Escribología

Vernos

Creo que me rehusaba a recordar tus ojos, la manera en la que me mirabas. 

Descubriste los míos a través de un rayo de sol que se posaba sobre mí una tarde de agosto. Luego, el mismo rayo me permitió conocer un miel caoba que nunca había visto, ni he vuelto a ver.

Al principio, me mirabas sin que me percatara, pero cuando nuestras miradas se topaban temblaban, no aguantaban y fingían que no se veían.

No olvido cuando ambos decidimos vernos, realmente vernos, y aunque sabíamos que los ojos no dicen nada, el simple acto de sostenernos con la mirada, con tanta comodidad y conexión, nos dijo todo.

Ahora que regresé a tus ojos, sin tenerlos frente a mí, agradezco el que hayamos querido vernos porque pocos son aquellos que verdaderamente se atreven a verse tambalear y aún así sostener la mirada para saber si realmente se aman.

– Amarela –

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