Escribología

Somos

Somos la raza humana, o somos el desperdicio de lo que consideramos ¿humano? Vivimos aislados, vivimos perdidos, vivimos angustiados, vivimos pero no estamos viviendo.

Somos… ¿Qué somos en realidad?

Esclavos de lo monótono, fugitivos del tiempo, intentando escapar de nuestra realidad.

Convertidos en fantasmas que deambulan y no ríen, no aman, no sienten.

Entonces ¿Qué somos?

¿Un intento fallido?¿Una creación divina?

Explorando falsos placeres, en el jardín de las delicias.

Llorando y riendo, odiando y amando, orando y pecando.

Es simple, somos lo que no debimos ser…

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2:30 am

Después de cuatro días, tres semanas y un puñado de años esperando, decidí dar el adiós profundo.

Que si piensas que la vida es jodida, estás a una nada de darte cuenta lo que tantas veces ha pasado frente a tus narices.

No hay una puñetera mañana en la que no despierte y me de cuenta que la he cagado y aún así, me ha quedado grande el traje.

Mi destino estaba marcado, aunque hubiera tomado mil vías, esas mil veces volvería al mismo punto que me tiene hoy aquí.

Que dicen por ahí que tu pasado te marca, pues que irónico el destino que lo hizo justo cuando fui concebid@.

No hay nada más que desee en esta puta vida, que hallar eso que va más allá de unas rejas y un uniforme que me disfraza todos los días de cotidianidad.

Así que me he resignado y quizá ha sido de los actos más cobardes que he hecho, pero no me arrepiento.

Siempre buscamos encontrar lo que esta mal y esta mal porque no lo hacemos en nosotros sino en alguien más porque de alguna manera nos sentimos limpios, soberanos, pero no somos ni una puta mierda de eso, por el contrario que nos hemos liado todos los días por no ser eso que vemos en el espejo y que a veces rechazamos.

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Ojos cobardes…

Aún no lo sabes
y supongo que nunca lo sabrás,
tengo un par de ojos cobardes
que escapan de los tuyos.

Evitan tu mirada,
porque no saben como reaccionaran,
temen cometer una estupidez.

No tienes idea…
eres como una hermosa nube gris,
te interpones entre la realidad y yo,
pero disfruto la vista.

Buscas mi mirada,
y me llenas de ilusión,
al instante sé que no es lo que imagino,
y prefiero evitarme el sufrimiento,
evito tu mirada.

Si solo supieras que NO es maldad,
solo inocencia,
si solo entendieras que no te busco,
pero apareces sin clemencia.

Eres el actor de mis novelas,
el héroe de mis guerras,
la musa de mis fantasías
y la cumbre de mis agonías.

Anhelo que lo sepas
pero mis ojos cobardes,
necesitan valentía,
para sostenerte la mirada,
Y QUE EL RESTO DEL CUERPO ACTÚE POR INERCIA.

No te detengas de buscar mi mirada.

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La cura

Tengo un hueco entre la cabeza y el hombro, un espacio entre mis brazos y otros más entre las manos, y confieso que aún te guardo un lugar al lado izquierdo de la cama.

Que aunque el miedo te haya dejado sordo y ciego; y el olvido entre el ayer y el mañana, yo le sigo confiando mi corazón a tus manos y a la distancia tu voz recién despierta.

Me acostumbraste a tantas cosas y enseñaste a no ponerle tanta atención a otras. Fuiste mi cura.

La cura al silencio de mis cuatro paredes, al de la manía de verme las manos y contarme los dedos, a la desesperación de mañana y al frío entre mis piernas en verano.

La cura al dolor, al dolor físico, mental y externo. Al dolor del ruido que mi boca no sabe callar, al de mis pies que se cansan de buscar y al de mis ojos desvalidos por la mentira.

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Confesión 8

Escudos y lanzas.

Caminos y piedras.

Marcha y mucha danza.

Flores y pocas hiedras.

Poemas y balas.

Libros y armas.

Vuelos y escalas.

Destinos y karmas.

Rosas con espinas.

Viernes con sábados.

Calles con y sin esquina.

Sueños truncados.

Versos para el alma.

Canciones para la guerra.

Rosas para el alba.

Fuerza para el que se aferra.

Cada luna y cada estrella visa un camino para una nueva estela, y sin darse cuenta, ven pasar la vida de una y mil maneras. Son tuyas, son mías, son nuestras todas esas verdades verdaderas. Fingimos lo que queremos mientras nos inventamos una de tantas nuevas eras. Nos damos un abrazo, nos damos miles y casi pero casi vamos encendiendo nuestra propia hoguera. Me guío por tu risa, y al mismo tiempo sufro y gozo como quien va a misa. Me inventas lo que quieres, me sigues porque puedes, volteas y me miras porque por quedarte, mueres. Somos lo que no creimos ser; me enciendo, grito y pido al cielo que empiece a llover.

Te cuido y me cuidas.

Te abrazo y te quedas.

Pido que en ésta y otras vidas,

nunca de mis labios retrocedas.



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II Parte

Luego de haberle jugado una pequeña mentirilla a esa chic@, decidí terminar mis pendientes, no estaba segur@ si seguir trabajando como desquisiad@ o recostarme.

Así que decidí tomar un respiro y mientras sonaba esa vieja canción en la radio, de esas que escuchaba mi mamá cuando se ponía a barrer tipo 10 am.

Con acrílicos y pinceles en mano empecé a pintar algo sin sentido, no tenía forma ni mucho menos lo calificaría como una obra de arte.

Cogí el celular y empecé a tomar fotos del proceso de “arte” y sin querer, pasé de la cámara a la agenda, deslizaba los contactos hasta que encontré ahí el número de mi “némesis”.

¿Escribirle o llamarle?, opté por la primera y comencé con un “Hola”.

Pasaron al menos 5 minutos y no respondió, pensé: “Quizá ha de estar ocupad@ con algun@ de sus tant@s amores”, cuando de repente me vibró el móvil.

Al revisar, era su mensaje respondiendo mi saludo, de inmediato abrí el chat y le pregunté si estaba ocupad@, a lo que me respondió con un No.

Así que mi plan empezaba a tomar forma, y de inmediato le propuse que fuéramos a comer, sin titubear aceptó y quedamos en juntarnos.

Agarré mis cosas y dejé mi terapia artística en proceso, tomé dinero y agarré las llaves del carro. Estaba a punto de arrancar cuando me escribió y me dijo que me fuera en transporte público, pasaría por mi.

Y pues eso hice, en tan solo 20 minutos le he alcanzado hasta donde me indicó que esperaría y nos aventuramos a perdernos.

Lo confieso, me mataban las ganas de besarle pero traté no parecer tan desesperad@, así que dejé que el primer paso fuera de su parte y no mía.

Me vio fijamente a los ojos y se acercó a mi, empecé a sentirme nervios@ como la primera vez cuando en esa máquina de golosinas no he tenido cambio y me dio otro billete.

Estaba dispuest@ a que cualquier cosa pasara en ese momento…

Lee más: I Parte

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Otra historia.

Parado en la tierra sentía como se desvanecía poco a poco, como se consumía el aliento de sus deceos, como se largaba su vida.

Decepcionado, comenzó a desplomarse como aeronave que se precipita al suelo, comenzó a desmoronarse cuál roca inútil, comenzó a caer como si se tratara de un cuerpo inerte que lo único que Espera es el momento en el que golpeará el fondo del precipicio.

intentaba gritar pero no podía, Pues el silencio bullicioso de aquel precipicio brillante Como mil infiernos no le permitía emitir sonido alguno, intentaba salir, pero era más fácil caer, era más fácil, caer.

Se distraía con sus pensamientos, mientras se sumergía poco a poco en la mierda que lo rodeaba, mientras la masa que algún día se llamó cuerpo, permanecía yerto, inerte, inmóvil, mientras, esa masa carente de figura se deslizaba por un fango sepulcral que prometía resguardarlo por el resto de la eternidad…

Se sentía feliz por su espíritu, por fin sería libre, se sentía feliz porque el calor que la vida no le había dado, se lo daría el averno…

PL

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I Parte

Siempre me he preguntado cómo se debe escribir un buen cuento, una novela, una historia. ¿Acaso debo empezar con decir: “Había una vez”? cuando es evidente que ha sido más de una.

O estaría más aceptable escribir: “Todo comenzó…”, pero es que no recuerdo como pasó, solo sé que cada noche imagino una historia diferente de lo que sucedió, lo que pudo ser y lo que estamos viviendo.

oOo

Estaba un día en casa preparando los últimos informes que me habían pedido en la oficina, debo admitir que me he vuelto un poco loc@ por pretender que todo mi trabajo sea impecable. Esto sin importarme que tenga una reunión de amig@s a las 8 pm o un sábado a las 3pm en casa de mis padres.

De alguna manera me he dado cuenta que pese a lo exhaustivo que es mi empleo aún en deshoras laborales, ha sido mi único refugio para mantenerme alejad@ de mi realidad.

Eran las 5 de la mañana de un sábado cualquiera, sonó el teléfono pero no quise contestar, estaba demasiado ocupad@ y pensé que no sería algo importante.

(Ring Ring), era la tercera vez que sonaba el móvil, así que decidí atender la llamada, en efecto, no era algo relevante, de hecho, era un chic@ que había conocido la semana pasada en una galería de arte de la librería más famosa de la ciudad.

-Hola, que tal, ¿sabes quién te habla?

Lo siento, NO, no sé quién eres”.

Pues claro que sabía quién habla pero decidí optar por la amnesia instantánea que tantas veces me ha ayudado y que creo, es la excusa más utilizada cuando una persona no te interesa.

Nos conocimos la semana pasada en la exposición artística.

“Lo lamento, no sé quién eres, este número lo acabo de cambiar, no sé si has quedado con quién lo poseía pero en lo que a mi respecta, no te conozco”, indiqué.

-Perdón, no fue mi intención incomodar, lamento mucho la confusión que he provocado… De casualidad ¿usted conoce a la persona que era propietari@ de este número?

“Lo siento, no conozco al antiguo dueño, que esta línea me la han asignado en el centro de llamadas”.

No sé cómo pude crearme una mentira tan grande que estuve como por 3 minutos hablando de corrido, creyendo lo que yo mism@ decía…

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¿Verdad?

Quizá no todo era tan malo como parecía, quizá todo era simplemente un espejismo de lo que me negaba a aceptar y que hoy se ha convertido en ese karma que me gusta tener en la vida.

Ese espíritu, sin importar cuántas veces me haga daño, sigo fiel, siempre a la espera de ese golpe no de suerte ni de amor, sino de deseo, ese que no soy capaz de sentir cuando estoy consciente.

¿Es que acaso he necesitado obviar lo real por lo que quiero que suceda? claro, como todo cuento de hadas, o como esas películas de acción, en el que todo es irreal,

¿no crees que de vez en cuando, creernos la mentira nos hace sentir tanta verdad? y se siente bien…

De vez en cuando, esa realidad distorsionada nos sienta bien, nos lleva a sentirnos viv@s, muy a pesar que nos engañamos y lo sabemos y somos conscientes.

¡Vaya que nos encanta mentirnos!

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Mendigando amor

Me cansé de esperar, me cansé de rogar, ya no llegaste, y me tuve que hacer a la idea de que a veces estabas y aveces no, y no podía estar todo el tiempo mendigando las pocas migajas que me quedaban.


Hoy estabas y al otro quien sabe.


¿Mi debilidad? Quererte y esperarte hasta el cansancio, pero soy un ser humano que nace, crece, se reproduce y MUERE, o eso me han contado, pero no soy eterna, no lo somos, al final las migajas se convierten en simple polvo y no hay más que eso…


Todo tiene un principio y un fin, tú decides si te quedas o te vas, si abandonas o proteges el fruto de un amor que un día existió…


Pero ya nada es igual, el amor sigue, pero de mendiga jamás me verás.

G.c

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