Escribología

Recuerdos.

Hay días que me pregunto como vivo en tus recuerdos distantes de todo lo que un día imaginamos creando mundos y universos lejanos y distintos en los que solo nos encontrábamos tú y yo soñando que el tiempo se detenía para que disfrutaramos de los parajes que en el futuro se divertirian con nuestras risas y locuras.

Hay días que intento recordarte como cuando me recordabas cuando me pensabas y yo te pensaba como alguien que existía fuera de mis sueños como alguien para quien yo era real y no un simple fantasma que se convirtió en un vestiglo reduciéndome a una ignominia lamentable y triste que se quiere mantener en el olvido como si se tratase de una estantigua.

Te recuerdo como un ser acendrado como el ser chipen que eres como el alma que extraño he extrañado y tendre que extrañar por siempre…

PL

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Olvidaste

Fue una noche cómo la de hoy,
Mientras la lluvia caía,
Que viste mis lágrimas caer
Confundiéndose con gotas de lluvia
Resbalando frías y serenas

Fue esa noche
Esa noche en que olvidaste
Olvidaste las promesas
Olvidaste el amor

Te olvidaste de mí

Sí, fue esa noche
En que dijiste adiós
Sin que yo lo supiera
Que te marchaste
Con mi corazón en tu equipaje

Esa noche olvidaste
Que las heridas sangran
Que el olvido duele
Que duele cuando te abandonan
Que duele cuando te olvidan

Sí, fue esa noche
en que te olvidaste de mí

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Suspiros

Dime que tú también has sentido
cómo se te escapan la vida
y el amor, de a pocos,
por medio de suspiros

suspiros,cargados de angustia,
suspiros de un corazón en agonía
suspiros que van cargados de dolor

es curioso, pensarás,
que cuando más amor sientes
más duele
que cuándo más feliz estás
más rápido se pierde todo

Los adioses llegan antes
el tiempo se va volando
hasta las estaciones pasan
y sientes la calidez de la primavera
y de repente estás en medio del invierno más helado

Por favor, dime que también lo has sentido
que no solo me pasa a mí
que a ti también, en un suspiro
se te ha escapado la vida

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Pensé que mi nombre era mío

Gabriela Linda Arévalo Sandoval, son 4 palabras con las que me he identificado desde que he nacido, lo cierto es… que me he creído que era mío ese nombre cuando sólo me han puesto etiquetas según mis genitales y los genitales de mis padres y les han organizado para que el mundo tenga el orden que tiene.

Yo creí que era mi nombre, que yo le controlaba, que le pondría cuanto quisiera y que le quitaría cuanto quisiera, y aún asi, el sistema decide otra vez como debo llamarme.

Gabriela porque soy una mujer, Linda porque mi padre me imaginaba preciosa en sus brazos, primero el apellido de mi padre y luego el apellido de mi madre.

Y yo creía que mi nombre era mío pero entre papeles, firmas y sellos me han de poner como ellos quieran porque poco vale lo que yo crea. Que si estoy casada, que si no lo estoy, eso ha de importar más que mis principios, mi curriculum o mi trayectoria, porque ellos me han de poner como les dé la gana.

Me doy cuenta entonces que me han llamado como han querido y ahí hay millones de Gabrielas y Lindas y de Arévalos y de Sandovales…. Así que mi nombre no es mío y me llamaran como les venga en gana, no se pregunten porqué si algún día no respondo «al nombre» que es mucho menos que mío, que es la proyección de otras personas en mí.

Mi nombre habla de mis genitales, de mis padres y ahora quieren que diga que pertenezco a otra persona, no soy «de nadie», mucho menos si esa otra persona no esta obligada por ley a decir que me pertenece a mí tampoco. Creo que nos pertenecemos el uno al otro hasta cierto punto pero ante la ley sólo yo le pertenezco y nuestra relación no se basa en la posesión, así como «De» es un artículo posesivo.

Entre papeleos logre mantener esas 4 palabras como mi nombre y luego entre otros papeleos me cambiarán otra vez…¿saben que? ese nombre no es mío…

Llámame Vacío…Espejo en el Vacío.

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Pero, ¿qué sabías tú del amor?

Pero, ¿Qué sabías tú de amor?
En tu inocencia creíste que podrías
definirlo con una palabra,
creíste que era un sentimiento
que tú buscabas y que podías controlar
te reías de esos que sufrían
que lloraban
que celaban
y que incluso perdían el sueño y el apetito
por un amor

«Qué ilusos» pensabas,
«qué inmaduros son»
pero, ¿qué sabías tú del amor?
si pensaste que era un sentimiento controlable
manejable, moldeable
si no lo reconociste cuando llegó a tu vida
si no contabas con que unos ojos te robarían el aliento
que una sonrisa te haría perder la noción del tiempo
y que una voz, esa voz te desequilibraría por completo

Qué iluso ¿no?
por pensar que puedes evitarlo
por pensar que puedes manejarlo a tu antojo
por pensar que nadie romperá tu coraza
por creer que nadie podría robar tu corazón

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Besos de despedida

No hicieron falta las palabras
tú y yo sabíamos cómo debía terminar esto
le regalamos algunos suspiros al viento
un poco de agua salada
y unos susurros al oído

Era una tarde cualquiera,
gris cómo siempre
algo tormentosa quizá
o quizás era el alma que relampagueaba
anunciando el final

Sé que ambos esperamos palabras que no llegaron
esas que ninguno sabía pronunciar
pero que ambos moríamos por escuchar,
y así se fue esa tarde de noviembre
que escribimos en el aire promesas
que jamás se cumplirían

Y así se fue esa tarde,
con un beso en la mejilla,
un adiós en la garganta
y las calles, esas nuestras calles
siendo testigos de nuestro final

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Confirmar tu felicidad

Me encontré aquel viejo sentimiento en el que el estomago, la boca y las piernas se llenaban de luciérnagas. Esas que nos robaban el aliento e iluminaban nuestras caras con solo vernos. 

Leí sobre aquella cita que nunca tuvimos. “Comemos un helado, buscamos tiendas de antigüedades y caminamos por las calles emprendidas viendo el atardecer sobre el volcán”. Te juro que volví a estremecerme y a lamentar que no lo hiciéramos.

Volvió el pesar de tu desaparición, de no saber si estás bien o qué fue de ti.

Volvió esa inquietud de querer recordarte que aunque no sé nada, siempre te pienso y recuerdo con tanto cariño.

Escuché el disco que me regalaste, aquel que le pediste al artistas que lo firmará para mí. Lo guardo porque es lo único físico que tengo de ti.

No creas que en mis cumpleaños no te pienso; no olvido cómo siempre nos regalábamos un postre para celebrarnos. Aunque no estés, en silencio sigo celebrando tu vida.

Te escribí con la ilusa idea de que recibirías lo que me pasó al repasar nuestros momentos juntos y que nos volveríamos a conectar, pero es como hablarle a alguien que no existe. 

Te he buscado,

He preguntado por ti, pero casi nadie sabe nada. 

Y duele no saber cómo estás, no saber si, lejos, estás feliz.

Pero me detengo, porque ese pensamiento pesa mucho y te imagino libre de tus demonios, dando todo ese amor que quedó pendiente, usando tu gigantesca creatividad e impactando a todos con tu forma de ver la vida.

Me gusta pensar que estás mucho mejor lejos de este país; que tienes a personas que te aman y te acompañan cuando no puedes más. Que tienes a tu familia y la comida que tanto extrañabas. Sí, quiero que sea verdad.

Aunque estemos a 2097 kilómetros de distancia me tienes pensándote, extrañándote y muriendo de ganas de que un día pueda confirmar tu felicidad.

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Lo desconocen

Nadie valora el otro lado. 

Nadie se fija en las miles de veces que no le diste importancia a todo ese desprecio y silencio que recibiste 

Nadie nota cómo lo hiciste, porque la persona era importante, tanto que no querías sacarla de tus días.

Aguantaste sus tiempos,

Aguantaste su ausencia,

Allí estuviste para escucharla, para abrazarla, para acompañarla y animarla, pero ahora que todo acabo nadie lo recuerda. Quizá nunca lo vieron de esa manera.

Solemos medir el amor con las acciones que nosotros consideramos que lo reflejan o peor aún, aquellas que deseamos que hagan por nosotros. Con cuantas partes del otro cuerpo tocamos o las veces que se besaron. Pero no siempre es así.

 ¿Qué pasa con todo ese esfuerzo que alguien hace para volver?

¿Qué pasa con la fuerza de seguir adelante a pesar del riesgo de dañarse? 

¿Qué pasa con querer compartir lo importante con alguien sobre todos los demás? 

¿Qué pasa con todas esas veces que te mordiste los labios y apretaste tus manos para contener las ganas de acercarte? 

¿Qué pasa con la sinceridad? 

¿Eso no es amor? ¿Eso es poco? ¿Eso no vale?

Quisiera que voltearán a ver, una última vez, aunque duela, todo lo que no vieron la primera vez. Que examinaran con cuidado eso que hiciste a solas, esas batallas internas en nombre del amor, pero un amor diferente, del cual no me queda duda, muchos desconocen. 

-Amarela-

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Adiós

Dijiste adiós tantas veces
Que tus despedidas dejaron de ser importantes
Te fuiste sin alejarte
Me abandonaste mientras seguías ahí

Dijiste adiós
Esperando ver mis lágrimas
Dijiste, «quizá volveré»
Pero nunca te fuiste
No pudiste alejarte
No tuviste el valor

Dijiste adiós
Pensando dejarme rota
Pensando que iba a esperarte siempre
Pero no notaste
Que tu ausencia no me mataba
Y tu presencia no me emocionaba más

Yo te olvidé y te dejé partir
Y tú seguías ahí
Queriendo irte sin poderte soltar
Despidiéndote y volviendo siempre
Volviendo una vez más

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