Escribología

Virulencia a diestra y siniestra

La veo en el escozor de sus manos

la veo en sus ojos cubiertos

me temo es cuestión de humanos

los veo enlodados, recubiertos

es acto sencillo sembrar el conflicto

dejarse acariciar por la idea del manjar

y finalmente, si este poema yo dicto

es por que reconozco lo he llegado a probar

es inherente a nuestra condición de existir

a pesar de que nos plantamos valerosos

ante las ideas del ajeno mal vivir

ante avistamientos ajenos escabrosos

mas en el espacio que en pecho tengo

dentro de mí guardo mi oscuro secreto

no hago llanto, no aborrezco, no retengo

no sale de mi lo que por dentro aprieto

cada flor, cada libro y cada máquina tocada

nace con el sueño de que al mundo endereza

se ciñe con la fuerza con que fue creada

y luego se echa a podrir con aquella gran pereza

¿Qué nos protege de la pudrición que aguarda,

si lo que no es blanco tiene que ser negro

por dentro en girones multicolores se retarda

y cuando sale solo en dos colores le desintegro?

Mientras tanto en la base de la pirámide que explota

oigo llantos y súplicas que son palabras que no convocan

veo suciedad de la que se limpia con tu ropa rota

no marchan, porque los latigazos del hambre azotan

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