Escribología

USTED ME URGE

Usted me urge.
Su piel.
El color de su picardía.
Su aliento.
La melodía del timbre de su voz.
Su deseo.
La dulzura de su lujuria.
Usted.
Su mirada.
Ver cómo desnuda mi alma.
Su anhelo.
La quimera que ronda su aura.
Su caminar.
Cada paso que reduce nuestra lejanía.
Me urge.
Usted.
El dulce beso que acalla mis angustias.
La brisa fresca de sus palabras.
El diluvio que dibuja en mis entrañas.
La locura con que se ata a mi vida.
Usted.
Me urge.
La tinta indeleble de sus caricias tatuadas en el borde de mi delirio.
El bosque de mágicos frutos que brotan de la simbiosis de nuestros sueños.
El ocaso de sus ojos.
El verano en su corazón.
Me urge.
Usted.
En cada rincón de mis ansias.
En cada fragmento de la constelación de mi último sueño.
En el susurro de la noche y la soledad de la luna.
En mi hoy.
Usted me urge.

#ShadowMisLetras

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Para aquellos que te salvan

Hubo un momento en el que mi vida se partió a la mitad,
sentí como todo se quebraba sobre mi espalda
a causa del peso de las cosas que no pude sostener.

¿Has estado tan roto que solo rompes?
¿o tan vacío que solo te hundes?

Rompí a todos mientras me rompía a mí.

Creí que yo no era alguien
sencillo de amar,
así que dejé de quererme
mientras alejaba a todos los que me querían.

Yo no pude salvarme,
así que me salvaste tú.

Había sangrado lo suficiente
y no tenía la fuerza
para levantar la mano
y pedir ayuda,
había permanecido callada tanto tiempo
que no podía abrir la boca
para escuchar mi voz
pidiendo auxilio.

Ni siquiera me viste a los ojos y ya sabías donde dolía.

Fuiste una luz que continúo encendida,
una mano que estuvo dispuesta
y una amiga que no hizo preguntas.

Limpiaste las heridas que yo me negué a reconocer como mías,
me pusiste de pie
y sostuviste cada parte rota con la que yo no podía;
esperaste por mí y esperaste paciente,
detuviste tu vida para ayudarme a reparar la mía
cuando me dí por vencida.

Me hiciste sentir que valía,
me salvaste la vida.

anamildred.

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La estación

La estación

Se encontraba allí sentado, sin nadie a su lado. La estación estaba vacía, era el único que viajaría ese día. Había llegado mucho antes de su hora de salida. Al parecer la ansiedad del viaje y el apresuro de dejar aquel lugar le jugaron mal. Y es que la soledad sumada con la espera son una muy mala combinación. La duda se insinuaba, sutilmente, buscando convencerle de renunciar al plan de viajar y seguir en aquella ciudad.

“Nunca vuelvas” era el nombre del destino que se lograba ver en el boleto, que no tenía retorno. Este era un viaje con un solo destino. Lugar al que todos llegamos, pero nunca convergemos. Ante aquella duda que le invadía, veía sus maletas, una al lado de cada pierna. Con algunos stickers como souvenirs, recuerditos que la vida misma le había regalado. Algunos que sin querer estaban allí, pero que con el tiempo adecuado (de la espera) a uno le basta para darse cuenta de que lleva cachivaches de más.

Dada la espera, era un buen momento para deshacerse de algunos elementos que solo pesaban, que ya no eran importantes, que solo fueron lo que ahora fácilmente llamaba “un instante”. Mientras apreciaba cada objeto, le bastó para recordar una última vez y ceder al olvido. El exceso de equipaje cada vez era menor. Y es que a veces llevamos tanto encima que nos acostumbramos a llevar cargas que ya no son necesarias para uno ni para quien quiera que nos encontremos en el destino.

Porque no hay forma de hacer que alguien sienta la misma emoción y éxtasis de aquellas cosas vistas y vividas, eso es un regalo solo de la experiencia misma. Contar las faenas y los desaciertos solo son pláticas del pasado que aburren incluso al narrador, como un monólogo repetido frente al espejo todos los días. Ya era hora de dejar las cosas atrás.

Así terminó, con los bolsillos de fuera, dejando las pulseras sobre la banca y las maletas junto a ellas. Con menos peso, menos ansiedad, listo para subir el primer escalón del tren, sin nadie que le diga “adiós”, sin nadie que lo espere en la siguiente estación, pero seguro de sí mismo, que esta vez no regresaba. Fue libre.

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¿Es poesía?

¿Puedo llamarle poesía a lo que llevo dentro?
Mi corazón en un silencioso palpitar
teclea un sentimiento,
una emoción,
un anhelo,
una desilusión.
Mis oídos ven esa melódica ausencia de color
y traza una sinfonía de quiméricas y fugaces constelaciones.
Mis ojos descubren en cada sombra una luz,
en cada destello una chispa,
en cada color una emoción.
Mis dedos escuchan el roce áspero de la desigualdad,
la dulzura de la bondad,
el roce cálido de la solidaridad,
el ardiente ponzoñoso de la traición.
¿Es poesía esto?
Mi interior vive un un constante ajetreo
de piezas de ajedrez que intentan ganar la partida,
formando osadas jugadas,
insistiendo en conquistar el lado oscuro
que baña mi alma
tupiendo con luz cada pradera y páramo.
Mis letras nacen y fluyen,
algunas agónicas persisten en alguna frase inconclusa y su deceso es inminente.
Mi florecer es vegetación muerta
y la lumbrera utópica permanente retoñando.
¿Acaso puedo llamarle poesía?
Mi compañera, soledad,
me abraza en días de eufórica amargura
y sostiene el cadáver de mi último poema ahogado en llanto.
La brisa de ese llanto cubre mi insulso amanecer
y el alba resplandece ante el celaje del nuevo día.
Quisiera creer que soy poeta.
Que la locura que atesora mi alma tiene razón de ser.
Que el pájaro azul que revolotea en mí cabeza y activa mis emociones,
me proveerá de paz y mi alma al fin descansará.
¿Puedo autonombrarme poeta?

ShadowMisLetras

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Hasta el último minuto

Me robaste todos los sueños que creí que tenía
eras la calma hecha persona
sabías cómo hacerme sonreír en medio de las lágrimas
sabías cómo calmar mis nervios
sabías cómo saciar mis ganas
me creaste un mundo lleno de ilusión
entre tanto alboroto fuiste luz
entre tanto caos fuiste paz
llegaste como un huracán
pero lo arreglaste todo
de repente las ruinas brillaban
la música me hacía bailar
de repente tu sonrisa me acompañaba
y me hacía feliz a cada paso que daba
mi corazón estaba feliz,
era más feliz otra vez
por eso decidí que voy a cuidarte
voy a tomar tu mano y no la soltaré
voy a amarte, a cada momento
siempre, mucho,
hasta el último minuto.

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Esperando por ti

Y aquí me encuentro,

esperando por ti.

Saboreando cada beso que me darás.

Añorando mis tardes bebiendo café y despidiendo cada ocaso.

Sumergida en una orgía de emociones.

Nadando entre «ojalás».

Chapoteando entre sueños.

Buscando tu silueta entre los seres que se cruzan en mi día a día.

Desterrando el concepto erróneo de amor.

Paso a paso queriendo aprender el amor bonito.

Que no se interrumpan mis ganas de encontrarte por malas referencias amorosas.

Deseo limpiar el lúgubre miedo que me embarga al pensar en lograr enamorarme.

Añoro amar, pero ahora de un modo sano y recíproco.

Ojalá y pueda encontrarte en esta vida.

Espero por ti.

Aquí.

Ahora.

Saboreo mis mañanas de domingo, despertando con el aroma de tu esencia,

con el ritmo de tu corazón,

con la calidez de tu aliento.

Añoro mis almuerzos familiares.

La vida por vivir.

La existencia con el plus de tu presencia complementando mi existir.

Y aquí me encuentro.

Esperando por ti.

Sueño con mis noches,

donde pueda ver a la luna a los ojos,

presumir mi dicha y dormir bajo el cielo estrellado de amor y pasión.

Busco tu silueta,

aquella que me visita en sueños,

busco tu silueta

y aquí me encuentro.

Esperando por ti.

#ShadowMisLetras

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No me recuerdo

No recuerdo la última vez
que no tuve miedo.

No me recuerdo.

No recuerdo la última vez
que caminé
despreocupada
o sin prisas.

Tampoco recuerdo
la última vez
que hice algo para mí.

He brindado mucho
y he bridado por todos,
ojalá pudiese recordar
si alguna vez brindé por mí.

Ni siquiera sé si me extraño
porque la verdad
no me recuerdo

anamildred

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Bitácora de un recuerdo

Una noche más.
Oscura y fría.
Vacía y absorta.
Y te abrazo en el silencio de mi lujuria.
Tu imagen viene a acariciar el deseo de morir en tu boca.
Palpitante mi sexo te llama.
Llora añorando tu lengua sobre mis labios.
Inquieta sucumbí y mi mano froté en el candor de mi infierno.
Y te atrapo entre mis piernas.
Recordando nuestro último encuentro.
Degustando tu mirada mientras saboreabas el néctar de mi hiedra.
Gimiendo de placer y dolor al no tenerte aquí.
Gozo y sufro tu ausencia.
Tu recuerdo me consuela.
Con mis dedos de cómplices alcanzo el clímax mientras susurro tu nombre y
beso tu imagen en la oscuridad.
Exhausta y con la respiración entrecortada,
concilio el sueño,
con tu recuerdo acurrucado en mí.

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Precipitación

Solía esperar a la noche y a la temporada, juntas invocaban a la memoria, propiciando mi encuentro con la nostalgia. Esperando verte hasta entonces, y aliviar mi desespero.

Algunas veces te apareces tomada de la mano con la mañana, dejándote ver por aquellos que abren sus ojos más temprano de lo normal. En su corre corre pasas desapercibida y yo extrañándote.

También he aprendido que te gusta aparecer con sorpresa, cómplices para llegar de forma inesperada, a lo que algunos responden con alegría y otros con molestia.

En algunos despiertas gratitud cuando apareces. Otros desean solo verte pasar. Yo, por el contrario, te he visto de lejos y también he corrido de ti y hacia ti. He aprendido a bailar tu ritmo. 

El otro día te apareciste como cortina, con tu aroma inconfundible, pintando memorias de juegos, recuerdos de besos y colores de arcoíris cada que te vas.

Con tu recorrer contoneado en las ventanas, cual lágrima en la mejilla. Robándote notas de canciones y suspiros de corazones. 

A veces te escucho venir, y pareciera que me es más fácil sentirte con los ojos cerrados, en dirección al cielo, de allí, donde nacen tus motivos.

Te llevas entonces, contigo, las gotas de mis ojos, suspiros de mi pecho, recuerdos de mi alma y nostalgia de mi corazón. 

Vuelve pronto… lluvia.

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Humana

Algunos días me siento rota
¿Sabes?

Desde que te tengo,
en esos días solo quiero echarme a llorar en tus brazos
te lo he dicho, no entenderías qué me pasa
no pretendo que lo hagas
pero a veces se despegan los pedazos
que con tanto ahínco he pegado
y no tengo fuerzas y no tengo ganas de nada
y solo quiero llorar
y tus brazos me parecen el lugar perfecto
y al mismo tiempo, quisiera huir de ellos
para no arrastrarte en mis tormentas
que veas como brilla el sol y te sientas calientito debajo de él
que no veas mi oscuridad para que no huyas
pero a veces
no puedo evitarlo
y me llueve por dentro
y la calma se esfuma
y mis sentimientos se pierden en un torbellino donde todo pasa
y nada pasa
y todo duele
aunque no sea nada
te lo digo, en realidad no puedo evitarlo
quisiera que no supieras de mis miedos y mis fallos
quisiera ser una columna fuerte siempre y nunca flaquear
y no sentirme triste
y no ser tan insegura
y que tú nunca vieras lo imperfecta que soy
que no vieras, que también me rompo, que a veces también me da por ser humana.

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