Escribología

Qué bonita fue la vida

Dejé de escribir porque escribir implica pensar
y pensar no es fácil.

Me cansé de darle vueltas a todo,
mi mente es un torbellino
cada vez que un tema invade mi cabeza,
mi cuerpo lo resiente.

Siento que mi cuerpo se desvanece,
las manchas que tengo parecieran heridas
y es allí donde para mi
el blanco dejo de significar pureza y ahora me trasmite dolor.

El dolor que siento en mi mente
se hace presente en mi piel,
aunque no hay dolor físico,
no logro comparar este pesar con algo que haya vivido.

No hay pena más grande que la que no puedes ver y aún así sabes que está allí.

Aún así me aferro a la idea de seguir adelante,
de no dejarme vencer,
sabiendo que tengo limitantes
aún no me he rendido.

Glorioso esto que tiene la humanidad
de aferrarse a la vida,
aún perdida la confianza hay esperanza,
de volver a sentir el aire mientras camino en soledad
pensando las infinitas posibilidades.

De volver a ver la sonrisa de aquellos que hice mi familia,
de seguir compartiendo lo que tengo
con los que me han dado alegrías desde que llegué a este mundo.

De sonreír cada vez que descubro algo nuevo
o ver belleza en un árbol, un paisaje, una mascota,
en la sonrisa de un infante.

De ver llegar nueva vida y verla crecer,
de ilusionarme con conseguir mi primer libro publicado,
de ayudar, de apoyar, de llegar al altar,
de criar, de ver el futuro mejor
y allí y solo allí poder decir, qué bonita fue la vida.

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