Buzón E

El amor no me gusta

¡Hola! Dijiste con un poco de pena y una mueca tímida… me sonrojé un poco y la fluidez de una sincera sonrisa fue mi respuesta.

Cómo saber en ese momento que estaba saludándote de nuevo, después de varias vidas pasadas, que solo me habían dejado cadáveres de errores que seguía guardando en el armario.

Con el aplomo con el que tomaste la oportunidad de entrar en mi vida me tiene aun con dudas, no titubeaste el soplar con fuerza las cenizas de los incendios que habían destruido la habitación.

Cómo sabía que con dulzura se estaba acercando un monstruo gigante que me aplastaría y te arrastraría a tí al mismo abismo en el que nos devoraría sin piedad.

La ansiedad que me transmites me perturba, la insistencia con la que me persigues me angustia, no lo sabías pero me dabas un poco de vida cada día y de la misma manera me la arrebatabas con violencia, ojalá nunca me hubiera abandonado al soplo de vida de tu aliento, solo así hoy podría sobrevivir por mí misma.

Eras tú mismo el testigo silencioso de tu montaña rusa de emociones, pudiste advertirme que una vez que me subiera al vagón de tu disfrazada calma no había marcha atrás,  a pesar de la ruina en la que me hundo todavía me brillan los ojos cuando te acercas suavemente y deslizas tus manos para proteger las mias, vivo cada dia como que fuera el ultimo por el miedo de que se acabe el manantial de sensaciones que me ofreces, buenas y malas.

Pareciera que ha pasado una eternidad desde que no me miras, tu silencio me ensordece,  desde que me enseñaste a cargar con culpas ajenas, siento una cadena pesada que me cuelga desde el cuello y me enrolla hasta los pies, quiero llorar y no puedo, ¿esto es el amor?; nadie me enseño a reconocerlo, pero si lo es, no me gusta, ¿ solo sabe doler?

Como la búsqueda de un tesoro he marcado puntos en tu piel, para recorrerlos antes de que el aburrimiento y la rutina me invadan, pero hoy que vuelvas te lo diré de frente… ya no necesito al amor en mi vida, no me gusta, vete con él por favor, solo sabe doler.

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Descompuesta

Saber cocinar, planchar, lavar trastos, no barrer solo “por donde pasa la suegra” y cerrar la boca cuando los hombres hablan de política.

Tener en mente el costo del jabón y la libra de carne, cómo se le cambia un pañal a un recién nacido y por nada del mundo hacer comentarios sobre sexo, porque eso no lo dicen las señoritas.

El labial y maquillaje tienen que estar intactos y cuidado, que si fallamos y nuestra pareja nos deja es nuestra culpa, por no arreglarnos para ellos…

Pero, momento, ¿entonces estoy descompuesta?

Descompuesta de los pies a la cabeza, pero porque soy fan de hacer chongos con el cabello, no me gusta la cocina, pero sí el sexo.

De vez en cuando, no me maquillo y conozco sobre la situación política de Bolivia, mucho más que algunos hombres. Sin olvidar que uso prendas ajustadas y cortas, pero no para lucirles, sino para lucirme.

Sí eso es estar descompuesta, entonces sí estoy descompuesta.

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Mis ojos miel

Dolía de verdad que si, mis ojos color miel no creían que cada vez que veían dolía, pero era necesario ver para curarme las heridas… Tenía que dejar que doliera para sanar… Mil gracias por ayudarme… A decidir que debía sanar con cada mirada.

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Agonía

Resetear, es decir reiniciar, borrar.

Me vi al espejo con duda, como hace mucho no lo hacia. Me vi los ojos, la boca, nariz y pómulos, y me sentí vacía.

Vacía como si esta vez mi voz y alma estuviera regadas por todos lados, buscando encontrarse o encontrarte, ya no había diferencia.

La calma llegaba de visita cada luna llena, pero no se quedaba, sino que se iba con el primer rayo de luz, mientras que la agonía permanecía, era insistente y se había convertido en un huésped más.

Yo ya no tenía agua caliente en las mañanas, me había dejado solo café descafeinado en la despensa y se me comenzaba a terminar la confianza, me estaba dejando sin nada.

Ella era inoportuna, me abrazaba cuando escuchaba su nombre y me apretaba las manos cada séptimo día del mes.

Su permanencia dolía y con cada día, el dolor en cierta forma aumentaba y en otra, disminuía. Eso dependía de mí y no de ella.

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Un simple monstruo.

Y si, un día cualquiera sin conciencia, sin ciencia con mucha simpleza, me desperté en un sueño real, no recuerdo cuantos años tenía…

La noche no había sido perfecta, la voz de un monstruo no me había dejado dormir el tenía las palabras correctas, ahora que lo pienso no era malo, solo me hacía compañía…

Pero si, desperté a cualquier hora sin remedo, sin ganas, envuelto en un gran enredo, pensando en el día anterior, lo acepto, con temor…

Sentía que el monstruo me abrazaba, y aunque suene extraño, su voz me consolaba, debía tolerar mi verdad.

El sueño comenzó, abrí los ojos pero la misma imagen mental persistió, hospitales, doctores y rabietas revivieron en mi memoria, y el sabor a quimioterapia, sabor a quimioterapia…

El monstruo ya no estaba, ahora era solo yo, y como un murmullo áspero me pregunté: ¿es cierto?

La pesadilla se repetía, era muy chico aún no me conocía, y creo que me odiaba un poco, solo un poco…

Pero poco a poco me conocí, la pesadilla vencí, abrí la bvoca para decir:

El monstruo me acompañará por siempre desde mi mente, aunque no lo piense se escondera entre la gente, me importará poco porque estoy loco, y sí, si lo mataré aunque sé que volverá…

PL

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El acoso NO es amor

Cuanto no se ha escrito sobre el acoso al que se enfrentan diariamente las mujeres, ese flagelo que suele pasar desapercibido y del que nadie hace nada, simplemente porque tal parece que el ser mujer te hace merecértelo.

El acoso puede venir de cualquier persona, no hace distinción, desde alguien a quien no conoces, hasta un familiar, tu pareja, tus amigos o compañeros de trabajo.

Les quiero contar el caso de “Maleané”, el nombre es ficticio por respeto a la víctima.

Todo se desarrolla en su área de trabajo, ella conoció a un compañero que le pareció una persona agradable, que tiempo después le declaró sentirse atraído por ella, que le gustaba e incluso, que la “deseaba”. Pero había un problema, Maleané no sentía lo mismo.

No obstante, cada vez la situación iba como intensificando, pues “Alberto”, no entendía un no, y a pesar de que no pasó algo más allá de… Maleané ha tratado de recordarle un pequeño detalle, y es que es casado.

Entonces digo yo, qué es la gana de algunos hombres casados estar buscando a otra mujer para tener una “aventura” cuando tienen esposa e incluso, hijo.

Ha pasado ya bastante tiempo, y Maleané no dijo nada porque sentía tener todo bajo control, pues tampoco era su intención perjudicar a su compañero.

Muchos son los mensajes que le ha mandado donde le pide que le dé una “oportunidad” para estar con ella, para “tener algo”, y realmente me molesta que exista gente que NO entienda un NO.

Sobretodo porque ayer Maleané recibió un último mensaje de Alberto, que le vuelve a insistir en “tener algo” por estas dos semanas y que después “le jura” tratarla como amigos.

¿Acaso los hombres como este tipo creen que la decisión de una mujer no puede ser determinativa y que con frases de canciones tan gastadas pueden convencer?

Y par hablar con total sinceridad, puedo decir que Maleané tuvo la confianza de mostrarme el mensaje que este tipo le envió, y realmente sentí un enojo, de que el acoso se manifiesta de muchas formas, desde las que no parecen serlo hasta las que son con total descaro.

Luego de leer cada cosa que este tipo le puso, me entró una gran rabia que no entienda, que sea tan necio, y que solo piense en el calor de su entrepierna y no en respetar lo que piensa la otra parte y mucho menos a su esposa.

Lo peor de todo es que se justifica en decir que todo es por “amor”, porque nunca había sentido nada igual como por Maleané.

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