Escribología

Evidencia

Desandaré todos los caminos que me trajeron hasta aquí
Le pediré al viento que se lleve los suspiros
Echaré al mar las lágrimas que quedan por derramar

Fingiré que nunca se rompió mi corazón
Te veré sonreír para otras miradas
y pensaré que tu paso por mi vida fue solo un sueño y nada más

Vaciaré los baules de la memoria
Y quemaré todas las evidencias que quedaron de este amor

Será cómo si nunca hubiera soñado abrazada a tu cintura
Y nuestros ojos no se hubieran visto jamás

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El ficticio mundo de un maniquí

Cuenta el viento, que más allá de las estrellas, existe un mundo interesante, muy diferente a lo conocido, tan raro que en el universo no tiene contrincante.

Que allá no se necesita vivir para vivir, no es necesario comer ni sentir, es tan especial que ahí es posible existir sin tenerlo que decir.

No se necesita de las estrellas para iluminarte, pues desde el principio tu vida es una obra de arte, el tiempo no es real y el silencio es como escuchar un musical.

Cuenta que la guerra no existe, que el dolor es un chiste, que el pensamiento se lo lleva el viento y que el lamento, dinero, preocupación y sustento, son un simple invento, pintados con un pincel cubierto de miel.

Se dice que ahí los paisajes son perfectos, con ríos que dibujan trazos rectos, decorados por una sola casa gigante, habitada por un maniquí muy elegante. Que espera una visita desde siempre, pero que como el lo presiente, nunca llegará. Pues su mundo está lejos de lo real, fuera de lo convencional, sumergido en sueños imposibles, que incluso en la mente de nuestro maniquí suenan poco factibles.

Pero aunque el comprende esto sigue soñando, luchando, tratando de sonreír o bien fingir, hasta que un sollozo sea arrastrado por el viento, o se pinte una sonrisa donde hubo un lamento…

PL

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Miradas cruzadas

La mirada era puntual, a las 10:00 de la mañana, cuando después de ir por unas copias los jóvenes ojos de Sara se topaban con los experimentados de Martín. Sara pasaba a su lado y hacía como si no notara su presencia; sin embargo, era evidente que él esperaba la de ella.

Estaban a tan sólo siete lugares de distancia, y aun así no había un buenos días, ni un buenas tardes. Pasaban las ocho horas sin siquiera un “qué tal”, pero ambos eran felices de tenerse cerca.

Los diez años que Martín le llevaba a Sara no pasaban desapercibidos y en realidad a ninguno de los dos les importaba. El único impedimento era que él estaba casado y ella comprometida.

Su forma de vestir, de hablar y demostrar cuánto sabía en la lejanía, era la forma de coquetearse. Los besos que se daban estaban tácitamente escritos en prensa y las dulces palabras se ahogaban en el mal café de cada mañana.

El sonido de los zapatos altos de Sara se escuchaban por toda la redacción, su sonrisa cálida, esa que no le negaba a nadie, era lo que mantenía vivo a Martín.

Sara por su parte, escuchaba la ronca voz de Martín cuando intercambiaba ideas con el resto de compañeros. Se deleitaba viendo como tomaba los libros y sonreía con ellos.

Ambos se veían delicada y cuidadosamente, pero ninguno decía nada.

Las miradas pícaras llegaron al tiempo, la atracción era inevitable, pero los dos sabían que debían terminar con ellas sin importar qué sintieran, pues de seguir con el juego, habrían daños a terceros…

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Calla

Calla,
No digas “te quiero”
Créeme,
Te arrepentirás luego

Cuándo salgas por esa puerta
Todo será pasado,
Nada más que un incomodo sueño

Por eso calla
No digas que volverás
Te lo aseguro
No lo desearás

No recordarás más
El susurro de mi voz
Ni escucharás
A mis silencios gritar

Calla
No quiero escuchar
No vuelvas la mirada
No digas que volverás

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Lágrimas

Se han filtrado reacciones químicas
desde el centro de mando
han precisado instrucciones
que doblegan la poca razón que le queda
diluyendo H2O por áreas visibles
que parecían sin conquistar
por los destrozos que el arte provoca

El progreso de la edad
ha menguado la inmadurez que concomitaba
el 1.64 que algunos astros permitieron coincidir
entre las piernas de una madre.

Algunas acciones sedujeron
lágrimas emocionales
que sin saber
sabían diferente
que otra lágrimas normales

Diferían en su alma,
además, en su composición molecular
unas quemaban
otras ardían
otras más convulsionaban
y algunas pocas acompañaban
esta finitud que terminaba en sonrisa.

Algo tenía como cuerpo
uno que se devoraba el tiempo
que le pegaba en la frente
pero era ese mismo tiempo
que le había dado las herramientas
para protegerse del inconmensurable
ilimitado, inagotable, incontable,
inmedible y permanente
caos del espacio sideral.

Lee, lee y relee
lee, relee y lee,
relee, lee y lee
lee, lee, lee
relee
relee
relee
sin entender nada

Pero ¿qué tanto se leen
gotas que caen del cielo de alguien?
en esas barbas abiertas
entendía había luchas
que no tenían que pelearse.

Los espejos revelaban una verdad:
la misma verdad que evitaba
una verdad que confundía
con debilidad.

Iba y venía
iba y venia
iba y venia
suspiro
iba y venia
iba y venia
iba y venia
hasta quedarse sin aire
en ciclos interminables
repetidos con la misma ímpetu
con que comenzó
hasta alcanzar la
panda paz.

Había números que trastocaban esta levedad:
1989, 14, 21, 7, 4, 54, 43, 8
y algunos otrosque estaban por venir
para los cuales pretendía,
más bien, esperaba
estar preparado.

Reparaba su equilibrio,
con poquitos de agua.

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¿Cuanto tarda un corazón en sanarse?

Hace ya casi 3 meses, arreglando algo en casa, me martille el dedo,

sangre, la mitad de mi uña se despego de mi dedo sin caerse,

a los pocos días deje de ver a quien amo,

mi uña y mi corazón dolían.

 

El dolor de mi uña era incesante por un par de semanas,

los recuerdos de esa persona venían a cada instante.

Al mes el dedo ya no dolía, mi uña crecía pero no curaba, aun estaba despegada de mi dedo,

mientras que pensar en mi amor ya no causaba que el corazón me doliera, sin embargo sus recuerdos aun estaban, mi corazón no dolía pero de igual manera no olvidaba.

Mi cuerpo aprendió a vivir con dolor, supongo, porque sano no estaba, hasta hace tres días me dí cuenta,

volví a ver a mi amor, y aquello dolió, dolió a tal grado que temblaba, las lagrimas amenazaban con salir, recordé que mi uña aun no había sanado, aun no termina de sanar, mi corazón no esta curado y me pregunto…

¿Cuanto tarda un corazón en sanarse?

Supongo que mi uña aun tardara en sanar,

pero sospecho que cuando es verdadero el amor…

el corazón no sana, la marca estará allí siempre.

Deja de doler pero permanece.

 

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Otorgame el arma

Si se debe matar esto que siento por ti,
no serás el asesino,
tú darás el arma,
y sera un suicidio.


No dejaré que cargues con esto,
no eres culpable,
culpable soy yo,
pues es mio el sentimiento.


Solo otorgame esa arma,
porque si es preciso matar esto que siento por ti,
solo tu tienes el arma,
y solo yo puedo matarlo.

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