Escribología

En un mundo invisible

Es donde todos coexisten pero nadie sabe de nadie
Donde la luna y el sol son amantes sin ser un secreto
Donde el ruiseñor sueña en libertad sin que corten sus alas
Donde los seres vivos crecen sin ser depredadores
Donde tu y yo renacemos del mismo infierno
Donde lloramos victoria y celebramos tragedias
Donde la realidad parece mejor que la fantasía
Donde somos invisibles pero todos nos ven
En un mundo invisible, en un mundo para llorar, reír, amar, jugar a que somos libres
G.c.


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Buzón E

Gajos de amor

Sus pupilas son el espejo perfecto, sus brazos, mi refugio más sublime y su fragancia el mejor aroma para mi piel.

Sus caricias y besos me hacen enloquecer tanto como a Alonso Quijano los libros de caballería.

Tantos días, tantos momentos, risas… Tantos episodios por relatar.

Mi corazón se torna del tamaño de Grendel porque resultan ser estos los primeros versos que le escribo.

Seré como Marianela; para él seré su lazarillo mientras se emborrache de amor con mi poesía hasta hacernos viejos.

Gabriela Roca

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Escribología

Regocijo.

Quizá bajar al cielo poco a poco o Desplazarse al infierno paso a paso fue su técnica para escapar, para distraerse.

Pensaba mucho y soñaba más, que todos juntos, decía palabras simples y sólo se escondía en sus ideas.

Algunos creían que era eterno, que tenía más vida que la existencia y que no sentía.

Diremos que fue un ser inmortal que no tenía miedo a nada, , que se interesaba por cosas sencillas y se reía por nada y no lloraba, al menos de día.

Sus ideales duraderos como diamantes no se rompían, tampoco el fuego lo venció y la muerte le temía.

Así aguardó el día tan preciado y soñado, el día que después de agonizar murieron las religiones y los fieles infieles perecieron, el día que los santos se suisidaron y los humanos se comprendieron.

Ese día cuentan que se hizo uno con la tierra y descansó en una cuna cósmica, escuchando el regocijo de la creación, de la paz.

PL

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Escribología

Me rompo, pero no estoy rota

¿Cuántos tipos de rupturas hay? Tal vez dos, tres o quizá más…

Esta aquella en la que interfieren las parejas, las relaciones de noviazgo y hasta matrimonio, también en la que se involucran los amigos, cuando por alguna razón el lazo de confianza se rompe y por otra parte aquel amor no correspondido, el que lo hace sentir a uno que está roto.

Y me atrevo a pensar que hay más: las familiares, las de cariño ajeno, cercano y propio, el rompimiento sentimental y el material, y si continúo la lista es eterna.

Pienso en los sentimientos, cuando se es solo el espectador, y recuerdo haber creído que el rompimiento es solo un dolor sentimental, no físico, para nada, porque, ¿eso cómo podría ser?

Pero cuando soy la protagonista sé que no es así. Que el dolor es mucho más fuerte que quitarse la apéndice. El corazón no, no puede quitarse ni se puede acariciar para aliviar el malestar. Es más, ni siquiera hay cicatriz.

¿Hay algo mal conmigo?, ¿debo cambiar para no pasar por este dolor incomprensible?, ¿o tal vez evitar involucrarme con quien o lo que sea para ahorrármelo?

¡Qué cuestionamiento! el que me lee y no ha pasado por esto me tachará de exagerada, pero quienes conocen de cerca del dolor no pueden negar que esto se les ha cruzadp por la cabeza.

Yo nunca he sido muy enamoradiza y por el contrario el caparazón me había funcionado muy bien… pero hay tiempos, tiempos para quitarlo y volverse vulnerable, eso es el amor: vulnerabilidad.

Pero ser vulnerable no solo significa dejarse lastimar o dejarse doler, ser vulnerable también es dejarse llevar y si eso pasa con quien es correcto, no hay temerle a la palabra.

Las rupturas pasan todo el tiempo; yo me rompo cuando mi cuerpo no esta sano, cuando en mi trabajo las cosas no están bien y hasta cuando el bus me deja porque salí tarde.

Me rompo cuando no soy correspondida, cuando mi mejor amiga no nota que estoy lejos porque necesito que ella se interese, cuando no hay confidente en casa y cuando sin querer, a quien quiero me hiere.

Pero no estoy rota, estoy completa… Los trozos no se van, solo se caen y abrir bien los ojos es necesario para encontrarlos y hacer que vuelven a encajar. Me rompo, pero no estoy rota.

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Abraham

A sus 22 años ya había sufrido de tres rupturas amorosas, luego de que sus padres lo echaran de casa al saber su preferencia sexual. por un tiempo vivió con su novio, por un corto tiempo, pues descubrió que el chico solo lo quería por conveniencia

Las otras dos veces que se sumaron, llevaron al borde del suicidio a Abraham, estando a punto de hacerlo, escucho a una joven cantando, lo que hizo que detuviera cualquier acto y como si encantado se encontrara, camino hasta donde la chica estaba. no fue la bella voz quien lo atrajo, no fue la belleza de aquella chica, fue la música quien había salvado su vida, él sabía que su voz no era privilegiada, es más estaba consciente de que ni podía entonar nota alguna, pero el simple hecho de sentir su cuerpo vibrar al sonar cada tono, hizo que el amara la música.


Teniendo desde muy joven una mentalidad madura, logro hacerse de una pequeña casa y un automóvil, trabajaba mucho al mismo tiempo que aprendía a tocar distintos instrumentos, la guitarra, la batería, el bajo y el piano. junto a unos amigos pretendía crear un grupo de música, rock para ser específicos.


Todos aquellos pensamientos suicidas se habían marchado cuando la música lo encontró, desde entonces se mostraba como un joven más amable, cariñoso y noble, vivía sin prejuicios, sin miedos, sin impedimentos, para él la presencia de una pareja sentimental paso hasta el último plano, hasta esa tarde, mientras salía del centro comercial, luego de hacer sus compras semanales, vio caer a un joven, luego de ser empujado por una multitud de jovencitas frenéticas, estando en una ciudad en la que Vivian y paseaban varias celebridades no se le hizo raro ver una escena así, el caso es que se acercó al joven y le extendió la mano para ayudarlo a levantarse, cuando el joven levantó a mirada y lo vio a los ojos, algo volvió a encenderse, algo que no precisamente se había ido, simplemente estaba esperando el momento adecuado para salir, fue como si algo volviera a cuadrar.


Para el había pasado ya mucho tiempo desde que sintió esa sensación de nerviosismo, ni siquiera estando frente a sus compañeros mientras exponía había sentido esa necesidad de aprobación, no quería apartar la vista de los ojos oscuros que veía, las primeras palabras provenientes de aquel joven resonaron en sus adentros como las notas de una bella melodía, iban de un lado a otro por sus oídos, si alguien antes de eso le hubiera preguntado si creía o no en el amor a primera vista, hubiera dicho que era una estupidez hacerlo, pero ahora, ahora que justo a él le había pasado, declararía con certeza que es posible enamorarse a primera vista, escucho agradecerle, no sabía que contestar, por lo que aconsejo al joven a tener más cuidado, sabiendo que la culpa no había sido de él, sino del grupo de jovencitas, el joven intento defenderse pero el lo detuvo diciendo que era una broma y que él sabía que no había sido descuido de el, reflexiono en lo absurdo que había sido, conversaron por un rato, se enteró que ese grupo era fan de un cantante y que ese cantante acompañaba al joven, se presentó ante los dos y justo al final de su conversación pregunto por su nombre: Jeremy, el nombre más bonito a su parecer.


Regreso a su casa pensando únicamente en aquel contacto cuando tomo su mano para ayudarlo a levantarse, pensó en aquella voz, en lo bonito que había sido ese encuentro y cayó en la cuenta de que no volvería a verlo, sintió una presión en su pecho, se reprendía por no haber hecho algo para poder contactarlo después pero que podía haber hecho o dicho?, y entonces recordó el nombre de James, luego de haber colocado la despensa, se dirigió a la sala de la casa, donde estaba su laptop, la encendió y fue directo al navegador, tecleo el nombre de James y coloco junto a el cantante, aparecieron distintos artículos, paginas, imágenes, videos del chico que acompañaba a Jeremy.


En la vida hay cosas que pueden intuirse y él no necesitaba averiguar si Jeremy gustaba de los hombres, algo dentro de él le aseguraba que aquel amor podía concretarse, estaba decidido, el plan estaba formulado ya en su mente, buscaría entre la información de James, encontraría algún rastro de Jeremy, se encontraría con él y le pediría la oportunidad de conocerlo a fondo, saldría con él y luego nada ni nadie podría separarlos, busco y busco por mucho tiempo pero nada, no había ningún dato, ni una foto de Jeremy, estaba comenzando a desesperarse.


-Pensé que no escuchabas pop- dijo alguien detrás de Abraham, se giró un tanto sorprendido, luego regreso la mirada al ordenador, era Clara, desde el inicio de la banda en la que estaba, Clara y Charlie vocalistas del grupo habían comenzado a vivir en casa de Abraham, queriendo apoyar a sus compañeros ofreció las dos habitaciones que no usaba de su casa para que ellos dejaran de pagar la alta renta que pagaban en su antiguo edificio.


-Sabes que no discrimino el género, pero si escucho una que otra canción- se defendió.
-Esquer como te veo viendo fotos de James…- fue interrumpida.

-¿lo conoces? – pregunto Abraham.

-¿Tu no?, o ¿Por qué lo andas viendo en internet? –

-Es investigación de campo- dijo con una sonrisa burlona. Clara se limitó a seguir su camino, por otro lado Abraham siguió buscando algún indicio que le permitiera dar con Jeremy, busco entre los artículos, las notas, las páginas de la web, dio un largo recorrido por Google imágenes, para ver si en alguna de las fotografías lograba ver a Jeremy pero no lo logró, al llegar la noche se rindió, cerro la laptop y tiro su cabeza hacia el respaldo del sofá, dio un largo suspiro y cerró los ojos, quería continuar buscando pero la sensatez le decía que parara, esta vez en su mente pensaba en que podía hacer, hablo con el destino y le pidió que volviera a colocar a aquel joven en su camino, prometió ser bueno, juro que lo seria si el destino le permitiera encontrarse de nuevo con Jeremy, solo un encuentro le pedía al destino y él se encargaría del resto. Dejo que el destino decidiera, si quería que aquel amor se diera volvería a rencontrarlos.

Cada vez que tenía oportunidad iba al centro comercial donde se había encontrado a Jeremy, esperaba sentado en la banqueta que se encontraba justo en la entrada de dicho lugar, trataba de ir justo a la misma hora de ese día cada semana que iba de compras, esperaba por un largo rato pero durante todo el mes que lo había hecho no encontró rastro de Jeremy a pesar de no dejar el optimismo de la vida, él sabía que aquella había sido una de las únicas oportunidades que se dan en la existencia de un ser humano

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Escribología

Eres gravedad

solo basta saber que existes

para que quiera caer en tus brazos

y mi boca besarte mil veces

cual si fuera su estado natural y constante

eres gravedad

y quiero quitar todo del medio

y caer aplastada sobre tu pecho

sentir tu calor, ¿más cerca es posible?

y está bien ser objeto bajo fuerzas extrañas

mientras choque contigo…contigo

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