Escribología

Delirio #5

Un día un muñeco, uno de esos que están echos de carne y huesos, comenzó a pensar, agrandó su horizonte y expandió su mente, liberando su alma.

Dicen que lo primero que descubrió fue su mente, entendió que era un demente y que las ilusiones que profesaba como verdad absoluta eran mentiras, simples alucinaciónes inutiles y tristes.

Lo segundo que encontró fue su entorno, un simple contorno fabricado con delirios lijeros como lirios, tan frágiles como el cristal e inconsistentes como el todo…

Pero se lo tomó con calma, pensó que no era tan malo, que todo era tan casual, un mendigo suceso ireal.

Así se relajó, y en un ser inexistente se convirtió, hablaba lo que todos hablan, pensaba lo que los otros piensan, y poco a poco en el todo que no es nada pero lo es todo se sumergió.

Así pasaron millones de años, con el muñeco sumergido en engaños, viviendo atado por una cuerda, sufriendo sin sufrir, sumergido en la tipica mierda, viviendo sin sentir.

Creía que era feliz, jugando que todo era bonito, dibujando una estupida sonrisa en su rostro, convirtiéndose en un monstruo, destruyéndose solito, poniéndose su roja nariz.

¿Pero que importa? se preguntaba, si todos vivimos aquí, en esta mentira real que convierte la nada en todo y lo se nunca será nada, pero es mi todo pintado de colores, mi mundo de sombras repletas de vida ireal…

Que importa, ¡Aquí somos felices! ¿Verdad?…

PL

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Buzón E

El amor no me gusta

¡Hola! Dijiste con un poco de pena y una mueca tímida… me sonrojé un poco y la fluidez de una sincera sonrisa fue mi respuesta.

Cómo saber en ese momento que estaba saludándote de nuevo, después de varias vidas pasadas, que solo me habían dejado cadáveres de errores que seguía guardando en el armario.

Con el aplomo con el que tomaste la oportunidad de entrar en mi vida me tiene aun con dudas, no titubeaste el soplar con fuerza las cenizas de los incendios que habían destruido la habitación.

Cómo sabía que con dulzura se estaba acercando un monstruo gigante que me aplastaría y te arrastraría a tí al mismo abismo en el que nos devoraría sin piedad.

La ansiedad que me transmites me perturba, la insistencia con la que me persigues me angustia, no lo sabías pero me dabas un poco de vida cada día y de la misma manera me la arrebatabas con violencia, ojalá nunca me hubiera abandonado al soplo de vida de tu aliento, solo así hoy podría sobrevivir por mí misma.

Eras tú mismo el testigo silencioso de tu montaña rusa de emociones, pudiste advertirme que una vez que me subiera al vagón de tu disfrazada calma no había marcha atrás,  a pesar de la ruina en la que me hundo todavía me brillan los ojos cuando te acercas suavemente y deslizas tus manos para proteger las mias, vivo cada dia como que fuera el ultimo por el miedo de que se acabe el manantial de sensaciones que me ofreces, buenas y malas.

Pareciera que ha pasado una eternidad desde que no me miras, tu silencio me ensordece,  desde que me enseñaste a cargar con culpas ajenas, siento una cadena pesada que me cuelga desde el cuello y me enrolla hasta los pies, quiero llorar y no puedo, ¿esto es el amor?; nadie me enseño a reconocerlo, pero si lo es, no me gusta, ¿ solo sabe doler?

Como la búsqueda de un tesoro he marcado puntos en tu piel, para recorrerlos antes de que el aburrimiento y la rutina me invadan, pero hoy que vuelvas te lo diré de frente… ya no necesito al amor en mi vida, no me gusta, vete con él por favor, solo sabe doler.

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