Escribología

Para nosotros solo es un número más

Desde hace unos meses Ares y yo hemos comprometido más nuestra complicidad, y ahora evolucionamos a un nivel más profundo de nuestro vínculo, en donde nos topamos con que nuestras edades son solo un número más que desaparece cuando las pieles se fusionan y somos uno solo.

Con él he pasado a olvidar una gran parte de la noción del tiempo, pero también he aprendido a sanar cada una de esas heridas.

Él besa mis labios, mi rostro, mi cuerpo y con cada beso suyo siento que las cicatrices van desapareciendo como arte de magia o como una irreverencia ante dolor.

Lo veo y me parece increíble que no piense en las diferencias que nos caracterizan y etiqueta sino en el amor profundo que nos declaramos juntos, a la distancia, desde aquí y el allá.

Por rebeldía al que dirán, hoy he decidido amarte, Ares.

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A R E S

Ares, ahora que te conozco más, sé que hubiera querido tanto no regalar mi vida, mi alma, mi amor y mi cuerpo a todos esos “amores” que solo se llevaron parte de mí.

Haz llegado a mi vida y llenado todos esos espacios vacíos que creía muertos. Llegaste a desafiar todos mis miedos y despertar ese amor tan diferente que solo tú sabes sacar de mí.

Es tan curioso esto que tenemos porque sé que te amo, pero te amo con toda nuestra libertad que no necesito etiquetar nuestro amor para sentirte mío.

Ambos nos somos ajenos en la adversidad y eso no nos es problema. Somos dos almas que se disfrutan y se aman en ese microespacio de tiempo que la vida nos regala, que nos fundimos como dos estrellas fugaces. Aunque luego nuevamente seamos del mundo.

Contigo tengo esa dicha de no enamorarnos pero de tratarnos como dos jóvenes enamorados cada que estamos juntos y tenemos las cosas claras. ¡Qué dicha venirte a encontrar, con tantos años de distancia, pero encontrarte!

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200121 15:09

Hoy les escribo desde lo profundo de mi ser, sin rostro, ni identidad, con las esperanzas vacías y con el peso de la frustración. No sé si alguna vez alguien se ha identificado con estos sentimientos pero me pesaría afirmar que estoy en un cuadro de depresión que no sé hasta cuándo seguirá.

Estoy en el momento de mi vida en el que a pesar de “no faltarme, aparentemente nada” siento una frustración inmensa, la cual se acompaña con un sentimiento hostil de sentirme una persona miserable. Lo peor es que nadie lo entiende, a pesar que recibo atención psicológica siento que no puedo abrirme al 100% y desahogar todo eso que cargo encima.

Me pesa y me duele el alma, sentirme tan amarrad@ en un espacio y lugar donde se me desgasta la vida, la paciencia, el temperamento, las ganas. Vine a un sitio donde creí que todo era perfecto, pero me olvidé de lo mierdas que pueden llegar a ser las personas, esas que solo se han llevado un pedazo de mí dejándome sin nada positivo qué aportar.

Mi creatividad se ha visto vulnerada últimamente, me golpea lo inútil que puede llegar a parecer el hecho que me sienta incómod@ y no poder gritarlo a los 4 vientos. Sentir esa presión de la familia porque no tienes derecho a quejarte.

Vaya que sí lo estamos pasando mal…

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V… así, a secas

Él era mi Diablo Guardián, no por ocultismo sino por mañoso y astuto como yo.

Me enchispaba esa manera suya y peculiar de inducirme al pecado, de llevarme al paraíso ida y vuelta con sus palabras.

Él, me hacía sentir protegida y tan querida que no podía pedirle más a la vida.

Más que desearnos, nos queríamos y eso era como amarnos en silencio desde la esquina de cada quien, siempre ajenos.

Aún soñando e imaginando una vida juntos, esa que jamás sucedería, pero que era una ilusión que nos hacía sentir vivos a los dos, de esos amores inmaduros de colegio.

Pero a diferencia de esas fugaces ilusiones, lo de nosotros tenía bien puestos los pies sobre la tierra y sabíamos dónde estábamos, en qué y a qué nos arriesgábamos.

Pero no, no nos importaba asumir los riesgos con tal de seguir en esa complicidad, solo queríamos vivir el momento: “Nuestro momento”.

V

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A la mujer de mi juventud

Cualquier hombre de mi edad (42) se siente tan vivo y tan joven cuando a su vida llega una mujer como tú (25).

He decidido llamarte la mujer de mi juventud porque con vos he vuelto a sentirme ese jovencito sin experiencia que era hace 17 años.

Me llenaste de tanta vitalidad, me retaste a descubrir un lado que viví muy rápido y no tuve tiempo de deleitar.

A pesar que lo nuestro no tiene título ni sentimiento, me haces sentirme tan vivo y despierto.

Contigo aprendí a suspirar cada vez que imaginaba esa silueta de “mujer a medio hacer”. Cada momento que te pienso alucino con esa boca que me es ajena y con esa mirada que me hacía fantasear tantas veces.

Desde que te ví aquella vez en 2015 no pude dejar de pensar en el día que acariciara tu cuerpo, besara tu piel y me perdiera en tus vaivenes.

Solo tú sabes cómo llevarme al paraíso y al infierno en el mismo instante. El camino hacia el deleite y la perdición de mi propia voluntad solo está en tu entrepierna.

A la mujer de mi juventud…

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8.04.C&J

Te marchaste y te dije adiós, no te detuve, no quise hacerlo. No por falta de amor sino porque mereces algo mejor.

Una vez más la vida me confirmó que no soy capaz de querer y quererte. ¿Tan difícil es sentir amor y del verdadero?

Creo que me parecía algo irreal lo que vivía, de algún modo el cielo contestó mis plegarias pero luego todo me parecía tan perfecto que algo en mi buscaba tus defectos.

No quería admitir que te quería y que todo lo que había pedido llegó sin condiciones, pero solo busqué motivos que te alejaran y hoy ya no estás, te dejé ir y contigo mi corazón.

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No me deja libre

Hoy me doy cuenta lo difícil que es evitar recordar. Lo irónico es que en lo personal, mis mejores recuerdos son aquellos que apenas logro volver a ver y los peores me atormentan en los peores momentos.

No he podido dormir tan solo de recordar aquel 15 de diciembre de 2017, viene a mi como una punzada a la memoria y me mortifica. Me siento impotente al no poder cerrar mis ojos sin que esa imagen se repita una y otra vez.

Y quizá haya algo que me siga atando por mucho que haya intentado romper esa cadena que arrastro desde casi 3 años.

¿Qué hago para que ese episodio se vaya de mi? Lo suelto pero nada más no se aleja, le pido que se vaya pero se rehúsa a dejarme libre.

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5 de marzo

Nada como ver el amanecer en tu piel…

Esos primeros rayos del sol son tan afortunados por rozarte a todas sus anchas.

Te veo ahí recostada y te admiro cada segundo que pasa. Este momento se me hace eterno y glorioso al mismo tiempo.

El contraluz que se asoma por la ventana entorna tu delicada figura y me gusta lo que miro porque me gustás vos.

Esos pequeños destellos de brillo que se lucen en tus brazos me cautivan.

La vida me lo dijo y tu ser me lo confirmó…

Estaba vacío y me llené con tu existencia, ahora solo espero cuando el día caiga y la noche se funda en un inmenso mar oscuro de dónde emerge la luna llena entre tus piernas.

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