Escribología

Pompa de jabón

Y si un día llegan a preguntarme de qué está hecha la nostalgia y la ausencia, responderé que de ti.

Por primera vez en mi vida, la debilidad tenía rostro y nombre.  Tenía tu rostro y sobre el tu nombre.  Cuando llegabas a mí, quiero decir, cuando la debilidad llegaba a mí, pensaba en tus palabras, desgastaba las conversaciones que habíamos tenido, recordaba tu risa y se me venía a la puerta del corazón tu silueta.
Todo me hablaba de ti, incluso por las noches, cuando admiraba la luna, me recordaba a ti, a tu sonrisa, de menguante a creciente.  Mi favorita, tu sonrisa llena.

Quiero que sepas que hubo días en los que me quedé con el ojalá en la mano, porque tu cuerpo quiso enseñarme tus calcañares y espalda, a metros de mi frente, rodillas y dedos de los pies.  No ha sido fácil tener que tragarme tu sombra.  No ha sido fácil sosegar el pecho con tus recuerdos.  No es lo mismo.

No es lo mismo ver tus ojos frente a los míos, aunque sea por diez segundos a tener que aceptar verlos a través de una fotografía.

He tenido que aceptar que al final del corazón, te quería.  Que la vida me enseñó mucho, y que, dentro de eso, me enseñó a quererte, pero no a olvidarte.  Que he tenido que ver por mi propia cuenta cómo sacarte de mí, porque has sido como ancla entre aguas cenagosas.  Esto de olvidarte me ha sido todo un acertijo.

Oye, tal vez esto quería el destino.  Tenerte por un parpadeo.  Tenerte como agua entre mis manos.  Tenerte por los últimos cinco segundos de mis siete horas de sueño.  No lo sé, tal vez tenerte fue como el segundo que olvido todos los días cuando abro los ojos al despertar.

Si por cada vez que te pensaba, una flor hubiese nacido, la primavera hubiese muerto de la envidia.  Pero hoy, que decido quedarme no con un pedacito de ti, sino sin ti, el invierno muere de egoísta al ver la lluvia del corazón.

Quiero confesarte que me he atrevido a cortar una margarita de la casa de mi vecina, para ver si su último pétalo dice “me quiere”, pero aun cortando por pedacitos su tallo, ¿qué crees que me dijo la margarita?
Sé que con los días tu recuerdo vendrá a ser como la especie de animal en peligro de extinción, que, con el poco tiempo, ya no existirá.  Ya no me aflijo, porque ya lo hice antes.

Mi conclusión a todo esto es que fuiste como la pompa de jabón que quise tener por todo un día lluvioso.

 

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Te quie… ¿será que lo digo?

La vida es tanto, que, dentro de su naturaleza, es noble. Porque cada ser humano encuentra bajo este cielo sus motivos para saborearla a su gusto.

Hay algo en lo que estoy segura de que coincidimos, y es que…  LA VIDA ES CORTA

No hay algo o alguien que nos asegure que mañana estaremos vivos.  No sabemos cuándo vamos a morir.  No sabemos si mañana estaremos haciendo lo que hacemos todos los días por costumbre o rutina.  No sabemos si mañana tendremos las oportunidades que tenemos HOY.

Por lo que desde hace algunos días comencé a decir algo más seguido, y quiero invitarte para que lo digas también.  Esta no es una invitación cualquiera, te lo aseguro.

¿A cuántos les has dicho “te quiero”?

Tal vez pensaras que ellos ya lo saben, o supones que deberían de saberlo por tus acciones.  Totalmente de acuerdo, pero, y decirlo ¿cuántas veces?

He comprendido que esta vida es muy corta para dejar de decir “te quiero” cuando lo siento y necesito decirlo.

Dentro de algunas otras cosas, también he aprendido que esta vida es muy corta para dejar de creer que regalar una flor es un gesto hermoso. ¿Por qué nos arriesgamos a llevarlas cuando la persona ya está muerta? ¿Por qué no darlas en vida? Y no hablo de que solo las mujeres podemos recibirlas, ¡NO! los hombres también, volvamos a lo mismo, en un velorio jamás faltan las flores, ni hacen acepción de persona.

He comenzado a decir “te quiero” más a menudo, a veces las personas se asombran, pero ¿por qué? Porque esta humanidad está tan lejos de sentirse querida, se han olvidado de que los te quiero existen todos los días y a cualquier hora, no solo en los 14 de febrero, 10 de mayo, 17 de junio o X fecha.

Pienso que decir “te quiero” es de toda persona, pero que solo los que son valientes no lo callan y aparte se oye tan bonito, te quiero :3 que te envuelve el corazón en dulcito. ❤

¡Anímate! ¡Dilo! ¡Exprésalo! No te quedes con ello, porque te aseguro que te arrepentirás de no haberlo dicho.  Explotá y saca tus agallas de donde las tengas.  Acercate a esa persona o personas y decilo.

Te quiero, dos palabras, cuatro silabas, tres segundos para decirlo, pero que expresan tanto, tantísimo, y te aseguro, como que me llamo Keila, que esa persona sonreirá.  ¡Que bonito es ver sonreír a esa o aquellas personas que queremos, que amamos…

Te invito, anímate, porque la vida es corta para callarlo.

*Promoción: por cada “te quiero” agregas un abrazo gratis. 🙂

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Capítulo 1. Doce/veinticuatro años «Menstruación»

Narrar con gracia e ironía las horas, suele ser más complejo que decidir de qué color pinto mi habitación, y más difícil aún, es terminar de dar vida a lo que inicie mientras la rabia me quita la energía. 

Me consideré la típica adolescente, con familia “perfecta”, más de dos pares de zapatos, promedio bastante bueno en la escuela, la voz escuchada por lxs 40 a mi alrededor, flaca por regalo de mis progenitorxs, escasa de maldad y chiches (esta es una realidad que no ha cambiado tanto; las chiches).

Y me detengo a parafrasear lo poco que recuerdo, he cambiado tan sólo lo necesario para alterar y provocar algo en mi pupila, la indignación llegó hasta el hueso, que me vi obligada a no ser la uniformada que repite una lista de deseos para considerarme alguien especial en este mundo. 

A mis 12 años, mientras las niñas de mi colonia jugaban muñecas, yo decidí hablar de sexo; y me vino la menstruación, no digo que odiaba las muñecas; sólo que no encontraba diversión en cuidar a alguien de plástico y dejar de pensar en mí. Obviamente no fue magia “sexo y menstruación” fue, le digo yo: “un golpe de la vida”.

Un golpe oportuno que determinó parte de mí existencia y mi quehacer por los siguientes años. 

A esa edad, si no mal recuerdo y si la cabeza y la memoria no me traicionan… Pasó. Pasó. Pasó…

Me corrió sangre por las piernas y labios, aún lo recuerdo entre turbulencia y olores a sudor, ocurrió entre regaños y teatro. 

La correlación entre sexo y menstruación, fue la cuerda floja para todas mis aventuras, ambas comprobaron que era “mujer” y este es sólo el inicio del oleaje de un inmenso mar. 

Pero, quiero contarles exactamente lo que pasó; ya lo he pronunciando en otros textos y momentos, ante varios capítulos de esta vida/historia, este definitivamente me marcó para toda la vida.

Ya sabía de su existencia, me refiero a la menstruación, ya la había escuchado meses atrás, soy la hermana del medio; por lo que no me pasó primero y esto de alguna forma ayudé a que el golpe no fuera tan drástico. 

Diré que fue un golpe, porque a está edad aún la menstruación tenía la carga social, política e ideológica que la sitúa al margen del patriarcado. 

Continuó… recuerdo que en el colegio se programó una visita al teatro y desde luego que asistiría; ya que era una de las organizadoras. A días de ir, ocurrió un evento ajeno en donde me vi involucrada, que me sucumbió y alteró la existencia.

Vi, sin exagerar, con estos ojos bizcos: un pene… 

Tranquilxs, ahora lo cuento y verán la relación que tiene con la menstruación, en mi historia.

¡Ufffffff! (estoy respirando pausado)…

Kevin, ese muchacho blanco y de voz aguda, le gustaba molestar a las niñas, esa vez nos dejó atrapadas en una bodega al fondo de la clase, la condición para salir era tocarle “su cosa” (sí, su pene), (claro que para ese entonces no le decía «pene» le decía su paloma/pájaro) 

¡Qué barbaridad!

¿Qué pensarán de mí?

Estás son cosas que suceden, según la gente, parecerán juegos de adolescentes, la calentura de la edad, para otros de seguro será un pecado, inclusive me pueden considerar una puta por escribirlo.

A esa edad pensaba que era lo que tenía que hacer, no me refiero a tocar su pene, me refiero a vivir esas cosas de adolescentes, pensaba que por ser mis amigxs no lo hacían por maldad. 

Diez años después, pienso en dos cosas.

La primera, pensar que lxs adolescentes no viven una sexualidad, es irreal, la viven y puede pasar en diversos escenarios, se vive como las sociedades van construyendo y atribuyendo roles, características, etiquetas.

La segunda, eso fue violencia, si usted que lee puede darse cuenta al igual que yo, que eso violentó mi integridad y mi espacio íntimo del cuerpo/mente/sentimientos, estamos en la misma línea, por lo que podemos reconocer que la violencia se ha naturalizado y se presenta en varias formas llegando a ser “invisibles”.

¿Qué tiene que ver esto con mi menstruación? ¡mucho!

Resulta, que me negué a tocarlo, a todo esto la maestra se enteró y la directora mandó a llamar a mi mamá para resumirle mi comportamiento. 

-¿Qué pasó?, Esteffanía-

-¡Quiero la verdad!, tu papá se va a enojar si ya no te dejan ir al teatro, ya no van a devolver el dinero.-

Esa mañana esperando a la directora, le dije a mi mamá…:

-No paso nada, estábamos jugando y la maestra entendió mal.-

Minutos después, antes de salir al teatro, la directora y mi mamá entablaron la conversación más larga y preocupada, la situación recaía en que debían como padres: ponerme más atención, aducía la directora que las niñas que hablamos de sexo son las más propensas a experimentar y hay que tenerlas más observadas para que no “jueguen la vuelta”.

En ese instante, cuando se debatía sobre mi realidad…

Pasó. Pasó. Pasó… 

No tuve tiempo de interrumpir a la directora y a mi mamá y decirle: ¡me vino la menstruación!, Todo se dio por su propio peso, tuve que callar, buscar entre mis amigas que “ya habían desarrollado”, una toalla sanitaria. Corrí a buscar a mi hermana grande.

¿Qué me esta pasando? ¡Ayuda! 

¿Será este un castigo por haber visto un pene?…

¡Si esto les pasa a las mujeres, no quiero ser una!…

Mil cosa pasaron por mi cabeza y músculo, apenas me dio tiempo de acomodar la toalla en mis calzones, debía apurarme porque me dejaba el bus para ir al teatro. No imagine que aunque me dejara el bus, en ese momento iniciaba una etapa en mi vida.

Esa mañana me sentí ajena a mi cuerpo, podía comprender lo que biologicamente me ocurría, no sabía responderme: ¿por qué esto solo le sucede a las mujeres?, no lograba sentarme en comodidad, sentía la vista de todo el colegio en la espalda y piernas, esperando a que me manchara la falda y burlarse. Añoraba regresar a casa y bañarme.

     ¿”Me bajó”? (pensé) porque ya me tocaba, porque me puse nerviosa, mi mamá va a pensar que alguien me toco muy duro, este es un castigo.

Doce años después, me encuentro en tensión. Me pregunto: ¿cómo vivimos la menstruación las mujeres?. Se me hace un nudo en la garganta y se me moja la vagina. ¡No!, de esto no nos hablan en la cena, en la escuela, menos en la iglesia (aquí se considera una maldición para la mujer por su desobediencia).

Crecí y menstrué pensando que esto era “solo algo que pasaba”…

Crecí y menstrué entre toallas gigantes, con alas y olor a manzanilla…

Crecí y menstrué evitando las manchas en la ropa y el aguacate…

Crecí y menstrué tomando pastillas para aliviar el dolor y olor…

Ahora, la lengua me fluye y el animo se me desenfrena para hablar de MENSTRUACIÓN, como ese acto místico ancestral que me llena de energía, desmiento con fuerza que esa sangre es sucia y dolorosa a nuestros huesos, es energía, es la porción que al concluir un ciclo se deposita en nuestro endometrio y llena de vida mis labios, mi vagina, recordándome la vida y sobre vida de las mujeres de mi vida.  

He ido afrontando lo despectivo y machista que socialmente se le atribuye a la menstruación y a las mujeres, la industria de toallas sanitarias envueltas en papel periódico para que no se enteren de lo que sucede, la riña entre toallas con alas y/o sin alas. 

El avance científico en la búsqueda de la eliminación del dolor «cólicos» para recuperar la vida, como si fuera una carrera para anularla, odiarla y marginarla. 

Y el aspecto patriarcal, la iniciación que cultural e históricamente pasamos, esa transición entre niña a mujer, la bandera que dicta que ya estamos preparadas para ser mamás, esposas, mujeres ganosas. La reducción y condición humana a la que se nos relega. ¡No es así!. 

Hay más cosas, esas son apenas unas cuantas de las que vivimos, ahora puedo decir que disfruto de mi ciclo, espero mi menstruación. Me he atrevido a hablar de ella, doy pasos para reconstruirme y emanciparme de esa figura occidental impuesta sobre el cuerpo y la sexualidad. 

De doce años a veinticuatro sin duda se aprende y desaprende, recobre mi derecho a menstruar, hice el amor/sexo con ella, llenando de sangre a mi amante, durante horas, me perdí en el aroma de mi ciclo, deje de decirle Andrés, marea roja y me atreví a nombrarla

La última reconexión, fue hace unas semanas entre mis dedos, papel, dando un sentido abstracto, artístico y liberador.

No tiene que estar de acuerdo con mis letras, hechos o locuras, sólo, si puedo pedir algo, anímese a ver otras perspectivas, lea de menstruación, vea este capítulo…

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CARTA

Me pregunto qué ha sido de ti?

Qué ha sido de tu vida?

Aún vives?

Aún amas a los niños, recuerdo que los niños amaban estar contigo eras tan alegre y divertido.

Aún ves el cielo de día, claro y reluciente como tu aura, aun lo ves de noche, fuerte y frondoso como tus ojos.

Me pregunto si aún cantás, recuerdo que una noche entre llanto me confesaste que al cantar olvidabas todo, el rechazo, el dolor, las burlas, la indiferencia, todo se iba si cantabas.

Habrás encontrado el amor? Lo recordás? Aunque lo negués, soñabas con encontrar a la persona ideal para ti, que amara las cosas que amas para compartir momentos felices y que te enseñara a amar nuevas cosas.

Fuiste capaz de confesarte, aquel oscuro secreto que solo yo conozco, lograste gritárselo al mundo entero o aun te matan las ganas de hacerlo.

Hablemos de la ternura que sentías por las mascotas, como se llama tu perro, acordáte, prometiste tener un cachorro al crecer o acaso es un gato o un canario.

Aún vas al parque a oler las flores o lograste tener el jardín, aquel del que presumías tendrías a la entrada de tu casa.

Y hablando de casa, ya vives solo, recuerdo que decías amar la soledad y adiar el abandono, decías; “quiero vivir solo pero no estar abandonado”. Dijiste que harías fiestas cada que pudieras y que invitarías a nuestros amigos.

Compraste el carro negro que querías o la moto que decías te ahorraría tiempo, o es que acaso tu lado verde pudo más y decidiste comprar una bicicleta para no contaminar el medio ambiente. Aún recuerdo los zapes que les dabas a las personas cuando tiraban basura en la calle. Ja que maltratadas.

Cuantas fundaciones has creado, decías estar en pro de la niñez, en pro de los animales, en pro de los ancianos, en pro de los pros, eras todo caridad, generosidad y bondad.

Que lograste primero, el restaurante, la librería, tu música, tu arte, que fue lo que explotaste primero, para mi eras arte vivo, todo el santo dia, cacaraqueando, ja, ja, ja, no te enojes, aunque esa palabra se escuche mal sabes que yo siempre tuve fe en vos, tu vos no era la mejor pero estaba destinada a ser escuchada, tus dibujos, no era tan abstracto como decíamos para fastidiarte, tu escritura, las grandes ideas que tenías para esos libros que prometimos compraríamos todos y cada uno de los que tuvieran tu nombre.

Dime que ha sido de ti, necesito saberlo para poder regresar, te he extrañado, todo este tiempo lejos me ha debilitado, pero quiero que sepas que aún sigo esperando a que decidas cumplir tus sueños.

 

Att: Dreams

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Conjuguemos :)

Soy valiente, eres valiente, es valiente… somos valientes.
Peleo por la vida, peleas por la vida, pelea por la vida… peleamos por la vida, porque vale la pena.
Amo, amas, ama… amamos, porque es el mejor verbo hecho práctica.

Cuantos motivos hay para estar triste, cuantas razones hay para tirar todo por la borda, cuantas personas existen que decepcionan, cuantas cosas hay que desmotivan, cuanto hay por…

Existen motivos más que suficientes para sonreír, para agradecer, para amar y para no querer dejar de vivir.

Quién no se ha despertado por la mañana creyendo en sí mismo y en que es capaz de tocar con la punta de sus dedos el cielo, que con lo que tiene en ese preciso momento, es más que suficiente para estar agradecido y vivir feliz.  Quien no tiene sueños, que si los contara a todo el mundo le llamarían loco o desubicado.  Quien no ha visto hacia el cielo suspirando y creyendo que la meta que tiene por delante la puede alcanzar.  Por estos momentos en la vida es por lo que digo que vale la pena vivir.

La vida es eso, coraje, valentía, fuerza… esfuerzo.  La vida son ganas de no querer tirar la toalla.  De que, si no hay salida, me la invento y salgo adelante.
El cielo me ha dado vida para disfrutar, para abrazar, para que me llamen loco porque lo que quiero es “imposible”, para sonreír, para compartir, para acompañar, para dar lo mejor de mí.

Continúo, sigo parada en la brecha, sigo luchando… sigo viviendo.  Lo confieso, no es fácil, ustedes lo saben más que yo.  He sido cobarde, he fracasado, he llorado, me he lamentado.  Todo ha sido necesario en su debido momento, y lo agradezco, agradezco por lo que tengo y por lo que he perdido también.  La vida no es solo de quejas, es de buscar salidas, soluciones, cambios, nuevas fronteras.

La vida es creer que más allá de un cielo gris sigue existiendo un cielo espléndido, que espera por nosotros.

Soy feliz.  Aunque tengo motivos para no serlo, lo soy.  Porque me he dado cuenta que mi felicidad no depende del fulano ni del mengano, sino de mí.  Soy responsable de mí.  Eso es algo grande.  Sé responsable de ti mismo.  Sé feliz.

He aprendido, aprendo y lo seguiré haciendo.
He avanzado, avanzo y lo seguiré haciendo.

Continúo, continúas, continúa… continuamos porque la vida es eso.

Y, por último, quiero decir desde lo más profundo de mi corazón que creo en vos, en ti y en usted.

¡Creamos en nosotros mismos!

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NOEL

Me golpeas y me acaricias.

Me golpeas y me acaricias.

Me golpeas y me acaricias.

No sé si en todo ese odio que me tienes, de pronto te invade la culpa ¿Cariño quizá? O si en todo ese amor que te provoco se cuela un poquito de ¿Desprecio?

De todas formas, gracias por iluminarme en las noches y dejarme escribir.

Noel 2112

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