Escribología

“Le puse nombre y personalidad”

Después de años de vida compartidos, no sentí más que un corazón lleno.

Los primeros días, estaba lleno de dolor, recuerdos y metas frustradas, de las que aseguraste íbamos a cumplir juntos.

Los meses pasaron y aunque todos dijeron que iba a sentir un gran vacío, no pasó y todo ese dolor que me había habitado se convirtió en odio y repudio.

En ese momento desee que la gente tuviera razón y lograra sentirme vacía, porque cargar con dolor y odio al mismo tiempo, no era humano.

El dolor disminuyó y el odio se largó. Me llené de paz interior y de perdón, aunque nadie me lo pidió.

“El tiempo te hará sanar”, rezaban a mi alrededor. Era como un viejo proverbio, que nadie entendía, pero todos repetían.

Y yo todo lo que podía pensar era “cuánta falsedad”. Con el paso, el tiempo me apremió, me dio la razón. Era falso.

Él no me haría sanar, yo sí. Mi corazón nunca estuvo vacío, porque después del dolor, desengaño y odio, llegó la paz.

Ella entró triunfante, fuerte, empoderada. La imaginé con brillos dorados, le puse rostro y personalidad.

El nombre era el mío y ahora ya no era débil, ni tímida con sus sentimientos, sino fuerte, feliz y dispuesta a terminar de llenarse con bienestar, amor y nuevas ilusiones.

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