Escribología

Del caos a la paz

En pláticas surgió la idea que escribir no se planifica, no se obliga… simplemente sucede, simplemente es, así que tomé mis audífonos, café y libros es el nombre del playlist y decidí dejar en libertad el caos… jugando a volar barrilete con los pensamientos, verlos pasear por las nubes y apreciar entonces la belleza del cielo… y el devenir de la paz.

Porque la rabia, el rencor, el odio, el dolor son los ingredientes perfectos del caos; ese terremoto que quebranta la estructura mejor organizada de pensamientos porque la mente simplemente no fue concebida para ser un conjunto de patrones en una serie debidamente conectada, fue concebida bajo la espontaneidad, en un santiamén. Una bomba para aquellos que no le pueden controlar y la mejor herramienta creativa y artística para aquellos que le den libertad y sepan dirigir el hilo que de ella genera las obras nunca imaginadas que se vuelven historia.

Atrapado en el caos, sin salida, con ganas de salir corriendo hasta terminar el aire, hasta desear los pulmones más grandes… sin darme cuenta he caído, veo el pavimento frente a mí y mis rodillas sobre él, la respiración se ha acelerado hasta sentir ese ardor en el pecho y la ausencia del oxígeno, experimentar como las lágrimas abruman la vista y ese dolor intangible se siente más real que la piel que cubre mis huesos… y tomé mis muslos sobre la ropa con tal fuerza que los nudillos de mis manos parecían explotar y di libertad al grito, al sollozo, al lamento, al odio de sí mismo, al desahogo, a la debilidad y al fragmento de tiempo… un segundo eterno en mi vista, estupefacto frente al vacío, frente a la oportunidad de levantarme nuevamente, del caos a la paz, de la debilidad a la renovación… con las rodillas gastadas, el corazón remendado, con la espalda encorvada porque la vida ha pesado, con la sonrisa más grande, preparado para abrazar y transmitir que después del dolor hay cicatrices pero hay tejidos renovados y resistentes… listo para respirar profundo después del grito, preparado para recuperar la cordura después del instante que provocó perder el cabello en un arrebato de locura… listo para dar el siguiente paso, para disfrutar del rayo de sol, de las singulares gotas de lluvia, del murmullo del viento, listo para abrazar y ahogar en calor el frío del invierno, con más ganas de correr  aunque tropiece porque no hay nada después de ello más que levantarme… del caos a la paz…

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