Escribología

Me gusta

Me gusta la distancia que nos separa, porque al mismo tiempo te siento tan cerca.


Me gusta el abecedario de tu nombre que mis labios pronuncian en constante sintonía.


Me gusta


La mezcla entre clásico y contemporáneo.
Tú el cine yo el teatro.


Pues somos dos estrellas brillantes en el cosmos


No


Somos más que eso, somos la misma vía láctea.


Me gusta que eres y no eres.


Tu locura y tu astucia.


Me gusta que sueñas sin estar dormido.


Me gustas


Porque eres inefable.

G.c.

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La cara de la muñeca en el espejo

Me inquietaba su rostro,
Su mirada perdida,
Su sonrisa perfecta.
Todo en ella era falso.

Y me susurraba tu nombre.
Si… Tu nombre
Tu exquisito nombre.

¿Acaso sabes de qué estoy hablando?

Si

De la misma sombra que te acompaña por las noches.

Pero ella es muy lista, solo quería jugar en el laberinto, en el laberinto sin salida.

Si la miras de cerca puedes darte una pista de quien se trata.

Es como tú
Es como yo

Puede ser igual de bella como un ángel
O ha de estar podrida por dentro y por fuera.

Pues claro, eso depende de quien la observe.
Ahora dime
¿Que viste en el espejo esta mañana?

G.c.

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No me dejes, sin dejarte yo primero

¿Y qué decía la carta?

Lee entre lineas…

En ese instante las manos me temblaban, pues, esa no era yo, y ese no eras tú…

¿Te gusta el sufrimiento? pues ahora somos los dos los que estamos ardiendo.

Mírame como si fuera la primera vez, porque será la última, ahora mis sentidos me advertían el peligro.

Ahora sabes que nada es para siempre y que siempre es una eternidad…
Amantes de la misma luna, naufragando en la constelación de nuestros lunares prohibidos.

Nadie dijo que esto sería fácil, y a nadie le gusta complicarse.

¿Y ahora que sigue?

Solo el tiempo sabe, cuando y donde
Porque y para qué.
Y esque nunca sentimos lo mismo, el tic tac resuena en mis oídos una y otra y otra vez.

Espera…

Mis amores son míos nada más.

¿Mio?

Tú nunca fuiste mío, yo nunca fui tuya…

Pues me regocijo en la dulce soledad de tus brazos dormidos, de un nuevo amanecer.

Amanecer de luna
Sueños de niño
Melodía disonante
Paladar insípido

De ser uno, somos dos, de ser dos eramos uno.

Nadie dijo que esto sería fácil, y a nadie le gusta complicarse.

Quién vive ahora de príncipes y princesas, es algo más, el final feliz está más allá.

¿Y entonces… qué decía la carta?

G.c

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Ayer soñé contigo

Soñé que me mirabas, que susurrabas mi nombre en la infinita oscuridad…
Te soñé a tí, y me soñé a mi, como dos constelaciones que brillaban al estar en completa armonía, soñé que eramos uno solo, con la música de nuestros corazones sincopados, el recuerdo de un cálido y tierno verano se hizo presente, por unos instantes creí que esto era algo más que un sueño…


Si.


Hasta darme cuenta que era una más de mis pesadillas…


Me mirabas, no, no era a mi a quien observabas, y mi nombre, era el de alguien más, pues la luna era testigo de mi corazón enjaulado, te soñé tan cercano, te soñé tan lejano, el brillo de tus ojos tristes desapareció pues el verano se convirtió en el frío invierno.


Ayer soñé contigo, y desearía no haberlo echo.


Te soñé… en la crueldad de la noche.

G. c

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Fuego en mis entrañas


Me consume, me arde, me envenena,
me consume, me arde, me envenena.

¿Qué es esto que por dentro me devora lentamente?
Cierro mis ojos y ahí está.

Puedo sentirlo la dulce y aterradora sinfonía infernal.

¿La escuchas, la sientes?

Dime que no estoy loca.

Es la tercera llamada… El show debe continuar.

El fuego apacigua esta helada caverna de hielo en mi pecho, pero en mis entrañas… arde!

¿La escuchas? ¿La sientes?

Me consume, me arde, me envenena.

El cielo se pinta de gris, la noche es traicionera, y ahí estás!

Silencio, calla… Me quemas.

Estoy ardiendo pero no lo siento, ya no.
Estas brasas tan solo me congelan.

Mis entrañas se retuercen, algo dentro de mi, algo dentro de mi me dice que no está bien.

Dime que no estoy loca.

La dama de blanco se esconde ¿Porqué lo hace? Primero me sigue y después se va. Dejando en su lugar las llamas fulgurantes que caen del cielo y hacen arder todo en su lugar.

Sin embargo apaciguan la helada caverna.

¿Lo sientes?


Es el fuego en tus entrañas

G.c.

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Somos

Somos la raza humana, o somos el desperdicio de lo que consideramos ¿humano? Vivimos aislados, vivimos perdidos, vivimos angustiados, vivimos pero no estamos viviendo.

Somos… ¿Qué somos en realidad?

Esclavos de lo monótono, fugitivos del tiempo, intentando escapar de nuestra realidad.

Convertidos en fantasmas que deambulan y no ríen, no aman, no sienten.

Entonces ¿Qué somos?

¿Un intento fallido?¿Una creación divina?

Explorando falsos placeres, en el jardín de las delicias.

Llorando y riendo, odiando y amando, orando y pecando.

Es simple, somos lo que no debimos ser…

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Mendigando amor

Me cansé de esperar, me cansé de rogar, ya no llegaste, y me tuve que hacer a la idea de que a veces estabas y aveces no, y no podía estar todo el tiempo mendigando las pocas migajas que me quedaban.


Hoy estabas y al otro quien sabe.


¿Mi debilidad? Quererte y esperarte hasta el cansancio, pero soy un ser humano que nace, crece, se reproduce y MUERE, o eso me han contado, pero no soy eterna, no lo somos, al final las migajas se convierten en simple polvo y no hay más que eso…


Todo tiene un principio y un fin, tú decides si te quedas o te vas, si abandonas o proteges el fruto de un amor que un día existió…


Pero ya nada es igual, el amor sigue, pero de mendiga jamás me verás.

G.c

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Como la primera vez

Un día como hoy tu me besaste con tus labios sabor chocolate, me tomaste de la mano como si el viento me llevase y jamás regresase.
Me abrazaste con tus brazos de hombre y estrechaste mi cuerpo junto al tuyo.


En unos instantes lograste que dejará de existir el mundo, pues desaparecí en tu mirada, y me atrapaste con tu dulce sonrisa.


Lograste quitarme el aliento con tus besos, con tu lengua en mi garganta,
juntos jugamos a contar uno a uno nuestros lunares, somos la luna y el sol, el día y la noche, que eclipsan en un tierno y salvaje amor.


Me viste con tus ojos tristes, y viste en mi esa luz que creí perdida, sentimos nuestros latidos tan cerca y nos dimos cuenta que ambos nos complementamos, con solo vernos, tocarnos, sentirnos, porque el amor es así.


Eramos, somos y seremos la mejor historia que contaremos y recordaremos como la primera vez…

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