Escribología

Florecía

No duden si les digo que cuando ella sonreía todo florecía; esas ganas de escabullirte en las páginas de los libros que leía, de tocar sus canas y besar sus manos cansadas.

Su sonrisa devolvía ese deseo de ser niño y escuchar los cuentos desde su voz e imaginar mundos gigantescos o diminutos. Pero también aquellas historias que con el tiempo se tornaron en un viaje por la profundidad de las heridas de esta tierra que la vio nacer.

Les juro que cada vez que ella hablaba el mundo se ponía en pausa y se sentaba a oírla describir sus días pasados.

Con cada palabra las flores crecían,

el amor se fortalecía

y a todos nos contagiaba de su alegría.

Ojalá un día puedan pasar por su jardín y verla sonreír, porque, aunque algunos ya no la ven, si se detienen unos minutos, con el soplo del viento, la escucharán susurrar sus dichos y memorias.

No duden cuando digo que con ella todo sonreía y al mismo tiempo florecía.

-Amarela-

Estándar

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s