Escribología

Hasta nunca, hasta siempre

Habían pasado ya muchos días en los que el destino no nos había puesto de frente; ilusamente me habían parecido suficientes como para empezar a sentir la paz que necesitaba al entender que te habías marchado para siempre.

De pronto me encontré en un sueño que no deseaba,  parada viéndote desfilar por una calle que habíamos transitado tantas veces juntos…pero, esta vez no era igual, íbamos cada quien cargando con su soledad.

El cruce de las miradas fue tan fugaz que con dificultad podría asegurar si me viste con el mismo brillo en los ojos, había mucha oscuridad cerca de tu alma, ya no conocía su olor ni su color, ya casi no la distingo de las demás.

Allí iba detrás de ti, casi como persiguiéndote; la vida irónicamente estaba haciendo realidad una vez más lo que había pasado tantas veces entre nosotros, caminar detrás de ti, vigilante, en espera de que te detuvieras y me reconocieras.

Esta vez fue real, ¡Te detuviste! Me temblaron las piernas y esto no fue una buena señal,  evite de tantas maneras imaginar este momento así que no sabía que esperar incluso de mí, mi reacción fue casi inmediata, un ligero veneno me corrió con prisa por las venas, la adrenalina me recubrió, quería huir del lugar, de ti, de la situación, no estaba preparada y tal vez nunca lo este, solo supe guardar silencio y huir, me desconocí…

Hoy que amaneció no conozco cuál fue tu reacción y no quiero pensar en ella, ojala lo supiera y ojala no, todo lo relacionado contigo es un constante juego entre la mente, el alma y el cuerpo, cada uno separado del otro reaccionando a su propio ritmo, a veces el cuerpo aun quiere sentirte pero el alma te aborrece, a veces el alma necesita que la ayudes a aligerar el peso pero el cuerpo siente asco de imaginarte cerca, creo que nunca se pondrán de acuerdo sobre lo que sentimos por ti y hoy quiero creer que  así esta bien.

Ayer no pude decírtelo pero estoy cansada, me duele aun la herida  si la toco, todavía sangra a veces, pero  prefiero dejar correr la sangre hasta que seque sola; ya di los primeros pasos sobre las cenizas que quedaron de lo que un día fue, a veces aun estiro la mano como buscándote pero el vacío me recuerda que ya no estas, ya volví a dormir del lado derecho de la cama, te sorprendería saber que aún quedaban algunos de tus recuerdos en la almohada, los descubrí el día que decidí sacudir de mi vida los restos que quedaban de ti,  las noches ya no son tan largas, el alivio está llegando poco a poco.

Aunque nunca me leíste, hoy me dispuse a escribirte, para dejarte ir, que cada letra se me grabe en la piel cuando te escribo, así que lo que no pude decir ayer te lo grito con fuerza hoy:

¡No vuelvas! involuntariamente la casualidad te lleva cerca de mí y no lo necesito, hoy ya no, quédate alla, en donde no te vea, en donde parezca que nunca exististe, en el rincón más oscuro de mi pasado, en donde solo el sol te alumbre para marcarte el camino para salir de mi vida; mi amor, toma tus cosas, las pocas que quedan, y no vuelvas más, vete tranquilo, aquel día yo iba delante de ti, me fui antes de que me despidieras, que la luna nunca te abandone, hasta nunca, hasta siempre.

Luna

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Un comentario en “Hasta nunca, hasta siempre

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