Escribología

La fruta se disfruta

Baila, baila y baila

Sabiendo que va a caer.

Baila, baila y baila

Sabiendo que va a llover.

Acaricia todo lo que puede ver,

Se toca todo lo que puede mover.

Sabe que para saber

Debe empezar por des-aprender.

Sale y corre de prisa,

La flor desea un poco de brisa.

Sueña y vuelve a soñar,

Ella nunca dejará de volar.

Se hace un círculo, se hace un laberinto,

Se hace un brindis con vino tinto.

Se alegra por lo vivido,

Vive y no deja de vivir.

Llora por el olvido,

Siente y no deja de sentir.

Baila un corazón que vuela,

Sueña un alma con y sin pena.

Recuerda el consejo de una abuela,

Se deja libre la melena.

La libertad no es entonces necesaria,

Sabe que no necesita lo que ya tiene.

Se tiene a ella, se tiene completa.

Se sabe mágica, pura y tibia.

Baila, baila y sigue bailando.

Vuela, cae y sigue soñando.

Sueña con lo prohibido,

Vive con el logro obtenido.

Vive con placer,

Sueña con nunca dejar de ser.

Busca eternidad,

Encuentra realidad.

Le gusta lo que ve,

Le emociona lo que no.

Se proclama encantadora.

Vive, sueña, baila,

Vuela, cae y… Se enamora.

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Confesión 7

Tengo muy buena memoria.

Recuerdo más de lo que quisiera/debería.

Extraño mucho.

Tolero poco.

Pienso suficiente.

A veces decido.

Me embriago con cualquiera.

Bailo sola.

Nunca siento.

Siempre disfruto.

Duermo sin soñar.

Espero sin gritar.

Te elijo a vos.

Renuncio a mí.

Empiezo con un beso

Termino con un saludo.

No me gusta callarme.

Me encanta escucharte.

Estás sinmigo y…

Sigo con tu compañía.

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¿Por qué?

Por todas las veces que lloré. Por cada momento que gocé. Por cada mano que rocé. Por todos los sueños que alcancé. Por ninguna pesadilla que soñé. Por todos los labios que probé… por la única frente que besé.
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Por por cada hermana caída. Por cada calle recorrida. Por cada muerte esclarecida. Por cada manifestación sostenida. Por cada sonrisa herida. Por  cada meta cumplida. Por cada ola compartida. Por cada culpa vencida. Por cada amiga despedida. Por cada ilusión partida. Por cada frente ceñida. Por cada cama teñida. Por cada idea destruida. Por cada niña herida. Por cada bala pérdida. Por cada vela encendida. Por cada oración pedida. Por cada caricia acaecida. Por tanta satisfacción fingida. Por cada glándula complacida. Por tanta alma podrida. Por cada mano tendida. Por cada flor con vida. Por cada beso con sabor a huida. Por cada cumbre subida. Por cada envidia sugerida. Por cada puerta protegida. Por cada beso en plena salida. Por cada cita fallida. Por cada rosa vendida. Por cada mujer convencida.

Por todas las mujeres queridas.

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Por cada vez que me he sentido hundida.
Por todo el tiempo que he estado bendecida.
Porque siempre y, ahora más que nunca, he tenido más llegadas que partidas.

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Por todas las tardes que he sido mía. Por todas las noches que he sido ajena. Por cada lunes de penuria. Por tantos domingos sin ninguna pena.

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Por todo el sexo del mundo. Por todo el amor del cielo. Por todo el dinero del infierno.

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Por mí, por ti, por vos, por usted, por él, por ella, por los míos, por los suyos, por los nuestros. Por cada uno. Por cada una. Por todos. Por todas.

POR TODO.

Andromeda –Pintura obra de Zeynep Beler
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Flor con raíz

¿Ya ves cómo esas plantas no pudieron florecer por estar tan cerca de la superficie? El paso de un fuerte viento las arrancó, una tormenta accidentalmente las lastimó y cuando no hubo más que sequía, ésta las mató.

Imaginate entonces, cómo creemos firmemente en la posibilidad de que algo pueda sobrevivir forjado en intereses y situaciones superficiales. Es claro que los factores externos pueden influir por ser tan cambiantes, pasajeros, negativos o favorables; sin embargo, para que tu flor permanezca intacta debe estar sujetada a su raíz y, tener siempre tierra fértil para poder crecer.

Basta con entender la importancia de cultivarnos y apostar por tener siempre una raíz firma y sana, capaz de extenderse y hacerse de surcos sin tener problema con las enredaderas. Y sobre todo, tener una raíz fija que nos recuerde que estamos sobre base firme, sobre un suelo tan fecundo como nuestras ganas de fecundarlo, mantenernos vivos sobre ese suelo sin confundirlo con el cielo, ese cielo de donde todo puede bajar de golpe.

Que no se te ocurra entonces esperar frutos sin tener conscienca de tu semilla, sin recordar tu proceso de germinación y sin cuidar tus raíces. Vuelve a ellas cada vez que puedas. Revisa con precaución que tu tallo interior solo te transmita eso que necesitas tener. Manten tus hojas siempre extendidas dispuestas a recibir cada rayo de luz que tu entorno te permita recibir y ten memoria (mucha memoria) de cada vez que florezcas para que no olvides tener un pistilo y un estambre tan fructifero, que cualquier abeja quiera acomodarse en tu flor, esa flor tan dispuesta a generar semilla.

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Promesa de cumpleaños

Te diré todos los días que te quiero.

Te voy apachar cada noche con un abrazo.

Volverás ansioso a mi regazo.

Contaré tus lunares en silencio.

Voy a encender tus ganas de romance y luego quemaré un poco de incienso.

Vas apagar la luz de mi cuarto y después encenderás la luz de mi conciencia.

Aceptaré el reto de no hacerte perder la paciencia.

Vas a darte cuenta de que somos pocos los dichosos que, al atravesar el proceso del amar y el querer, resultan en ilesos.

Se ama al ser esperado, se quiere al amigo abnegado. Prometo siempre sacarte una risa pero no prometo dejar de darte besos.

Esto de sentirnos se nos da bien. No nos esforzamos.

Vas a querer sentarte conmigo o en mí. Ambos escenarios alimentan mi vivir.

Voy a apoyarte siempre hasta que cumplas el más anhelado sueño;

Aunque no todas las noches te deje dormir.

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Como si fuera noviembre.

¿Alguna vez han visto un atardecer? (supongo que sí)

No hablo de un atardecer que se ha vuelto estigma de un amor o idealizado por los románticos.

Me refiero a un atardecer colorido, sublime y relajado. De esos que únicamente basta observarlo para sentir gratitud… y nada más.

¿Alguna vez han sentido un atardecer?

No hablo de sentirlo mientras besas a alguien y te pierdes profundo en su mirada.

Hablo del calor y lo tenue de su luz al entrar por la ventana, esa ventana que se vuelve un  marco fronterizo entre el cielo y tu oficina, entre el sol y la cocina. Constructora de nostalgia.

¿Se han fijado con un atardecer?

No hablo de esa fijación traumante que inicia en descubrirse ¨talentoso¨ y termina en fotos.

Sino de fijarse con un atardecer, de esos que suceden en medio de tanta cotidianidad, porque solo están sucediendo, realmente solo es la señal relativa del tiempo, solo el paso relativo del tiempo.

Conforme a esas preguntas puedo decir que yo he visto mil veces un atardecer y lo he sentido aún más, pero no porque haya vivido miles de ellos, sino porque en uno llegan miles de sentimientos y también en uno encuentras muchas vistas, más si vamos por el onceavo mes del año.

De un  atardecer  se ¨debería¨ apreciar su calidez, el manto de luz sobre cada cosa que está a su alcance y la despedida de alguien que hizo su trabajo desde muy temprano agradeciéndole por haberlo hecho bien. Es algo simple que por simple es bello y valioso; pero que trae consigo complejidades de todo lo memorístico y deseable.

Ahora, me pregunto ¿me he fijado con un atardecer?  Bueno, aquí me tiene escribiéndole y disfruto de esa fijación.

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