Escribología

Mañana el sol brillará de nuevo

Voy a empacar mis sueños, voy a cerrar los ojos

Nunca estuve preparado para esto, no fui concebido para vivir

Tómalo con calma, yo ya sufrí por los dos

Voy a regalarte mis anhelos, voy a calmar tu pena

Nadie nos dice el futuro, solo caemos en el abismo a ciegas

Sécate las lagrimas, yo ya lloré por los dos

Voy a descansar en el suelo, tres metros está bien

La cama nunca me pareció cómoda, no dejaba olvidar

Sonríe esta noche, yo sonreía en las madrugadas

Y recuerda que mañana el sol brillará de nuevo, aunque yo ya no este.

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¿Cómo regresar?

¿En qué momento dejé de escucharme?

¿Cuándo dejé de buscar la felicidad?

¿En qué momento las 24 horas se redujeron a 4 de sueño y 20 de esclavitud de las circunstancias?

¿En qué momento deje escapar los sueños?

¿Cuándo decidí resignarme a esta prisión?

¿En qué momento el hemisferio derecho perdió la batalla contra la realidad?

¿En dónde perdí la brújula que llevaba junto a mis aspiraciones?

¿En qué momento deje que las preocupaciones de una vida vacía llenaran mi mundo?

¿En qué banqueta se quedaron mis sueños?

¿En qué cama abandone mi pasión?

No hay migajas para seguir y recuperar mi esencia, ir al rescate.

No sé cómo recordar el momento exacto, en el que lo perdí todo.

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Recuerdo la primera vez que te vi;
tan etérea, tan sagaz, tan inefable, tan tú.
El cielo se caía en miles de pequeños kamikazes,
ya era muy tarde para mí, me dirigía sonámbulo hacia ti.

¿Acaso eras tú la que curaría todas mis heridas?
¿sería yo quien abriría las tuyas?
Susurré en tu oído,
bajo el efecto de una limerencia.

El sonido amplificado desapareció,
el tiempo parecía ralentizarse,
de pronto la lluvia…
ya no quería besarse con el suelo.

Tu sonrisa se impregno en mi alma,
algún día tus labios cerrarían el pacto que tus ojos iniciaron.  
Mis miedos cayeron ante ti,
algo tan efímero, tan irreal, tan fugaz.

Atesore ese momento en mi corazón,
aun desconocía que aquel sentimiento era algo más,
era algo jodidamente especial.

Era la primera vez que veía la incandescencia en este abismo,
era la primera vez que pensaba en algo inmarcesible,
era la primera vez que despegaba los pies del suelo.

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Ha valido la vida

Recuerdo cuando me llevabas de la mano, me prometiste que nunca estaría solo, fue la primera vez que creí en una promesa, en un abrir y cerrar de ojos estoy en este camino solitario, donde soy invisible para todos.

Ya pasaron dieciocho inviernos desde que sentí el latido de tu corazón con este último abrazo, tomaste mi mano y me hiciste prometer que no me rendiría, pero acá estoy tratando de aferrarme a la orilla del precipicio.

Eras la única persona en la que un niño podía confiar, pero ahora que no estas, no sé cómo poner un pie sobre el otro, quisiera olvidar todo, pero llevo tu recuerdo clavado en mi ansiedad, he rogado a la brisa nocturna que me lleve a donde estas.

Quisiera no recordar esa promesa, que me ata a esta insípida catástrofe, estoy buscando una esperanza, buscando no rendirme, cuando la paciencia tiene una soga en el cuello, esperando que la acompañe a celebrar la libertad.

Todos me inyectan esperanza, en estas venas vacías de vida, cuando estoy por entregarme al vacío, me hace llorar el esfuerzo gastado de todos los que me sostienen, porque no puedo ver lo que ellos ven en mí.

Quiero que cada noche valga la pena, que cada sonrisa fingida me convenza de que aún hay algo, para seguir aferrado a la promesa de no sumergirme en esta piscina de agujas. ¿Cuánto tiempo más? Esto no será para siempre, lo sé. ¿Pero debo seguir postergándolo? Porque cada día que pasa te extraño más.

Cada suspiro se me hace pesado, el cuerpo ya no responde como antes, la mente dejo de funcionar hace mucho, como si la conspiración estuviera siendo un rotundo éxito. Solo quisiera mostrarte que pude llegar hasta acá y que no ha valido la pena, ha valido la vida.

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El invierno

Estaba pensando en ti, en el día que nos conocimos. Dos completos extraños en medio de cuatro paredes infestadas de personas, que luego desaparecerían uno a uno.

Tu sonrisa fue tu carta de presentación, la timidez y malos chistes fueron la mía.

Dos individuos tan apartados del molde, tan lejos de lo que la sociedad solicita.

Fantasee con nuestro futuro desde el momento que salió una palabra de tu boca, estuve deambulando por esos pasillos con la esperanza de volver a soñar contigo, esperando que te dieras cuenta que a quien buscabas era alguien como yo.

Trate de matar esa esperanza, mis sueños, mis ganas. Pero ese festival, esa canción, esa primera foto de muchas fue el ancla perfecta para que mi barco jamás zarpara.

Me conformé con solo verte reír, llorar, soñar.

Hasta que la autopista y el alcohol nos hicieron aterrizar y fusionarnos con ese primer beso, ese beso que daría inicio al incendio que consumiría nuestras vidas.

Por un momento pensé que estaríamos juntos para siempre, eso es parte de soñar. Pero luego vino el invierno, con todas esas lágrimas que helaron mis nervios, mis sentimientos y tus ganas.

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Náufrago

No puedo seguir con esto, no puedo solo.

Parece que fui condenado a morir en esta esquina, todos lo saben pero parece que a nadie le gusta hacer ruido.

Nunca me sentí tan asustado de la oscuridad, hasta que descubrí que ya no tenia esa luz, camino bajo la lluvia, solamente para sentirme vivo, la única forma de saber que existo.

Soy yo? El agua me ahoga en este vaso lleno a medias? Parece que camino en un desierto y el sol cada vez es más intenso, casi puedo sentir el fuego en el que me convertiré

Díganle que si busque ayuda, la busque de mil formas. Pero quien quiere salvar a un náufrago, Cuando está destinado a hundirse en su miseria

Solo me recuerdan una y otra vez lo mal que he gastado este tiempo, tanto que mis huesos están de acuerdo en no moverse más, yo nunca quise estar pendiendo de un hilo.

Yo solo quería vivir, pero quien te enseña a volar? Todos dan una razón para no estar, para no sentir, para no regresar.

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Silvestre

Tu sabor, de fresa silvestre

Me invita a recorrer tus lunares, mapeados en cada centímetro de tu cuerpo.

Rojo tu corazón, con aroma carmesí, me invita a recorrer tu dulce silueta.

A veces dulce, a veces ácido.

La esencia de tu olor es lo que me llama a descubrir realmente tu sabor, tus besos con chocolate la mejor combinación que puede existir, dan placer a cada papila gustativa de mi deseo

Tu origen campestre, salvaje. La tentación Perfecta para pecar cuando voy camino al cielo, no existe mejor paraíso que saborear tu misterio.

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