Escribología

Leerlo

Que alguien me permita,
leerlo,
descubrirlo,
pensarlo,
amarlo.

Por el simple hecho de volver a sentir
que puedo querer,
que tengo el derecho,
que tengo el poder.

¿Busco amar y no ser amada?

Necesito que alguien me ayude a encontrar la respuesta.

-Ragek

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Si supieras

Si supieras mi amor, cuánto he anhelado quererte.

Si supieras mi amor, que sueño con tu presencia en mi almohada.

Si supieras mi amor, que quisiera tu compañía un domingo para ir al mercado.

Si tan solo lo supieras, si tan solo existieras.

-Ragek

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Amor sincero

Un amor sincero le rompió los brazos, ahora ya no abraza igual.
Un amor sincero le quebró la sonrisa, esa que iluminaba el rostro de los demás.
Un amor sincero le amputó las piernas, quedándose en el suelo, tratando de recoger los pedazos de lo que le dejó.
Un amor sincero la dejó sorda, desde ese entonces lo único que recuerda son las promesas que él pronunció.
Un amor sincero le quito el corazón, abandonándolo en el sendero del olvido del cual ella nunca conocerá el camino de regreso.
Ese amor sincero se llevó todo, menos su recuerdo.

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Paraísos perdidos

No fueron las copas
Ni la madrugada
Era algo más
Más profundo
Más inquieto

Eran, quizá, las ganas de soñar
En otros brazos
De alcanzar algún otro paraíso
Un cielo escondido en unos labios
Quizá encontrar constelaciones en una espalda desnuda

Y guardar silencios en miradas ansiosas
Y pedir con sonrisas lo que las palabras no alcanzaban a expresar

Era puro deseo que huía a las primeras luces del alba
que existía más allá de la cordura y la razón
Que requería más valor para existir

Un paraíso perdido entre dedos de uñas blancas
En alientos fríos y labios rojos
Ese paraíso inalcanzable y desconocido
Que quería un poco más de locura y dulzura
Para sobrevivir

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Mi guate.

Escuchando notas de madera, hoy recuerdo con una sonrisa, aquellos días en los que pedía a las estrellas regresar a mis sueños azul y blanco.
Era solo un chavito, lo sé, pero mi corazón me exigía regresar.
9 largos años esperé para pizar esta sagrada tierra una vez MÁS, la alegría de ese momento fue inigualable.

Y mi deseo estaba justificado, en esta bendita tierra he logrado sueños, hecho deseos y hasta conocí a su majestad, ¡MI PRINCESA!
Pero también he descubierto las injusticias que mi país ha sufrido, los tiranos que la han escupido, dictadores, presidentes, militares, diputados. Ruego a Dios que sus mentes y almas nunca descansen en paz.
Por eso juro hoy hacer lo que pueda por ti, mi patria hermosa.
Kin ta waj GUATEMALA.
PL

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Kinse de Ceptienvre

Salgamos a la calle
vamos por las antorchas
sintamos el fuego de la independencia
olvidemos nuestros pecados.

Juguemos al fervor patrio
a gritar, echar agua y correr
recorra las banquetas con pitos tambores y vuvuzelas
burlémonos del patriotismo.

Marchemos hombro con hombro
engalosinemos nuestros autos
elevemos ideales
y borremos las muertes.

Disfrutemos del aire libertad
transpiremos emancipación
que el pavimento sienta nuestra lucha
omitamos el pasado.

Vamos a los puntos de encuentro
ondeemos el azul bandera
que se sienta el clamor popular en el pecho
divaguemos en la corrupción.

Dejémonos engañar por la historia
hagamos mártires a los injustos
ensanchemos nuestra fe
y sonriamos con hipocresía.

Hagámonos de la vista gorda
continuemos sin leer un libro
eso sí, felices hasta el copete
que sigan pisoteando nuestros privilegios.

Basta de palabras absurdas
basta de negaciones y miedos
basta del acomodamiento de ideas.

Critiquemos la ironía…
Realicemos la utopía…
“Vamos patria a caminar”…

Hay que levantar el culo
y con penes y vaginas
salir a recuperar nuestra verdadera libertad.

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“Estoy bien”

Ahora siento que me ahogo y mientras eso pasa, me duele el corazón.

Pero no importa, estoy bien… Leer tu nombre, escucharlo en boca de otros y darme cuenta que no te enteras cuando a mi el mundo se me viene encima, no me afecta. Estoy bien.

Fuiste el escape de todo en su momento, pero ahora que no tengo a dónde ir me estoy derrumbando a pocos y en silencio.

Nunca antes había derramado lágrimas con tanto sentimiento y aquí estoy a oscuras dejándolas caer, tragándome cada uno, fingiendo ser fuerte y me estoy cansando. Pero estoy bien.

La respiración se me está yendo, te la estás llevando y no sé a dónde, no sé qué haces con ella, pero la quiero de vuelta.

De vuelta junto con la inocencia que te robaste, la alegría que me despertaste y las ilusiones que te fueron fácil romper.

¿Por qué yo? Si lo único que hice fue quererte cerca, conocerte, incluirte en mis planes y no soltarte.

Sabía que jugaba bajo tus reglas y accedí. Me entregué en bandeja de plata para que me devastaras con mi permiso.

¿Y es que amar duele tanto? ¿O soy yo quien no leyó el instructivo?, dime qué haces tú para que todo sea fácil, porque te confieso que aunque parezca lo contrario, no estoy bien.

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Inefable realidad.

Caminando por La vereda de la vida,
Dejándome llevar por el aire,
Acercándome a la salida,
Tratando que la mente se calle.
Me acerco a una entrada,
De una tumba que simula una casa dorada,
Nada encuentro,
Solo espectros del viento.
Que simulan pensar,
Pero no pueden siquiera jugar,
Se creen importantes,
En este mundo de almas errantes.
Pero a lo lejos observo una casa real,
Habitada por una rosa sin igual,
Cuidada por una reina,
Muy tierna.
Entonces emprendo el vuelo mientras sonrío,
Me dirijo a esa casa decorada por un río,
Mientras, voy olvidando,
La vida real, el cementerio que estoy abandonando 3 Punto
PL

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Prestando mis manos

Las letras me encontraron. Por muchos años caminamos de la mano en silencio; lloramos, reímos, despedimos, abrazamos, y callamos.

De vez en cuando, se acostaban en mi hombro derecho y al oído susurraban el anhelo que teníamos que otros corazones nos leyeran; pero el miedo me ganaba, no me dejaba hacer nada.

Las letras cansadas de susurrar, levantaron la voz, pellizcaban y me atreví a enseñárselas a otros ojos.

Por primera vez, alguien más leía lo que guardamos bajo llave, esas palabras que creamos con el paso del tiempo y que a cada instante gritaban por ser liberadas.

Así que, luego de batallar unas horas contra el temor, decidimos dejarlas volar para que sean leídas en silencio o en voz alta, en solitario o en compañía.

Ellas me encontraron, me sanaron y ahora les presto mis manos para que sean libres y digan lo que quieran contar.

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Luna

Casi todas las tardes veía a ese anciano sentarse en la terraza del edificio y observar el cielo, me resultaba intrigante su comportamiento, mientras el resto de internos se la pasaban fingiendo ser artistas, divagando, temerosos y queriendo ser atendidos, esta persona subía a la azotea y miraba el cielo como si de eso dependiera su vida.
Uno de esos tantos días en los que quería conocer su historia decidí seguirlo y preguntarle.

-¿Acaso ve usted algo allí que el resto no pueda?- pregunté con ironía.

El paciente viéndome sonrió y dirigió de nuevo la mirada al cielo.

-Así es- respondió – si usted viajara a otro continente y regresara a este, vería al horizonte con la certeza de que hay algo más allá del agua, ¿no es cierto?- preguntó.

-Si claro- respondí sin entender muy bien.

-Cada quien puede ver lo que uno ya conoce, dándole un significado distinto, aunque por cierto tiempo se pierda el recuerdo y el sentimiento por tal cosa-

-¿Qué es lo que ve?- pregunté, el cielo se había cubierto de nubes, esta vez el anciano me miraba.

-Hace unos años mis compañeros y yo fuimos los primeros en pisar la luna, en mis momentos de lucidez vengo aquí a recordarlos, porque ellos se han marchado ya- contestó.

Aquellas palabras de cierto modo me habían conmovido, alcé la vista al cielo, poco a poco las nubes iban descubriendo la parte a la que el anciano veía, algo brillante ya se lograba ver, la nube se alejó completamente, allí algo hizo clic en mi mente, varios recuerdos comenzaron a venir a mí, en ellos habían dos personas más, una mujer y una pequeña niña, en el último recuerdo estábamos los tres viendo la luna, se veía tan hermosa como la veía en ese instante.

-Algún día nos iremos a vivir los tres a la luna- fue lo último que le había dicho a mi hija.
Baje corriendo a alistar mis cosas, me dirigí con la enfermera y le dije que estaba listo para irme, hace dos años me interné a este lugar, luego de un accidente había olvidado todo, había olvidado a mi familia, la promesa que le había hecho a mi hija y aquella hermosa luna fue lo que me devolvio cada recuerdo.

Regrese a Guatemala donde había vivido hasta hace dos años, volví con mi familia, cada vez que puedo regreso junto con ellas a visitar al señor que viajó a la luna.

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