Escribología

(te) Quiero escribir un poema de amor

Te quiero escribir un poema de amor,
pero no puedo,
no me amas,
ni te amo.

Pero aquí estoy,
escribiendo estás letras sobre ti
Tu sonrisa
Tu cara
Tus manos,
jamás me había fijado tanto en unas manos, hasta que te conocí,
pienso en ellas porque son tan bonitas,
que quisiera tomarte de ellas y decirte que ojalá te hubiera conocido antes.

Pero te conozco hace tan poco
que escribirte esto parece inadecuado,
aunque no importa, no lo leerás,
solo te veré mañana como siempre
y haré de cuenta que nunca quise escribirte un poema de amor.

-Carol-

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De música y algo más

A veces cuando converso con personas y llegamos a esa parte de los gustos musicales, siempre me preguntan que cuál es mi favorita.

Nunca tengo palabras para contestarles, es que no soy un género, un tipo, un cantante o una letra.

Soy más de una esencia que de otros aspectos, creo que nuestra perspectiva sobre las personas también debería ser así.

Ya sabes, estar con alguien más allá de elecciones, atributos, intereses, sino de querer y aceptar su esencia, que eso sea más visible, inclusive más allá de cualquier prejuicio tonto.

Aparte, que por qué no arriesgarnos a ser más como la música, sí, ya saben, que nuestra personalidad, nuestro ser, nosotros, seamos esa vibra, ese sentimiento, esa relajación, esa felicidad, eso que cuando escuchamos canciones nos hacen sentir tan bien.

¿por qué no hacernos sentir bien a nosotros mismos y nuestros semejantes?

Seamos música

Seamos acordes

Seamos melodía

Seamos letras

Seamos esencia

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La repetición.

Se dirigió hacial lugar donde tenía guardados los vinos, y después de pensarlo un buen rato tomó entre sus manos una botella del mejor veneno que tenía, sujetó una copa con mucha delicadeza y sirvió el líquido espeso hasta que se derramó.

Mientras ingería el primer trago comenzó a pensar en su vida, pero al mismo tiempo se dijo: ¡Esto no sabe tan mal! este pensamiento fugaz como una estrella, se disipó cual humo de cigarrillo, escapándose a las constelaciones más lejanas.

Ahora ya nada tenía sabor y el Veneno viscoso se deslizaba con gran facilidad, su garganta y estómago intentaron negar el ingreso de esa vevida amarga ccomo el infierno, pero los recuerdos de una vida triste e infeliz los obligaron a mantener el líquido asqueroso adentro.

Cuando ya había ingerido media botella y sus órganos comenzaban a derretirse, comenzó a sentir un dolor intenso, en un principio consideró que era culpa del veneno, pero poco a poco entendió que su dolor se provocaba por causa de los recuerdos que asesinaban su Alma con puñales burlones.

Un silencio luguvre comenzó a invadir la casa, haciendo audible un murmullo ligero que decía:

“¿Qué es la vida? ¿Qué somos? Vamos a buscar la nada, a encontrar la realidad, a descubrir un mejor universo”…

En un parpadeo la botella cayó al piso, vacía, Y quién la había bebido se levantó para seguir penando por el mundo, su suicidio no era cosa de hoy, era cosa de Hace 73 años atrás, pero año con año él regresaba hasta su antigua casa, para repetir una y otra y otra y otra y otra y otra vez su muerte…

PL

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Tu compañía me hace bien

Tu compañía me hace bien porque para darme un consejo no me escribes millones de párrafos, con dos palabras me haces sentir que soy el mejor ser humano del mundo y con una frase la persona más fea.

Tu compañía me hace bien porque me enseñas a ser una persona que hable menos y escuche más.

Tu compañía me hace bien porque hemos aprendido que un “juntos por siempre” no existe. Si no solo la libertad de amar a pesar de la distancia.

Tu compañía me hace bien porque aunque no tengo la menor idea de como será el futuro, si comportó cada aventura contigo no le temeré a nada.

Tu compañía me hace bien porque he creído junto a ti con todas mis fuerzas que los sueños dan vida.

Así que cada vez que leas esto , quiero que tengas por seguro que tengo tanta fe en ti, para saber que un día entenderás que todo lo roto que nos tocó sanar valió la pena y nos permitirá volar.

Pd: creo que tú me haces bien.

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Reescribir (nos)

Qué sabios fueron los años en discernir que hoy era el día que juntaría el valor para plantarme frente al televisor y proyectar una de nuestras cintas pendientes.

No sabía que acabaría llorando por el sentimiento que los protagonistas viven y me devolverían las ganas de escribirte e imaginar que te mentía para decirte la verdad.

Entre confesiones te diría que te quise, te quise tanto, que me habría encantado decirlo tomada de tu mano. Te diría que agradezco lo que me hiciste vivir y soñar, que esta noche de octubre levanto mi copa y brindo por esos amantes que no fuimos.

Te invitaría, amigo, a reordenar las letras para regalarnos un nuevo capítulo

con mayúsculas y minúsculas,

con puntos y comas,

con tildes y metáforas,

con oraciones y párrafos y así, reescribir nuestro adiós.

-Amarela-

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Distraída

Tus ojos me seguían y en mí se perdían; yo, distraída trazaba un horizonte paralelo e ignoraba tu mirada.

Sin saberlo compartimos aliento. Tú me abrazabas en silencio, sin tocarme por el temor a que me alejará.

Yo disfrutaba hablarte, compartirme contigo. Me gustaba saber que en el asiento de atrás estaba aquel tierno gigante que me hacía reír a cada instante.

Oh, cuánto quisiera volver el tiempo y voltear, voltear para fundirme en el turquesa de tus pupilas y por fin llegar a dónde, con tanto amor me esperaban.

Nuestras estaturas eran dos opuestos que se nivelaban con el peso de nuestros sentimientos; tan puros, tan sinceros, tan nuestros.

Inclinabas tu cabeza hacia abajo, me buscabas; por esas ganas de ver mis rulos danzar al compás de esta voz que te hacía sonrojar. Mientras yo, elevaba mis ojos y allí, en lo alto, te encontraba; tú siempre estabas.

La distancia que nos separaba la borrábamos son una inocente sonrisa que se dibujaba en los dos al momento de intersección. Sin fijarme, mi corazón saltaba al verte pasar, y se estremecía al escucharte hablar.

Oh, cómo quisiera regresar a esa época en donde en ti había un cálido hogar. Cada tarde salías a ver el sol pasar, a la espera que esta pequeña llamará a la puerta.

Lo hice, llamé, pero fue tarde, tú ya veías hacia a otra parte y yo me quedé sola, despidiendo la tarde.

-Amarela-

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Encrucijada

Me encuentro allí, tocando fondo, no veo salida, desesperada, en una encrucijada.

Busco una luz, una esperanza, así es la vida, impredecible.

Tengo el corazón estremecido, el miedo de perderlo todo se apodera constantemente de mi mente, el insomnio invade mis noches y la pena me abraza.

Enciendo una vela, una de esperanza.

De alguna parte llega el consuelo a mi alma susurrando que todo estará bien.

Agradezco este despertar, agradezco esta encrucijada.

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