Escribología

Ricina

Ella ofreció como muestra de agradecimiento una flor, ese olor se esparcía por todo el salón,

entró y gritó su nombre, parecía que no existiese nadie con ese nombre,

caminó frente a ella… suspiró profundo, le hacía falta aire,

ella tomó la flor, agradeció el gesto y se fue…

ella sintió como el aire dejó de llegar a sus pulmones y todas sus ilusiones murieron lentamente.

Es normal que nos pase eso cuando andamos por allí, intentado encontrar quién nos repare las piezas rotas, ¡tan difícil es arreglarlas primero!.

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