Escribología

Un tornado en el pecho

Siento un tornado el pecho que alcanza velocidades que aún no entiendo. No sé que tantas cosas se elevan; la trayectoria cambia y las sacude de un lado a otro, desacomodando abruptamente todo. Gira y gira y no para de girar. No sé cómo se para un huracán.

Lo que veo es mis pensamientos incontrolables subiendo y bajando en el mismo sitio. No sé si es la decisión que debo de tomar o el miedo de no saber qué hacer cuando la tenga en mis manos. No sé si es el temor a la independencia y verme sola. No sé si estoy escogiendo arrebatadamente o si el caos de este ciclón no me deja ver con claridad y me empuja a decidir ya.

Dicen que si logras entrar el ojo encuentras calma; busco la forma y deseo ese momento de paz en el que pueda cuestionar, hablar tranquilamente y saber lo que debo hacer. Lo intento, pero no llego; no logro cruzar y en el transcurso me golpean los miedos, las dudas, el temor a fracasar, y lo hacen fuerte.

Por eso escribo esto, talvez las palabras no tienen ese poder, pero sí logran abrir el camino para llegar a donde hay tranquilidad. Sé que no estoy sola, aunque así me sienta, solo quiero sentarme y que alguien me diga que llegaré y lo haré bien.

Uso las letras para decirte que te necesito, que necesito que pares este tornado que me revienta en el pecho y me moviliza. Necesito que me tomes de la mano y te sientas a mi lado, que juntos encontremos esas respuestas a las miles de interrogantes que revolotean en este instante.

Estándar
Escribología

Recurrente

Eres ese pensamiento que me acompaña

Caminas a mi lado
Me tomas de la mano
Susurras palabras hermosas

Sonríes tan lindo

Aún sin verte, me alegras el alma
Tú, mi pensamiento recurrente
Mi pensamiento favorito

Que siempre me acompaña

Dijiste que estarías siempre
Y no sabías, que aún sin estar presente

Cumplirías
Porque estás en mi corazón

Y tu recuerdo brilla en mi pecho
Y me llena de calma

Porque eres

Ese regalo que recibí cuando menos lo esperaba
Tú, mi amor
Tú, mi pensamiento favorito

Estándar
Escribología

El recuerdo al que le temo

El roce de tus dedos sobre mi mano, tu mensaje tan oportuno, mi desesperación por no volver a creer que el tiempo perdona, y mis ganas de confesar lo que por años te he guardado. 

Saber que te irás, que no sabré si volverán a pasar otros cuatro años para tenerte de frente y que me quieras hablar.

Y corro. Te busco por todas partes, no quiero perder mi oportunidad de decirte todo lo que repasé cada noche, antes de cerrar los ojos. 

Quiero verte y con un beso sabrás todo lo que he callado, con un abrazo te pediré perdón por el pasado y quizá , por fin, nos digamos adiós y seguiremos avanzando. 

No recordaba la fecha; la olvidé todos estos años, seguro por el dolor que causa, porque todavía arde esa tarde que nos vimos por última vez. 

Me negaba, porque es el recuerdo al que más le temo, al que más le huyo, al que más ganas me dan de borrar y no haberlo conocido.

No supe el porqué soñé, sentí y viví lo que arriba escribo, no supe porque esa los días se sincronizaron , hasta que comprendí que el 27 de enero fue cuando te perdí.

Estándar
Escribología

A R E S

Ares, ahora que te conozco más, sé que hubiera querido tanto no regalar mi vida, mi alma, mi amor y mi cuerpo a todos esos “amores” que solo se llevaron parte de mí.

Haz llegado a mi vida y llenado todos esos espacios vacíos que creía muertos. Llegaste a desafiar todos mis miedos y despertar ese amor tan diferente que solo tú sabes sacar de mí.

Es tan curioso esto que tenemos porque sé que te amo, pero te amo con toda nuestra libertad que no necesito etiquetar nuestro amor para sentirte mío.

Ambos nos somos ajenos en la adversidad y eso no nos es problema. Somos dos almas que se disfrutan y se aman en ese microespacio de tiempo que la vida nos regala, que nos fundimos como dos estrellas fugaces. Aunque luego nuevamente seamos del mundo.

Contigo tengo esa dicha de no enamorarnos pero de tratarnos como dos jóvenes enamorados cada que estamos juntos y tenemos las cosas claras. ¡Qué dicha venirte a encontrar, con tantos años de distancia, pero encontrarte!

Estándar
Escribología

Soñar despierta

Llegaste, lentamente y sin avisar

Me tomaste entre tus brazos
Reíste de esa forma encantadora

No hicieron falta las palabras

La vida desbarató todos los planes

Todas esas veces que me prometí

Que no me enamoraría más

Que no ardería en otras manos
Todas esas promesas se perdieron en tu mirada

Y tras un suspiro me abandonó la voluntad
Y me encontré al fin en tus manos

Ese horizonte que siempre estaba tan lejano

De pronto,

Estaba al alcance de mi mano
Y al tocarte alcancé el paraíso

Empecé a sonreír cada vez que te pensaba

Volví, después de tanto, a soñar despierta

Estándar
Escribología

200121 15:09

Hoy les escribo desde lo profundo de mi ser, sin rostro, ni identidad, con las esperanzas vacías y con el peso de la frustración. No sé si alguna vez alguien se ha identificado con estos sentimientos pero me pesaría afirmar que estoy en un cuadro de depresión que no sé hasta cuándo seguirá.

Estoy en el momento de mi vida en el que a pesar de “no faltarme, aparentemente nada” siento una frustración inmensa, la cual se acompaña con un sentimiento hostil de sentirme una persona miserable. Lo peor es que nadie lo entiende, a pesar que recibo atención psicológica siento que no puedo abrirme al 100% y desahogar todo eso que cargo encima.

Me pesa y me duele el alma, sentirme tan amarrad@ en un espacio y lugar donde se me desgasta la vida, la paciencia, el temperamento, las ganas. Vine a un sitio donde creí que todo era perfecto, pero me olvidé de lo mierdas que pueden llegar a ser las personas, esas que solo se han llevado un pedazo de mí dejándome sin nada positivo qué aportar.

Mi creatividad se ha visto vulnerada últimamente, me golpea lo inútil que puede llegar a parecer el hecho que me sienta incómod@ y no poder gritarlo a los 4 vientos. Sentir esa presión de la familia porque no tienes derecho a quejarte.

Vaya que sí lo estamos pasando mal…

Estándar
Escribología

Lo sabía

Creo que tuve el valor un tanto tímido de preguntar de cuándo podría volver buscarte porque en el fondo, algo en mi interior gritaba que ya esa sería la última vez que te vería.

Lo pregunté con ingenuidad y rogando que la certeza que presionaba mis costillas no fuera real; quizá solo quise creer que tus palabras no formularían mentiras.

Lo hice porque en el fondo supe que te costaría ver el quebranto de mi corazón reflejado en mi rostro y no mentirías, pero, aunque te costó, lo hiciste.

Sé que fue para que no doliera tanto, pero te confieso que esa mentira es la responsable de que aún siga doliendo cada que la recuerdo.

Ojalá tomados de manos y viéndonos a los ojos hubiésemos establecido el plazo de nuestra distancia, así podría sobrellevar mejor los días, los meses, los años que no te he visto porque sabría que cada vez faltaría menos para volver a vernos.

Lo sabía, lo sabía.
Sabía que mentías

Lo sabía, lo sabías

no volverías.

Estándar
Escribología

Licenciatura humana

No hay nada más honesto

que un universo sin secretos

un simple plan modesto,

francos sus versos escuetos

las mejores suertes recibo ingrata

y cada las recibo inconsciente

examino y la inconformidad remata

así cálculos escapan de mi mente

la buena racha no legitimiza

mi canto lluvioso y absurdo

!Mira! La suerte le victimiza

y le abraza con su brazo zurdo

el caos le observa con cinismo

mientras ordena con su campanita

poner orden al vacío es vandalismo

escupe con ironía en su locura escrita

Estándar
Escribología

Implacable

Estaba segura de haberle oido moverse, arrastrarse en mi cuero cabelludo. Primero sólo sospeché que me había imaginado que algo estaba caminándome, aún así, pasaría mis dedos exhaustivamente, por cada rincón posible. Busqué y busqué hasta que !Al fín!, pude confiar más en mis sentidos y me convencí de que había escuchado que se arrastraba entre el algodón de mi almohada a lo Horacio Quiroga. No era hora aún, no vería sus patas aferrarse y a su cuerpo hinchado de sangre…

Pasé días buscando detrás de mi oreja, retirando cualquier basurita de mi cabeza deseando que finalmente, encontrara a la desdichada. Revisé las orejas de mi perrita constantemente, le pedí a Mariela que me revisara la cabeza. La desdichada estaba convencida de que jamás la encontraría, pero soy implacable y he logrado sentir su duro cuerpo, ver sus patitas moviéndose, tomarla en mis manos sin miedo, examinar su ahora cadáver, sin que sea muy evidente para nadie más, claro. La he dejado en un rincón de la mesa, la he observado con curiosidad, con repudio y con orgullo un par de minutos por al menos 3 días.

He repasado los acontecimientos y la he escuchado por fortuna porque ultimamente me he negado a dormir temprano, !vaya comodidad la que tenía! cerrar los ojos y pretender que sus pequeñas patitas asquerosas no se arrastraban cerca de mí. Desdichada desde que supe que la buscaba, estaba condenada a que la encontraría.

Estándar
Escribología

Crónica de un momento

Lo vi por la ventana aleteando rápidamente

sigilosa me aproximé y su aleteo era más sonoro

el milagroso néctar era ahora anzuelo

me aproximo, y yo admiro con gran decoro

hay musicalidad en el aire que empuja

y se adhieren a mis ojos sus colores cual diamantina

atrapar el momento escurridizo se hace deseo

en un parpadear es ahora una despedida

en el aire acaricio sus plumas desdibujadas

en un parpadeo más solo me he quedado con su dibujo.

Estándar