Escribología

Acróstico

Parece mentira, pero nuestro hilo rojo se encontró un día a inicios del 2009, no tengo conciencia precisa sobre nuestra primera conversación, es más, ni recuerdo en qué momento se conectó nuestro diario día laboral, sin embargo, cada año que inicia mi corazón se regocija ante la dicha de sumar un aniversario.

Ahora han pasado 13 desde aquella mañana donde marcaste entrada, hemos evolucionado ambas de acuerdo a las circunstancias particulares, hemos sucumbido ante el dolor, la decepción y la burla, hemos renacido y crecido. Me encanta ver fotografías de años pasados, porque, aunque somos seres con una complejidad peculiar, hemos logrado identificarnos con pensamientos y emociones.

Ojalá la vida nos alcance para seguir sumando instantes que se transformen en microcuentos, en anécdotas que promuevan alegría, satisfacción y reflexión, que alcancemos a fusionar nuestras historias y se estructure una leyenda cuyo título cautive, inspire y evidencie nuestra esencia.

La vida nos sorprende de mil maneras, nos compensa ante los descalabros que sufrimos a lo largo de ella,
nos devuelve el amor, amistad, solidaridad y cariño que hemos brindado; tú, Paola Ardón, has llegado a mi vida para llenarla de alegría con la sonora melodía de tu risa al viento, con la caricia del terso pétalo de rosa que me brinda tu compañía, siendo muchas veces ese bálsamo de luz que ilumina mis oscuros instantes de agonía, has llegado para ser mi cómplice, mi apoyo y mi público en mi sueño de ser poeta,
has llegado a convertir mi existencia en sensacional al compartir contigo, has llegado para que conozca el significado de la palabra “amistad”, has visto mis peores momentos y seguir acá, has escuchado algunos de mis más caóticos secretos, has respetado mi opinión que alguna vez no me pediste.

Ahora me decidí a terminar de escribirte estas letras y me ha costado, pero no, no te confundas, ha sido difícil fusionar las letras porque es tanto lo que deseo expresarte y no existen palabras suficientes, es como si quisiera unir la fuerza de las olas del pacífico con el aleteo del colibrí, es como alcanzar el horizonte del atlántico con el melodioso susurro del Sahara, es abrazar el alba al despertar del otoño,
es como degustar la acidez del vino con la nostalgia del poema.

Mi mapa del tesoro tiene una “X” en el año donde coincidimos y dio inicio a esta aventura,
identificando con polvo de estrellas,
constelaciones,
signos,
notas musicales,
atrapasueños,
cada episodio de convivencia,
de conversaciones,
de llantos,
de música y poesía,
de afecto y armonía.

ShadowMisLetras

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