Escribología

Tu compañía me hace bien

Tu compañía me hace bien porque para darme un consejo no me escribes millones de párrafos, con dos palabras me haces sentir que soy el mejor ser humano del mundo y con una frase la persona más fea.

Tu compañía me hace bien porque me enseñas a ser una persona que hable menos y escuche más.

Tu compañía me hace bien porque hemos aprendido que un “juntos por siempre” no existe. Si no solo la libertad de amar a pesar de la distancia.

Tu compañía me hace bien porque aunque no tengo la menor idea de como será el futuro, si comportó cada aventura contigo no le temeré a nada.

Tu compañía me hace bien porque he creído junto a ti con todas mis fuerzas que los sueños dan vida.

Así que cada vez que leas esto , quiero que tengas por seguro que tengo tanta fe en ti, para saber que un día entenderás que todo lo roto que nos tocó sanar valió la pena y nos permitirá volar.

Pd: creo que tú me haces bien.

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Solo yo: Desde cero

Quizá te equivoques por volver a empezar.

Quizá no se cumpla al pie de la letra.

Quizás a medio camino te darás cuenta que no era lugar para ti .

Pero ten por seguro que:

Quizá sea la mejor decisión de tu vida.

Quizá te encontraras en el momento correcto rodeado de las personas correctas tal como lo soñaste.

Quizá si era el cambio que necesitabas.

Quizás empezar desde cero de nuevo, nunca fue mala idea .

Porque, aunque el comienzo sea nuevo, tu eres quien no le teme a un quizá.

Pd: creo en ti.

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Sobredosis de realidad

No tengo ni la menor idea de como empezar con este texto, de lo único que si estoy segura es del miedo que hace unas horas mi mente experimento como un remolino.

Soy parte de la generación que según muchos empresarios han definido como: “jóvenes holgazanes sin futuro”. Uno de mis peores miedos era convertirme en parte de ese tabú, parte de ese grupo de personas que solo están dispuestas a robar oxígeno en esta caótica vida.

Aunque lamento admitir que por un momento creí que si tendrían razón, empecé a analizar que, si tanto insistían que todo lo que lograríamos alcanzar, era por ayuda de nuestros padres, quizás estaban en lo cierto. Mi mente inicio la guerra dentro de mi cerebro: en realidad valdría la pena esforzase por cumplir sueños y metas, si todo se podía alcanzar con una petición a los consentidores padres de este nuevo siglo. Concluí que no lucharía y es así como la guerra en mi mente la gano la mediocridad y el conformismo.

Acabo de descubrir que la mediocridad solo es la ilusión de una vida plena, una farsa. Con pocas palabras mi madre supo darme una sobredosis de realidad y como un remolino su discurso me hizo despertar, descubrí que:

  • mi vida ya no puede seguir con los planes perfectos que tanto había ideado.
  • para alcanzar mis sueños debo sacrificar mucho más de lo que un día imagine.
  • la vida solo es para quienes no tienen excusas.

Aún no tengo la certeza si lograré mis locos sueños, pero desperté después de la sobredosis un poco mareada por todos los problemas que están apilados como libros en mi habitación y no sé como afrontarlos, pero segura que no ya no soy parte de ese tabú.

Att: niñez del siglo 21.

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Promesas vacías

No me encuentro en el lugar donde creí que estaría hace unos años, analizo una y otra vez, el porqué de mi decepción y parece que todo apunta a que fantaseé con una promesa vacía: la cima, pero no el fracaso.

Solo puse mi esperanza en las palabras de quienes me educaron para ser parte de: “Algo”

Mi hogar estuvo lleno de amor y compresión (con poca corrección), no me quejo de estos detalles, en realidad le agradezco a la vida por crecer en un hogar donde me inspiraron a soñar y a creer en un mundo mejor, aunque admito que mucho de estos elementos, no está bien.

No digo que creer y soñar está mal. Al contrario, creo que cada día necesito personas que me motiven a hacerlo. Lo que, si pienso que está mal, es que nunca me explicaron las letras pequeñas que van en los contratos de los sueños.

Me dijeron: ¡Tú puedes!

Pero no me explicaron: a veces deberás dar más de lo que crees que tienes.

Me dijeron: ¡Serás la mejor!

Pero no me explicaron: para ser el mejor deberás hacer sacrificios y renunciar a tu comodidad

Me dijeron: ¡Sueña con lo imposible!

Pero no me explicaron: alcanzar lo imposible requiere que lo intentes más de 100 veces.

Quizá me di cuenta un poco tarde que:  el fracaso es parte del éxito, un intento nunca es suficiente porque cien de ellos son los que marcarán una diferencia, el trabajo es parte de la victoria y los días alegres son los sucesores de los días lluviosos.

Me llevo algún tiempo aprender que un sueño es lo bastante grande cuando nacen nuevos en él, pero creo que asimilé la lección: la cima solo se puede alcanzar cuando los fracasos son los escalones para llegar a ella.

Att: niñez del siglo XXI  

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Solo yo

Anoche soñé que éramos niños.

Reíamos con todas nuestras fuerzas (capaces de causar una explosión galáctica).

Éramos seres sin preocupaciones del que dirán y dueños de nuestro mundo.

No éramos esclavos de cosas tan estúpidas como un like, un comentario o de la opinión de un tonto mortal.

Querido yo, anoche soñé que éramos libres.

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Un Adiós

Aferrarse no es la seguridad de un aliado, es la mentira de un corazón roto.

Despedirme de ti quizá fue lo más doloroso de toda mi vida, pero me dio la oportunidad de conocer un lado de mi corazón que aún no descubría. Sin embargo, este viaje para desnudar nuevos horizontes en mi corazón, no lo hice sola, estuvieron a mi lado, compañeras un poco desagradables.

La primera en venir fue la TRISTEZA, para ser sincera no imagine que su compañía le dolería a mi corazón. Me acompaño por un breve tiempo, la primera noche que pasamos juntas fue la más oscura: sin estrellas, sin luna y con muchas lágrimas. Los días junto a ella prefiero no recordarlos. Pero estoy segura que su despedida fue un alivio para mi alma.

Por un momento creí que no tendría más visitas. Pero como un tornado, la IRA hizo una entrada triunfal. Ella solo llega cuando no eres capaz de ver hacia otra dirección que no seas tú mismo. En ese momento le permití vendar mis ojos y empecé a ser una náufraga de mis propios mis sentimientos. Si la tristeza hizo una noche oscura, la ira hizo a mi ser oscuro. Me arrebato la oportunidad de ver la belleza en mi dolor.

Sin darme cuenta llego la compañera más extraña, porque si la tristeza me dolió, la ira me lastimó, la SOLEDAD me cuestionó. Su entrada no fue ruidosa, entró en silencio total. Un día simplemente pude notar que mi luz daba su última chispa de fuego, fue cuando noté su presencia.

A pesar de que seres mágicos me rodeaban y hablaban, solo era capaz de escuchar gritos. No importaba todos mis intentos por despedirla, me frustraba que a veces amaba su compañía. Según nuestra generación es la peor aliada, pero un día mientras despedía al último ser mágico de mi vida, le encontré sentido a su estadía.

Para poder encender de nuevo mi llama no debía despedirme, debía admitir que necesitaba fuego. La soledad no solo me acompaño, me ayudo a descubrir que solo puedo brillar cuando permito estar en paz con mi alma.

Hoy parece que el tiempo fue una pérdida, pero para mí fue una victoria. Estoy a punto de decirle adiós.

Oh soledad, que extraña compañera eres. Pero gracias por el tiempo juntas. Hoy puedo amar a todos a mi alrededor, encontré en ti la oportunidad de acompañarme primero a mí y luego a todos los seres mágicos con los que estoy dispuesta a transformar no solo la tierra, sino el universo y la galaxia.

Nuestro adiós se convirtió en la probabilidad de decir mil y una vez: HOLA.

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