Escribología

Agonía

Resetear, es decir reiniciar, borrar.

Me vi al espejo con duda, como hace mucho no lo hacia. Me vi los ojos, la boca, nariz y pómulos, y me sentí vacía.

Vacía como si esta vez mi voz y alma estuviera regadas por todos lados, buscando encontrarse o encontrarte, ya no había diferencia.

La calma llegaba de visita cada luna llena, pero no se quedaba, sino que se iba con el primer rayo de luz, mientras que la agonía permanecía, era insistente y se había convertido en un huésped más.

Yo ya no tenía agua caliente en las mañanas, me había dejado solo café descafeinado en la despensa y se me comenzaba a terminar la confianza, me estaba dejando sin nada.

Ella era inoportuna, me abrazaba cuando escuchaba su nombre y me apretaba las manos cada séptimo día del mes.

Su permanencia dolía y con cada día, el dolor en cierta forma aumentaba y en otra, disminuía. Eso dependía de mí y no de ella.

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