Escribología

Verbo en pasado

Te extrañé, te extrañé despierta, dormida, triste, alegre, sola, acompañada e incluso estando enamorada.

Juro que extrañé la temperatura de tus manos, la profundidad de tu mirada, la altura de tus sueños y el silencio de tu oídos.

Estoy consciente que extrañé la seguridad de tus palabras, la convicción de tus pies, el enredo de tus pensamientos y también la delicadeza de nuestros ayeres.

¿A caso esto puede ser verdad?, ¿puede extrañarse todo eso de una persona?, era lo único que me pasaba por la cabeza a las dos de la madrugada, cuando mis pies solo querían responder a tu voz.

El insomnio me supo guiar, incluso más que la bíblia, y con los ojos cerrados, aunque no dormidos, y los pensamientos más vivos que cuando la luz alumbra, me dijo que sí, que todo pudo ser verdad.

Y era así, porque el verbo había estado en pasado todo ese tiempo. Yo estaba en el pasado contigo y no acá, de donde me merezco, solo conmigo.

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