Escribología

Intento

En el intento de raciocinio
a su cuerpo se le adhieren
unas inmensas ganas de intolerancia
como esas cartas de juegos hechizantes
de su época juvenil
defensa y ataque en el mismo turno
o quizá la defensa era atacar,
aún se discute este hecho.

En el intento de explicación
huesos, músculos e ideales
se resquebrajan uno a uno
con un intenso chirrido desgarrador
como si los dioses de la muerte
hicieran su visita de chequeo nocturno,
toman café justo al lado de su cama,
entre cada cucharada de azúcar
puede observar los miedos que le rodean.

En el intento de amar
la más incomprensible de las situaciones
del mundo digital, contemporáneo, moderno y precolombino
no es capaz de resolver la ecuación,
y no se podía esperar otra cosa
de una mente común y corriente
negada a las experiencias enriquecedoras
de romper con las pitas preconcebidas
y que con total certeza,
deberá comprar en la tienda de la esquina,
la de doña Nidia…
un rollo de masquin tape de 3″
para pegar los destrozos y cagadales
que le esperan o provocará.

En el intento de escritura
su 20/20 se distorsiona
cayendo bajo, sumamente bajo
a una perspectiva turbada
por medios que solo hablan de muerte
promiscuidad y ninguna idea
que motive a las masas
(trapos sucios sin crítica)
a continuar con una vida
que más parece, pero solo parece,
que tiene final seguro.

En el intento de expresión
se encuentra con calles censuradas
donde las paredes solo son paredes
donde el arte solo es basura
donde las vulvas y los penes
tienen que quedarse en casa
porque “lo que no se nombra no existe”
pero entonces
se pregunta, y ahora con más continuidad,
por qué orificio orinan las personas pues…
y en su ilusa mente
no guarda conceptos como esos,
porque son ¡del demonio, hermano!

En su intento de ironía
solo palpó estructuras banales
otra vez, un intento fallido de liberación de mentes
porque es evidente
y aunque le acaba de pasar por la cara
una estructura no se cambia desde afuera
ni publicando, ni callando, ni haciendo nada
y menos aquí…
un barrio
un departamento
una ciudad
un país
un continente
que no lee,
pero dicen que los pecadores pagarán un día.
No me crea, léalo.

En un intento obsceno
y otra vez embebido
frente a una pantalla blanca
con los calores de infierno mojado
que acompañan a estos meses
lo único que cambió:
fue su ventilador negro
que rueda y rueda
sobre una cara que sonríe
y que se acompaña de dos príncipe negro
en la esquina de una mesita chiquitita.

En cada intento fallido
no ha sido un fallo completo
y aquí aplica el refrán de los abuelos:
o lo miras medio vacío
o lo miras medio lleno
y la vida es corta para no aprender de lo intentado
Por malo que esto sea.

Aquí no hay anécdota
sino puros retos logrados
importando una mierda
si está de acuerdo o no.

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