Escribología

Manicomio.

ocurrió que cuando cerró sus puños, lo hizo con tanta fuerza que sus nudillos se dislocaron dando un alarido desgarrador, sus huesos crujieron como si se tratase de madera que se hace añicos.

Pero su cerebro en ese momento no comprendía el dolor y solo le permitía gritar con mucha fuerza: MIERDA, MIERDA… Lo repetía tanto que podía decirse que quizá no conocía otra palabra.

Aunque gritaba con tanto afán, no lograba impedir que bajo sus pies el mundo se marchara, difuminado como humo por el viento.

El miedo intentó invadirlo pero entendio de inmediato que nuestro personaje ya era presa de las alucinaciones que se divertían con el ser que era pero ahora ya no podía ser.

entonces llegó un momento que el horizonte se desvaneció para los ojos de nuestro amigo, perdiendolo en un torbellino de extravagancias de la mente, sumergiéndolo en delirios agudos que lo aterraban y le cortaban el aliento.

Su alma lo abandonó en un suspiro, pero su cuerpo inerte seguía con vida, su voluntad trató de auxiliarlo, pero fue asesinada a zangre fría por la locura, el nuevo habitante de nuestro personaje.

MIERDA, decía con gran ímpetu, mientras intentaba soltarse de una camisa de fuerza que evitaba que lograra su objetivo, suicidarse…

PL

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