Escribología

Aroma Carmesí

Nunca imaginé que ella era lo que estaba buscando, lo que siempre necesité. Aún no puedo borrar, ese dulce aroma carmesí, que emanaba de cada poro de su piel.

Nunca extrañe tanto como hoy ese dulce sabor de sus labios, esa mirada sexy al despertar. Sus manos de seda a través de mis hombros y esos pequeños volcanes presionados junto a mi corazón

Tan tonto para no rendirme, aún sabiendo que nuestro anfitrión nos golpearía con una resaca de realidad, pero el sabor a gloria de nuestros besos culpables, me daba la esperanza de que esto nunca acabaría.

¿Por qué tendría que terminar? Si todo era perfecto, nos teníamos el uno al otro.
Pero un día, desperté en el pavimento de la incertidumbre, con un sabor a desprecio que no se quitaría con uno de los ingredientes de esta locura.

Fuimos muy ingenuos, yo al pensar que podía luchar contra todo y tú, al pensar que podía ser el amor de tu vida.

Tan ebrio para recordar cómo llegamos acá, tan sobrio para aceptar que una aventura nunca acaba bien. Tan sexy para persuadir, tan tonto para rendirme. Nuestro pecado capital fue el inicio de nuestro fin.

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