Escribología

Vientiocho

Me regocijo en las energía de un mes…
de un día…
de una hora….
pero no es como cualquiera…
es mi segundo favorito
aunque no crea en esos favoritismos impuestos…

En un pasado como hoy: empecé a incomodar… (bueno unos meses antes)…

Tuve la suerte de nacer con H2O en el alma…
lloraba en el ambiente…
y llovía desde mis ojos…
es el espíritu del agua mi guía y protector…
(aunque me gusta el fuego)…

Fui animal desde el principio…
me rigieron las leyes de los abuelos…
—aunque sigo intentando comprenderles…
desde oriente me hice arrastre…
desde grecia me convertí en rugido…
y desde mis raíces fui tepezcuintle…

Rebeldía corre por mi sangre…
seguro que las 14 horas de parto…
cumplieron el objetivo que aún hoy persiste:
“chingar”….
(Mamá siempre dice que por eso sigue viva)…

Fui el error de alguien…
(mamá si me lees lo digo en serio)…
pero lo digo desde una bonita reconceptualización…
la que aprendí cuando me largue;
por convicción (no faltará el que me diga mula)…
momento incómodo: yo también me lo dije…
pero lo asumí y aprendí lo necesario…
pero hacer de este saco de huesos…
una mejor versión, en evolución…

Me sucedió lo mismo…
lo mismo que le pasó a la tierra,
después de 28 vueltas al sol…
y una misma luna que se cambia…

La religión fue un conflicto…
la política, la mentira y las personas…
pero el tiempo, la noche y las experiencias
reflejaron sus cicatrices
en la piel morena que recubrió por suerte…
ojos raros, de dudosa procedencia…
boca y nariz pequeña…
pelo indomable…
y demás imperfecciones…
algunas interesantes…
otras más, unos desastres…

Sigo preguntando quién soy…

Soy caos, soy letras y peros…

Soy una maldita inflexión…
que pinta como bendición para alguien (no para mi)…
Qué simplemente soy quien soy…

crudo, imaginativo e irónico…

renuente con argumento…
sereno por ratos… (ratos raros)…
e intrépido por períodos largos…

loco, estúpido y bienaventurado…

Quizás, soy un breve relato que busca final…
trascender en la espiral universal…
fluir con las fuerzas que se quedaron en los árboles…
quienes cuentan historias de los abuelos y abuelas…

Sin duda alguna…
soy tan común como normal…
no tuve un padre biológico…
tuve la suerte de tener tres…
Y una, ahora, “ruquita” (tan luchona como el meme)…

Soy, sin pensarlo,
la adición…
de la gente,
que tuvo los ovarios y testículos
para quedarse a mi lado…

el producto:
de tiempos,
de espacios,
de respiraciones,
(aunque ya lo he escrito antes) (lo vuelvo a repetir, ¿y qué?)
y paciencia, paciencia y sí…
mucha paciencia…

Siempre hubo compañía—
pero tuve miedo…
(no lo pierdo aún)…
pero lo convertí en:
una grandiosa genkidama
que ayudó a construir un mejor sendero…

La noche calló,
Más que celebrar mis latidos…
celebré la voluntad de las personas
de verme crecer…
y saben qué…
crecí con el niño que siempre llevé conmigo.

Gracias
— a usted por leer…
— a muchos por acompañar…
— a pocos por enseñar…
— a varios por su vibra y amor…
— a algunos por ser familia…

Gracias vida por ser buena…
Gracias tiempo por ir lento…
Gracias humanidad por ser yo…
Gracias por una vuelta más…

No hubiese decidido ser otra persona…

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