Escribología

Tesis del caos (estúpida colección de letras sin sentido)

El cómo empezar ya no es un caso de importancia… ni mucho menos el cómo terminar. Simple… se acomodó sobre su silla, e investigó un poco sobre el caos y el término tesis… pronto se vio a sí mismo manchando una hoja en blanco con lo mejor o peor que se le ocurriera. Mientras escribe suena entre 5,434 canciones desconocidas un instrumento y la voz de alguien hablar de la libertad; se conjugaron entonces el caos y la libertad dándose golpes uno tras otro.

Se vio en la práctica de sus tesis… enfrentándose a su propia incapacidad de atender los hechos de un espacio y un instante determinado. Acostumbrado a encontrarse frente a frente ante sus miedos de una manera constante, de esos que solo se ven en pesadillas, de esos que duelen en la memoria y en el corazón.

Seguía escribiendo y sentía el dolor de aquella voz que escuchaba acompañada de instrumentos que volvían su habitación, sus cuatro paredes, en una jungla de sentimientos, en una diapositiva de términos, frases, recuerdos y signos. A su lado derecho puede observar aquel edificio que se encuentra cimentado con tal firmeza como aquellos adinerados que no temen el mañana, un complejo de apartamentos tan alto como el tamaño de sus temores, tan tangible como sus lágrimas invisibles.

Y es que no se escribe solo de postales de ensueño, con paraísos que despiertan suspiros; hasta los momentos más dolorosos y cuestionables son dignos de apreciar o despreciar, espacios de tiempo que no se olvidan sino se convierten en una estampilla de esas que nos recuerdan el viaje de esta vida.

Porque no decidir también es una decisión, porque virar donde no hay ruta es construir una vía, porque no todos los caminos son los que esperamos, porque de pronto nos encontramos en un precipicio al borde del ahogo, porque la adversidad es inevitable, los frenos no son suficiente, y el impacto más fuerte que el cinturón.

Hoy lo fue ayer, hoy es hoy, hoy será mañana, y en cualquier hoy llegará ese momento “complejo de la supuesta casualidad en las relaciones entre fenómenos”. Se parece mucho al éxtasis de la esclavitud… y entonces cobra sentido la emancipación de la que hablaba aquella melodía del inicio de este escrito, independencia de ese caos mental del que soy preso en cada hoy y que es librada la batalla de cuando en cuando… que suene la campana.

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