Escribología

No te entiendo, pero te quiero

Dime que vas a estar
Que vas a quedarte
Aunque a veces no quiera buscarte.

Dime que vas a llamar
Que vas extenderte
Aunque a veces no quiera hablarte.

Dime que podemos demostrar
Que así también se puede caminar
Aunque no lo crean los demás.

A veces no te entiendo
A veces no te comprendo
Pero todas las veces te estoy queriendo.

A veces sacas lo peor de mi
A veces me arrepiento de lo que llego a decir
Pero sería peor alguien que no me haga sentir.

A veces me pregunto
Si te entiende el mundo
En realidad, si nos entiende a los dos.

Porque yo soy complicada
Y tú lo eres el doble
¿Por qué nos queremos?
Ni nosotros lo entendemos.

Somos amigos caprichosos.

Siempre quiero escucharte
Siempre quiero cuidarte
Aunque a veces siento odiarte.

No
Te
Entiendo
Pero
Te
Quiero.

Carol.

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Por favor, piénsalo.

Aún recuerdo que no fui la mejor impresión, te caí mal, no lo sabía, y solo me decidí a intentar, sin saber que no pensábamos lo mismo. Ese girasol era un pacto, aún queda en mi recuerdo como fue ese día, ver nuestros rostros, algo de incomodidad, tenia nervios, pero ya estaba en el momento no podía echarme para atrás.

Tiempo después, comenzó un Año Nuevo, nos miramos fijamente, como que no existiera nadie más, nos saludamos, te di una mejor impresión, como la primera vez, ya no existía incomodidad. Lo único que existe aún es la inseguridad.

Si no te arriesgas como yo lo intento, no sabrás si esa era tu destino hace tiempo, no quiero mantener en mi cabeza ese; lo hubiera echo. No desperdiciemos el tiempo de nuevo, ni tu, ni yo estamos seguros, pero al intentar algo nuevo, podemos obtener un resultado digno para los dos, no se, solo piénsalo.

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Silencios

Eran esas horas de la madrugada
Esas que alborotaban los recuerdos
Mientras acostada en la cama
Pensaba en toda la felicidad
Que se perdió

Recordando, pensando
En esos instantes de plenitud
que dejó pasar
Pensando en esas veces en que no supo decir lo que sentía
Esos momentos que quiso decir “basta”
Que quiso decir “te amo”
Que quiso decir “no te vayas”

Añorando las sonrisas
Añorando abrazos
Otras caricias
Extrañando ahí,
En silencio
Todas las palabras bonitas que no se dijeron

Pensando, extrañando
Ahí, en silencio
Mientras la ciudad callaba
Y allá a lo lejos,
En el fondo de su alma
Los recuerdos se dormían nuevamente

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La conexión

La conexión sigue latente. Parece que no sabe que hace dos años no nos vemos ni la espalda. A ella el tiempo no la visitó, y no nos puso en pasado cómo lo hicimos tú y yo.

La conexión llega con la dosis exacta de recuerdos para que nos pensemos. No respeta fechas ni horarios. Pica por todo el cuerpo y desespera. Nos pone en la mente del otro cuando cerramos los ojos, cuando vemos el atardecer, cuando entre libros nos queremos perder o en otros labios queremos renacer.

Se roba las horas de sueño y pregunta qué fue de nosotros. Sin recibir una respuesta concreta derrama todos esos momentos que escribimos en silencio, con abrazos, con sonrisas y muchas melodías. Nos hace recordar y extrañar.

Nos sincroniza sin que sepamos. Nos regala el querer saber del otro, algo que ambos escondimos en lo profundo del olvido.

Ahora entiendo que no soy solo yo, es ese lazo que no hemos roto porque no encontramos las tijeras para cortarlo, para soltarnos.

La conexión se ha encargado de ocultarlas en ese cajón donde decidimos olvidarnos; al que juramos nunca regresar. Pero sabe que tarde o temprano llegaremos al lugar, con temor abriremos y tomaremos todas las cartas sin remitente, sabiendo que son para ti, que son para mí y leeremos lo que en el corazón no pudimos retener, eso que se desborda cada vez que nos pensamos.

Y entre letras nos hará encontrarnos; reconocernos sin vernos; abrazarnos sin sentirnos, extrañarnos sin decirlo.

La conexión sigue latiendo dentro, en este suspiro que aún llevo en el pecho.

-Amarela-

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Fragmentos

Los recuerdos se van desintegrando. Cada vez sin menos. Solo vienen fragmentos. Quisiera que llegaron completos. Detener esta distancia que los rompe a cada segundo, pero creo que no puedo hacer nada al respecto.

Ya no recuerdo mucho tu voz, de mi mente desvanece tu rostro y tu sonrisa escondida. Solo quedan pedazos de lo que compartimos.

Supongo que debo aceptar que lo nuestro ya pasó y no volverá, pues ya es una emoción extinta que trato de revivir hasta con las uñas.

Aún quedan algunas bromas, algunas conversaciones ordinarias de las cuales no me explico porqué las recuerdo a la perfección.

Todavía están nuestros helados en el balcón, viendo caer la noche, nuestras discusiones y los silencios, que tan frecuentemente, me dabas.

Duele, pero sé que los días continuarán llevándonos, de a pocos, al lugar en el que nadie recuerda y allí, amor, seremos eternos, pero no lo sabremos.

(18 de julio 2018)

-Amarela-

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Colapso

Podrán decir que exagero al decir que el descontrol de mi ritmo cardíaco es porque ya no estás cerca, pero es que mi corazón no supo qué hacer sin tu presencia.

Late con más fuerza luchando para que no te vayas de adentro, pero ante esa batalla que ya está perdida, pierde el control y se desvanece.

Podrán decir que exagero cuando digo que tiemblo con solo pensarte; que mis ojos tienen alergia de tanto llorarte; que mis suspiros me roba el aliento y siento morir al ya no saber de ti.

Pero no lo hago, no exagero.

Desde que ya no estás una parte de mi cuerpo se rinde y deja de funcionar como lo hacía antes, cuando con verte se triplicaban las ganas de vivir.

No sé cuanto tiempo me queda, no tengo idea de cuántos órganos más desfallecerán, por eso escribo esto, porque pronto ni mis manos servirán.

Decidí ya no pensarte,

no sentirte,

no pronunciarte,

no llorarte,

no suspirarte

Pero mi cuerpo se empeña en gritar que te quedes; sin saber que tú, tapándote los oídos, desde hace veinticuatro meses, huiste a la dirección contraria.

-Amarela-

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No me deja libre

Hoy me doy cuenta lo difícil que es evitar recordar. Lo irónico es que en lo personal, mis mejores recuerdos son aquellos que apenas logro volver a ver y los peores me atormentan en los peores momentos.

No he podido dormir tan solo de recordar aquel 15 de diciembre de 2017, viene a mi como una punzada a la memoria y me mortifica. Me siento impotente al no poder cerrar mis ojos sin que esa imagen se repita una y otra vez.

Y quizá haya algo que me siga atando por mucho que haya intentado romper esa cadena que arrastro desde casi 3 años.

¿Qué hago para que ese episodio se vaya de mi? Lo suelto pero nada más no se aleja, le pido que se vaya pero se rehúsa a dejarme libre.

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