Escribología

V O S

Los recuerdos pasaron frente a mi en cuestión de segundos, seguía sin entender cómo era posible sentir tantas cosas en tan poco tiempo.

Nos habíamos visto solo unas semanas, nos tomamos de las manos algunos días y solo nos besamos por unas horas y yo sentía que te conocía desde toda la vida.

A tu lado estaba de viaje; relajada, sonriente y con la confianza y libertad de decir lo que quería sin el puto miedo del “qué dirán”. No imaginé que esa sensación terminaría tan pronto, porque de haberlo detectado, no hubiera apartado mi mirada de tu rostro cuando cantabas cualquier tontería.

Con vos logré ser egoísta, egoísta conmigo. Quería que sintieras lo que era estar de este lado y al mismo tiempo no quería que lo lograras. Fue allí cuando me di cuenta que ya era demasiado tarde para decirle a mi corazón que retrocediera.

Ahora son las tres de la madrugada, estoy sentada en la orilla de mi cama y sigo tratando de describirte, pero cuando tomo la pluma y trato de hacerlo, noto que me tiemblan las manos, la vista y la conciencia.

Dedicar lo que sea siempre estuvo fuera de mis planes, al igual que vos…

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