Escribología

Grito

Tardo horas eligiendo qué vestir, me pongo frente al espejo y tomo un suéter, pero hace calor…

Mis hombros descubiertos me hacen escuchar a mi mamá llamando a mis amigas, porque no sabe donde estoy; la falda corta sobre mi cama me advierte que hay manos venenosas; el collar que llega hasta mis pechos me ve con inquietud y el espejo me hace pensar que debo tomarme una foto para que todos sepan cómo vestía.

Eso me pasa a mí, a mis 25 años. Tengo miedo, rabia y me siento impotente. Y entonces el silencio me hace llorar, llorar por las niñas que sin usar escotes, sin tener pechos grandes y sin que la sangre aún no manche su ropa interior, viven en el infierno.

Y el nombre de Hilary y de Sharon vienen a mi cabeza, y un hogar con nombre bíblico me hace gritar, y querer quebrar todo, para que no nos quemen el cuerpo ni el alma.

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Lo que nos hemos enseñado

Me hiciste soñar, creer y crecer, me obligaste y después me enseñaste.

Me enseñaste que lo negro también es luz y que en el fondo la esperanza es sobresaliente; que aún con los ojos llorosos el corazón puede ser valiente, rudo y capaz.

Te mostré como se sobrevive a las adversidades, que un encierro no es capaz de detenernos y que las enfermedades, aunque nos quiebran, nos hacen más unidos, y luego fuertes.

Nos explicamos qué es lidiar con tantos sentimientos, qué se extrañar a los que más lejos están, pero también a los vecinos, a la señora que toma el bus todos los días en la Petapa y al que vende jugos frente al trabajo.

Y logramos salir triunfantes, con el alma un poco rota, pero con la fuerza de reponerse cada día, viendo hacia atrás como un aprendizaje y hacia delante con añoranza.

Querido 2020, me hiciste pedazos y te hice el más odiado, pero nos enseñamos que toda la mierda del mundo no es suficiente para que el mal olor se nos impregne.

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Cartas

Extravié la pluma y dejé volar el papel
pero te escribí una y mil cartas.

En los días pares pedía serenidad,
aunque las manos me temblaran.

En los días impares te quería de vuelta
aunque eso desequilibrara.

El día 15 lloraba frente al espejo,
pero el 16 me renovaba con la luna.

Los domingos escribía media carta deprimida
y luego lo hacía como un rayo de luz.

Te escribí una y mil cartas,
pero extravié la pluma y dejé volar el papel.

28/09/20

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Antónimos

Me levanto temprano, uso zapatillas, bebo café y me recojo el cabello.

Vuelvo a dormir, me descalzo, dejo la taza a medias y me quito la cola.

Estoy presente, siento dolor, me coloco las gafas y enciendo el carro.

Me desconecto, tomo analgésicos, vista borrosa y el combustible se acabó.

Me extravié… aún con el mapa en la mano, el GPS encendido y consejos sabios; pero tú también, aún con un amor esperanzado y otro no tanto.

No me encuentro y tú tampoco a mí, y no me veo aunque a ti hasta en mis sueños, e intento calmarme aunque quiera perturbarte.

Entonces, ¿terminó?… quiero que termines.

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Desastre natural

Haces estragos, destrozas calles completas y haces temblar los suelos; llegas como un terremoto, revuelves todo y luego te vas.

Me tomas de las manos, la cintura y me plantas sentimientos; besas mis pensamientos, mis ideas y corazonadas, revuelves todo y luego te vas.

Permites los días soleados, con tardes frescas y noches acaloradas, pero luego dejas llegar la tormenta y te llevas todo. Revuelves todo y luego te vas.

Me das tu mejor mirada, la sonrisa más honesta y te abres de par en par para dejarme entrar, pero luego te cierras, dejándome abrumada. Revuelves todo y luego te vas.

Dejas caer una chispas y arrasas con los bosques. El calor consume la vida y todos a tu al rededor corren intentando salvarse. Revuelves todo y luego te vas.

Me enciendes, me das señales de vida y abrazas cálidamente; me ves directo a los ojos y dices que me quieres, pero al final revuelves todo y luego te vas.

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Y nos dijimos adiós

Conté cuatro “adiós” entre nosotros, el primero estuvo acompañado de una carga emocional llena de molestia y rencor.

Pero nos volvimos a buscar y me juraste amor a medias… lo acepté.

El segundo llegó con heridas profundas y una promesa de ambos a no volver, aunque quisiéramos lo contrario.

Pero el deseo ganó y nos perdonamos pecar de nuevo.

El tercero y cuarto fueron similares. Yo te dediqué unas letras de despedida, y tú un beso sin garantía. Juramos soltarnos, con la esperanza de ser felices junto a otras rutinas.

Pero los planes no resultaron como esperábamos y ahora solo queda esperar un quinto y quizá sexto adiós con más sabor a bienvenida que a despedida.

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Somos gris

Nosotros somos diferentes. A vos no te gusta pensar, ni en vos ni en mí; te gustan las reglas para luego romperlas y te enloquecen las pláticas casuales.

A mí me gusta el vodka y el chocolate con leche, soy amante de los pensamientos a media noche y las decisiones impulsivas, y me enloquecen las flores en invierno.

Soy predecible, indefectible y demandante. Me enamoro de los días soleados y los lluviosos, de los parques vacíos y las cafeterías llenas de gente, de los libros prestados y los robados.

Vos sos testarudo, vehemente y resignado. Sos voluntario a la soledad, a los detalles planeados y los que no, al amor escondido y al sueño entre sábanas.

Vos y yo somos tan diferentes, pero tan iguales. De aquellos a los que el destino los tiene en sitios opuestos, pero la causalidad los sienta en la misma banca.

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Prohibido

Detente, que me duele tu cariño, que me enfría tu amor y me esconde tu caricia.

Detente, aunque sea demasiado tarde, aunque lo ajeno me guste y lo prohibido te llame.

Hazlo y déjanos avanzar hacia caminos cerrados, aquellos que no tienen meta cercana, pero sí obstáculos débiles.

Suéltame, las manos y la cintura.

Que aunque no me quiero ir, debo hacerlo; que aunque no quiero dejar de besar tus labios, otros nos llaman; que aunque te quiero tarde a las tres, no te tengo cada mañana a las nueve.

Que aunque me quemas, también me congelas.

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Hay fuego

Me quemo en la indiferencia y el egoísmo, en el juego de la inocencia. 

Quiero ser rescatada de la sociedad, de este cuerpo divino y este rencor. Que el Dios en el que crees me levante y sostenga, que no me deje morir en llamas para luego cubrirme de él. 

Que la Virgen de la Asunción se quite el nombre y se ponga el mío, que a quienes no nos pudieron proteger, se protejan, se cuiden y levanten. 

Yo no soy tuya, no soy mía, soy de quien me dejó arder el 8 de marzo de 2017. 

Por nuestras niñas: 

Daily Domingo 

Indira Pelicó 

Rosa Espino

Daria López 

Ashley Méndez 

Ashley Rodríguez 

Jacqueline Catinac 

Joselin García

Skarleth Pérez 

Yemmi Ramírez 

Sonia Hernández 

Mayra Chután 

Yohana Cuy 

Rosalinda Ramírez 

Sarvia Barrientos 

Ana Chocoj 

Jossielin Ventura 

Madelin Hernández 

Ana Morales 

Jilma Carias 

Grindi Carias 

Mari Carmen Ramírez 

Kimberly Palencia 

Estefani Véliz 

Mirza Lopez 

Grisna Cu

Luisa Coj 

Keila Lopez 

Nancy Vela

Lilian Gómez 

Ana Pérez 

Melanie de Leon 

Yarisa Orellana 

Mileny Rac 

Lilian Gómez 

Gilma 

Rosa Espino

Siona Hernández 

Josselin García 

Josselin Barahona 

Yusbely Merarí

Victoria Ramírez 

Candelaria 

Ana Pérez 

Luisa Joj

Wendy Vividor 

Silvia 

Crisna Yamilet 

Sara Lima 

Por ellas y por nosotras, porque Guatemala merece respeto, para que ni una más tenga que sufrir. Las niñas no se tocan, no se violan, no se matan.

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