:
la perplejidad del amor

No aprendí a amar
más bien le echo la culpa
a la imposición de las cosas sociales
que han elucubrado mi propia filosofía

En dicho pensamiento
proporcionan mordidos sentimientos
incomprensibles para un hecho científico
que no posee la metodología adecuada

Las parodias, los desastres y las locuras
son la respuesta ineludible
a un actuar erróneo
no hay fenomenología que lo profundice aún

La cultura
La cultura del miedo
La cultura del miedo, la duda
La cultura del miedo, la duda y la inhibición

El miedo, la duda y la inhibición
que estancan al son del silencio
las bocas y tórax con ganas de amor
los corazones que se quedan en impulsos

Certezas obsoletas
coartan hasta coaccionar
el concepto de amor / amar
y la complejidad que lo envuelve

Desde las reacciones químicas
pasando por las interacciones ancestrales
los elogios del sexo
y el condicionamiento heteronormativo

La ininteligibilidad del caos
expresado en el amor,
y lo efímero de su esencia.

Una reflexión más anotada en la libreta.

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Tiempo

¡tiempo! -grite, antes de tomar una pausa para recobrar el aliento mientras jugábamos a las atrapadas. Pero, lo dije también antes de perder en el juego, porque no me gustaba perseguir a los demás.

¡tiempo!, ¡tiempo! pero ahora ¿con qué excusa?

Después de 15 años sigo pidiendo tiempo, y en ocasiones cuando no lo necesito. pero es una barrera contra el miedo.

¡tiempo! como si de verdad fuera a detenerse un segundo, como si tuviera la oportunidad. Pero todo tiene el tiempo medido, el correcto. Y es por eso mismo que seguimos comparando lo eficiente con un reloj, que no falla, que está siempre preciso y exacto.

Siempre me digo que cuando las cosas no marchan bien, necesito darme un tiempo, meditar y tal vez hacer todo diferente. 
Y, es el mejor consejo que me he dado y que he podido dar. 

Quizá porque cuando me di cuenta que necesitaba ir más lento, pude pensar mejor, darme la oportunidad de ver otras opciones y luego, decidir.

Que al final esto no es una competencia, porque sí, el tiempo es relativo, y no funciona igual para mí que para los demás. 

Que soy yo quién decide que hacer con el tiempo que tengo y quizá solo necesito dejar de pedirlo y empezar a usarlo.

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¿Jugamos?

Comienzo a buscarte con pequeñas pistas. Busco y busco hasta que encuentro otra que marca la dirección por dónde debo ir para encontrarme contigo, para saber más de ti.

Le dedico horas y horas a lo que otros dicen de ti, para escuchar tus palabras pronunciadas al viento, para ver tus recuerdos a través de los ojos de los demás. Sé que has dejado banderas amarillas para que te encuentre. Me emociona avanzar cada que veo una de ellas, porque sé que el vernos, está muy cerca.

Ya hace un tiempo que no te siento, pero es en esos momentos cuando me invade la desesperación por estar a tu lado, esa que me da fuerzas de continuar mi búsqueda. 

Me emociona tu voz, tu mirada perdida cuando piensas en algo o cuando estás contemplándome. Respiro profundo y cuando llego a un lugar donde estuviste, respiro tu olor, te respiro y continuo.

Cada vez que te escabulles, con esa sonrisa escondida, me late fuerte el corazón, es nuestro juego, es nuestro camino, es el recorrido que vamos marcando. Al final del día, siempre es NUESTRO.

Voy dejando un registro de cada paso que doy. Formé mi propio mapa hacia ti. Eres mi tesoro perdido, eres la olla de oro al final del arco iris, y, pronto, pronto llegaré. Espérame despierto que en tus ojos me quiero perder.

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Títere

Existe un muñeco, un juguete de cristal, juguetón y divertido pero también muy callado.

Él vive en un planeta extraño, en un circo, a veces es payaso, músico o malabarista, pero la verdad es todo eso y más.

Nuestro amigo suele pensar, aunque no le gusta, suele soñar, aunque a veces lo asusta.

Muchas veces lo han quebrado, al piso lo han lanzado, lo han abandonado, podría decirse que su cordura lo ha abandonado.

Siempre lo levantan y lo pegan para quebrarlo de nuevo, para tirarlo en fuego, ni siquiera le importa ahora.

Solo espera que se acabe el día, para que empiece uno nuevo, para que empiece uno nuevo, para que empiece uno nuevo…

PL

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Sus palabras…

Estaba justo a mi lado, yo estaba sentado escribiendo en mi cuaderno,
hablaba y hablaba, mientras yo finjía ponerle atención,
aunque en realidad solo pensaba en las ganas que tenía de lanzarme a sus brazos,
en las ganas que tenía de probar de nuevo sus labios,
en que quería sentir su tanco una vez más y allí congelar el tiempo,
pero eso no pasaría y sin querer las lágrimas comenzaron
a salir de mis ojos como cántaros desbordándose de agua,
me puse de pie, nuestras miradas quedaron a la misma altura,
calló al instante, me vió, mis ojos ardían, mi respiración estaba agitada,
decidí salir de la clase, antes de dar un paso, me tomó del brazo.

-No llores por mi – Voltié.

Respiré profundo -No lloro por ti – Dije -Lloro porque soy incapaz de olvidarte, lloro porque no puedo, lo he intentado, juro que lo he hecho, pero no puedo no verte con amor, no puedo desenamorarme de ti.

-Por favor, no llores- Noté lástima en su voz.

-¿Qué no llore?- Dije fingiendo una sonrisa y secando mis mejillas con la
manga de mi camisa -¿Eso te haría sentir mejor? – Pregunte -Porque si es así-
Jalé el brazo para liberarme de su agarre – lo haré – me detuve un momento
– Lo haré porque soy tan idiota, soy el completo idiota que aún te ama y que
hará lo que pidas para que estés bien, aunque yo este mutilando mi
corazón, aunque cada día se me dificulte ver la realidad, lo haré porque por
el momento no puedo no amarte.

Me giré y comencé a caminar, sabiendo que mi alma aún se quedaba a su
lado sostenida por su mano, sabiendo que no podía dejar de amarle, aún
no me resignaba a saber que no me amaba con la misma intensidad con la
que yo le amaba.

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Esa canción

En estos los últimos días te has convertido en esa canción, que aunque sabes que no es tu gusto y no deberías saberla, da vueltas en tu cabeza recordándote que allí está.

Le huyes de todas partes, tratas de ignorarla en el local del centro comercial, en la playlist que tus amigos te comparten y de la radio cuando vas en el carro, pero es inevitable.

Después de tantos intentos de tratar de sacarla de tu cabeza sedes y aceptas que te la sabes; sin embargo, no la cantas porque sigue sin gustarte.

Al final de cuentas no hay nada más qué hacer, porque sin notarlo ya la estás cantando mientras vas camino al trabajo y también la bailas como sino hubiera mañana.

Así eres tú ahora, necio y terco, testarudo y soberbio, obstinado y odioso, pero también persistente, firme y constante. 

Te conozco al derecho y al revés, y por eso no sales de mi cabeza, sé cuántas veces te quitaron la melodía y cuantas otras tuviste que escribirte de nuevo, tenía el registro de las notas altas y también de las bajas.

Quería olvidarte, claro que quería, pero a pesar de ser todo y nada te has metido en mi cabeza como esa canción.

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