Escribología

De amores

Sobre piel y músculo…

Solo me tome 2 minutos para recordar esos momentos que enchinaron la piel a los 15 años ¿Los volvería a vivir?… Lo haría con una cerveza en la mano, ritmo de kizomba sobre mis hombros, una luz amarilla fundiendo mis pestañas y mis dedos deslizándose por la entrepierna y lunar que me cuelga bajo el ombligo.

No todos fueron tan hormonales y deseosos, tuve la desdicha de nacer mujer en la tierra de hombres, eso ha cambiado, la realidad es otra, pero… sí desee por un momento no estar bajo lo desconocido.

Soy una exagerada por hablar de mis aventuras, pero es necesario, existen situaciones “normales” que han dado paso a la justificación y perpetuación de esos males. Ya lo decía Marcela Lagarde “Las biografías de las mujeres siempre están punteadas por hitos amorosos”…

A mis casi 25 años, estos son los míos:…

…Me recuerdo a los 5 años, Javier, compañero de clase, de ojos pequeños y lunar sexy (para mí lo era) mientras las niñas jugaban con plastilina a hacer casas y perros, yo dibujaba corazones y sandias para animarme a dárselas a la salida. Nunca pasó…

Ahora que lo pienso, ¡auch!, estaba pequeña, pensar en novios, ¡uff! ni siquiera sé si está vivo.

Fue este acaso ¿Mi primer amor?…

…El espejo se quebró, no de la nada, fue cuando intente escapar por la ventana, huí para que mamá no se diera cuenta que mi primo de 11 años acariciaba mi pierna bajo una sábana roja mientras veíamos una película…

Pasaron los años y el espejo nunca se volvió a comprar hasta hace poco, me da curiosidad saber si él se recuerda de esos segundos y de los gritos de mamá por el espejo en el suelo. Obviamente no se lo preguntaré, éramos solo unos pequeños, eso ni siquiera es pecado.

…Yo quizá nunca tuve un Bryan, en mi vida existió Cristian, para las kermes del cole, era mi pareja incondicional para bailar. Apenas si podía ir a esas actividades, si mi mamá se enterara ahora que bailaba y luego iba a la iglesia de seguro me hubiera pegado…

“El cuerpo es el templo de Dios” se respeta y bailar es un acto sucio, que te incita a cometer errores. (jajaja yo adoraba bailar la gasolina (cuando estaba de moda)).

Considero que desde este momento rechace la idea de que “mi cuerpo le pertenecía a alguien más que no fuera yo”. ¡Asqueroso!.

Ahora reflexiono, acaso ¿Todo lo que vivimos debe ser basado en el amor? ¿Mi amor siempre ha estado ligado a un hombre? ¿Y el príncipe azul? ¿Quién me enseño amar? ¿Cómo han amado las mujeres de mi vida? ¿Qué es el amor? ¿Amor? ¿Amar? ¿En dónde quedo yo?…

Crecí, en mañas y conocimientos, me ha tocado pensar los hitos de mis amores como encrucijada.

….Y es que al amar también me tocó crecer y desarrollar. Decir la verdad frente a mi mamá y a la directora sobre Kevin y su paloma blanca no era nada fácil. De tanto miedo y nervios, me propicie a la sangre, la menstruación llego entre faldas, pezones creciendo y clases cerradas…

No quería ser castigada, pero tampoco quería ser la tonta entre compañeras. Me tocó tirar una moneda, cara: decir la verdad, Kevin se saca la paloma en la clase para dejarnos salir, escudo: solo estábamos jugando y Sara exageró cuando fue a chismear.

No expulsaron a nadie.

…¿Tener sexo? a los 15 años, ¿Usar condón?… ¡si!, no quiero ser mamá, ¿Cómo es?, he visto películas en donde la mujer hace ruidos con la boca cerrada -ahhh ahhh ahhh- ¿La tengo que tocar?, ¿de qué tamaño la tendrá?, qué asco y si se orina, ¿quiero hacerlo? ¡quiero hacerlo!…

¡Uff!… no lo esperaba, si había leído, el Kamasutra a mi edad era una novela de amor y desesperación que me obligaba a soltar un botón más de mi blusa. Llegó a la 10 a.m. al instituto, Aníbal.

…Decirle a mi mamá que me gustaba un chico, de ojos avellanados, tez clara, alto y delgado, ¡ah sí!, y ayudante de camioneta…

Cómo le podía explicar que me besaba bonito el cuello y mi corazón se aceleraba al acercarse la hora en que entraba de la ruta. Sí tenía mujer, pero no estaba haciendo nada malo. Nunca me toco las chiches, solo llegó a las piernas. Solo le dije que él me molestaba mucho y que me gustaban sus ojos de Gato.

¡Qué difícil!, la cabeza me da vueltas, pensar que a esta edad, aún enfrentamos estas etapas solas, si bien hay amigxs, ellxs no tienen mayor certeza de lo que pasa. Yo tuve suerte, tenía información y familia aparentemente “abierta al tema de sexualidad” Recuerdo bien, si lo vas hacer usa condón y por lo menos disfrútalo. La realidad de 2017 no está muy alejada, claro, cambia, ahora se liga por Facebook.

“Necesitamos Educación Integral en Sexualidad”

Y aquellos que asumimos porque sí, porque soy mujer y es lo que toca.

…Diré que tuve mucha suerte, casi no fui obligada a tener novio por la edad que cumplía, si fui la obligada a exigir respeto. Se me hacía más divertido llevar a los patojos (hombres) a la casa, así llego: Ángel, Luis, Edgar, Geovany…

En casa solo éramos mujeres, 3 hijas. Todas con prospecto de hombres como novios, lo irónico fue que antes de elegir estar de manita sudada, nos tocaba de pequeñas jugar y hacerle de hombre, no quedaba de otra. Sí me besé con mis hermanas, solo para las escenas románticas del juego. No lo vi extraño, era necesario. No lo dije antes, mucho menos lo escribí.

(Estoy sonrojada)

…Y aunque pensé que no llegaría, llegó. ¿Por qué no tienes novio? ¿Por qué no ves novelas? ¿Qué haces en los viajes con tantos hombres? ¿Decime la verdad ¿Te gustan los hombres o las mujeres?…

Estudie para ser secretaria en una escuela de mujeres, “a ley que no me gustaban las mujeres” (porque en definitivamente tenía que ser heterosexual), aunque nos metiéramos en los baños para contarnos los secretos. No quería ser la rara del salón, menos quería ser la olvidada para San Valentín. Me tocó decirle a Mynor que fingiera ser mi novio para no parecer mosca. Lo hizo, tiempo después, me intentó besar de verdad y solo salí corriendo. A los pocos meses me enteré que estaba en la cárcel.

… A los 17, lo conocí, Julio, era un total desconocido. Un mensaje de texto me regalaba labios suaves y kilómetros de distancia. Llegó una tarde con una rosa y sudadero negro. Sonreímos …

Luego de desconocernos, decidimos emprender un viaje, duro 7 años. Si pasó, vivimos juntos, lo que no pasó, pero si se pensó fue: casarnos, tener hijos, viajar, que yo aprendiera a cocinar e ir todos los domingos a ver futbol.

Yo decidí seguir volando, saborear el cielo y despedir el suelo. A diferencia de las mujeres de mi generación, que les tocó ser madres, dejar de estudiar, buscar trabajo con pagos de mierda, bajar o subir de peso, desvivirse por el amor, el amor hacia otros.

Ahora hay conflicto de sentimientos, porque los viví feliz, aunque los esté escribiendo con el músculo arrugado. Aceptar que los hechos de la vida han sido precedidos por las condiciones, por los medios, por las necesidades, porque así se vivieron, por la costumbre, porque somos mujeres. No se decidieron, fueron impuestas, claro, esto responde al tipo de sociedad en la que nos desarrollamos. ¡Qué mierda!…

Esto sigue pasando. Tiene que cambiar.

  Y luego de pensarlo mil veces, decidí confesar, he sido de las transgresoras.

… Fui amante y cómplice de las horas y la vida, estuve entre sábanas y camanances, entre silencios y aerosol, combatientes y grafiteros, quedé estupefacta. Me volví loca y repetí postre…

No me da pena, ni vergüenza, ni gloria decirlo. Fue mi culo, lo decidí, lo disfruté. Entiendo que para esta sociedad moralista y conservadora es una aberración que se decida y ejerza soberanía sobre los cuerpos. Es aquí en donde la base sólido-machista-patriarcal se preocupa.  Mujeres libres, atreviéndose a amar, cuestionando roles, cuerpos autónomos, placeres prioritarios, vaginas y clítoris se pronuncian.

… Y ella … Tan bella y fuerte mujer, de líneas aterciopeladas, de sonrisa apetitosa y dedos gastados. Nos atrevimos a tocar el cielo, fue solo un instante…

Y sin mencionarte, te nombro, te invoco, te siento.

Loquilla.

Esto no debió pasar, no para las mentes comunes, típicas y fatalistas.

… Vos compañero, vos mi lago y cielo. Que desde mi trinchera feminista, rebelde y amarilla me resulta fantástico hacerte huevos, flores y platanitos. La vida nos acercó, vos al frente de la clase y yo sentada observando tus codos mientras nos hablabas del signo…

Aprendí mucho, mucho, mucho, eso de salvar ballenas y tipologías de colores me ha resuelto la vida. Y así nos hicimos caos y cosmos, nos anidamos y revolucionamos la primavera, buscando sitios obscuros para volvernos fluidos, luces amarillas entre ramas para despojarnos los miedos, rap para reconceptualizar utopías.

Tu ritmo, tus canas y ojos son en esencia la disidencia de este cuerpo, esta sexualidad, estos roles, estas etiquetas, estas sociedades, estas irreverencias, estos pensares y razones, estos sentimientos y músculo.

Me quiero un Baktun conmigo y con vos…

Porque nos resulta demasiado fácil, fantasear con ese amor, ese amor idealizado, condicionado, romántico, trágico. Claro, nos pasamos años siendo testigos de novelas, la buena gana y es amada, la mala pierde y nadie la quiere. Debemos renunciar a todo con tal de amar y estar así hasta el final.

De aquí parte el rechazo a esas clases de amor que se rehúsan a seguir con esa postura, lo que se salga de ese cuadrado invisible será juzgada, rechazada y condenada.

¿Cómo estamos amando?, ¿Cómo nos están amando?. He expresado que la capacidad de “amar” no es una configuración predeterminada. Esta se puede reconstruir, partiendo de la libertad, lo sano, lo que te permita crecer, lo que te de más vida, no se trata de encajar, eso es lo que nos han metido a la cabeza.

Hacer un repaso a esos hitos amorosos, me permite ubicarme y encontrarme, reconocer que no soy solo un producto de mi imaginación, soy resultado de esa construcción milenaria de sangre e imposición, porque en la trinchera del amor también hemos sido invadidos, fuimos “conquistadas” bajo líneas efímeras, rosadas, heteronormativas, en donde se asume como propiedad y cosa a costa de la felicidad capitalista.

Esto debe cambiar, lo estamos haciendo, emanciparnos, las mentes, cuerpos, pieles, ser completas y complementarias, no perder la dignidad, placer, la autonomía y la rebeldía.

  ¿Cuáles son tus hitos?…

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