Buzón E

El amor no me gusta

¡Hola! Dijiste con un poco de pena y una mueca tímida… me sonrojé un poco y la fluidez de una sincera sonrisa fue mi respuesta.

Cómo saber en ese momento que estaba saludándote de nuevo, después de varias vidas pasadas, que solo me habían dejado cadáveres de errores que seguía guardando en el armario.

Con el aplomo con el que tomaste la oportunidad de entrar en mi vida me tiene aun con dudas, no titubeaste el soplar con fuerza las cenizas de los incendios que habían destruido la habitación.

Cómo sabía que con dulzura se estaba acercando un monstruo gigante que me aplastaría y te arrastraría a tí al mismo abismo en el que nos devoraría sin piedad.

La ansiedad que me transmites me perturba, la insistencia con la que me persigues me angustia, no lo sabías pero me dabas un poco de vida cada día y de la misma manera me la arrebatabas con violencia, ojalá nunca me hubiera abandonado al soplo de vida de tu aliento, solo así hoy podría sobrevivir por mí misma.

Eras tú mismo el testigo silencioso de tu montaña rusa de emociones, pudiste advertirme que una vez que me subiera al vagón de tu disfrazada calma no había marcha atrás,  a pesar de la ruina en la que me hundo todavía me brillan los ojos cuando te acercas suavemente y deslizas tus manos para proteger las mias, vivo cada dia como que fuera el ultimo por el miedo de que se acabe el manantial de sensaciones que me ofreces, buenas y malas.

Pareciera que ha pasado una eternidad desde que no me miras, tu silencio me ensordece,  desde que me enseñaste a cargar con culpas ajenas, siento una cadena pesada que me cuelga desde el cuello y me enrolla hasta los pies, quiero llorar y no puedo, ¿esto es el amor?; nadie me enseño a reconocerlo, pero si lo es, no me gusta, ¿ solo sabe doler?

Como la búsqueda de un tesoro he marcado puntos en tu piel, para recorrerlos antes de que el aburrimiento y la rutina me invadan, pero hoy que vuelvas te lo diré de frente… ya no necesito al amor en mi vida, no me gusta, vete con él por favor, solo sabe doler.

Estándar
Buzón E, Escribología

Lo mejor que tengo

El día que decidimos pintar la línea que hoy nos separa solo sentí un profundo vacío que me devoraba desde adentro… desde lo más profundo, casi sentí como se formaban las lágrimas una a una dentro de mí;  como un torrente querían brotar con fuerza por los ojos, levanté la mirada y tome aliento, las detuve por dignidad, sentía como poco a poco me devastaba, pero no dije nada.

Como que un extraño nos observara me sentía yo, fuera del cuerpo viendo como tratábamos de luchar contra nuestro orgullo, te quería decir mi amor, baja la guardia, yo ya saque la bandera blanca, pero la pared que habías levantado entre nosotros ya  no me dejaba verte, no sé si estabas detrás de ella escuchándome o estaba hablando sola, no supe interpretar aquel silencio, no entendía si era porque querías callar o ya ni siquiera estabas allí.

Finalmente no pude más, mi cuerpo colapsó, el espíritu lo sostenía pero no pudo más con el peso de los recuerdos  y las heridas, la lluvia que tenía varios días cayendo sin parar carcomió las bases fuertes que me mantenían en pie y me desplome.

Por fin sentí un poco de paz, los músculos se relajaron y la tensión desapareció, cuánta tranquilidad sentí en aquel momento, casi sentí una sonrisa asomarse, ¿que estoy haciendo? ¡Finalmente me estoy dando por vencida!

No conocía aquella sensación, le tuve tanto miedo que hui de ella; salude a la derrota,

– corría de ti! le susurre al oído, ¿Por qué tardaste tanto en llegar?

-No me dejabas acercarme, me contestó.

La derrota venía acompañada, traía una amiga: La soledad…la vi con el rostro sereno y me entregue a su abrazo, sentí por fin en su regazo que tu partida era  lo mejor para los dos.

Desde aquel día sombrío me dejaste, pero la soledad me arropo de tal manera que ya no sentí tu ausencia, ella me enseñó a llenar todo el espacio conmigo misma, unió con amor uno a uno los pedazos en los que mi corazón se había partido, por fin volví  a estar entera, cuanto tiempo desperdicie acompañada, hoy que vuelves a cruzarte por mi camino… déjame entregarte lo mejor que puedo ofrecerte: mi soledad.

    Luna.

Estándar
Buzón E

Seguía viva

Querido diario, es miércoles 24 de julio, no puedo llevar más el peso del día sobre los hombros, cerré los ojos por unos segundos para tomar aire y entonces  un nudo se situó fuerte en la garganta.

En ese momento medité profundo y entendí por un segundo, porque las personas deciden quitarse la vida; puede ser a veces tan solo un arranque, sin pensar que es una decisión de la que no hay vuelta atrás, la realidad cae pesada cuando empiezan a sentir el frio aliento de la muerte recorrer la piel y escuchan la carcajada burlona de haberlos alcanzado, allí es donde resucita el alma desesperada tratando de aferrarse a la vida, los demonios se hacen más visibles y a pesar de la angustia el llanto no sale, las cuerdas vocales no vibran más, los ojos no logran ver más allá de una luz cegadora que quema.  El corazón ya me empieza a latir más rápido de solo pensarlo.

Sentí el calor de una mano sobre mi hombro; amiga… estas bien?, escuche.

Si! Dije y sonreí, abrí los ojos y me repuse, el día difícil seguía allí, respire profundo, Seguía viva!

/Luna

Estándar
Buzón E

Sálvate y me salvas

Ese día sentados bajo el sol veía literalmente mi piel incendiarse, trate de esconder el terror de descubrir que el hielo en mi interior no sufría ningún cambio a pesar de estar ardiendo; me siento cada vez menos viva.

Te rogué casi llorando que me soltaras la mano, que mi cuerpo estaba muriendo lentamente con el frio que me trasmitías.

Finalmente me mostraste de nuevo tus dientes blancos como copos de nieve que me hipnotizaron, sonreíste casi con placer al verme suplicar.

Quise no haber podido interpretar tu mueca, ojala entendiera mi corazón que es momento de alejarse, que si no reacciona finalmente él también va a desfallecer.

Mientras te observaba casi sin parpadear descubrí que: hace tiempo habías decidido abandonarte hasta que el fin llegara, me volviste a arropar para que sintiera un poco de calor y mis mejillas se sonrojaron un poco, en ese momento descubrí que no tenía escapatoria, que la condena estaba dictada.

Yo también había decidido morir de frío, de miedo o de amor, porque no creo poder escaparme de tus brazos, así que acércate más, entreguémonos un poco de ternura para no sentir tan larga la eternidad que nos espera, o, ¡destrúyeme de una vez!, ¡libérame con la muerte! Aun puedes huir antes de que el frío nos paralice a los dos…… ¡sálvate!,  así me salvarías a mí también.

/Luna

Estándar
Buzón E

Gajos de amor

Sus pupilas son el espejo perfecto, sus brazos, mi refugio más sublime y su fragancia el mejor aroma para mi piel.

Sus caricias y besos me hacen enloquecer tanto como a Alonso Quijano los libros de caballería.

Tantos días, tantos momentos, risas… Tantos episodios por relatar.

Mi corazón se torna del tamaño de Grendel porque resultan ser estos los primeros versos que le escribo.

Seré como Marianela; para él seré su lazarillo mientras se emborrache de amor con mi poesía hasta hacernos viejos.

Gabriela Roca

Estándar
Buzón E

300 noches

Era casi la 1 de la madrugada,
Escuché que tocaron la puerta.
Allí estabas tú, 
Tratando de perforar mi mente con tu recuerdo.

Cerré con llave; me dispuse a escribirte, 
Quise deshacerme de tu fantasma con la tinta, inmortalizarte con palabras para que abandonaras mi pensamiento, tal como abandonaste mi vida.

¡No lo logro!  Tu energía sigue conmigo, tu alma aún no se despega.
¿Hasta cuándo el tormento de sentir tu cuerpo cerca del mío no desaparecerá?
¿Hasta cuándo el eco de tu voz seguirá ensordeciendo a mi razón?
¿Acaso no te extrañás?
¿Por qué te dejaste abandonado en mi regazo?

La rutina te ayudó a escoger las horas más duras para agobiarme.Necesito que te llevés a la costumbre; me despierta cada noche a la misma hora para pensarte

Dejaste a la luna para que me acompañara en mi infortunio; te confieso, no me ayuda.
Aparece sin tregua, amenazando con tu recuerdo.
¡Su luz no me deja descansar! 

¡Volvé ya! Tengo 300 noches enviándote mensajes en las estrellas, dicen que no las querés leer.

Volvé, tocá la puerta otra vez, prometo estar más atenta.

Luna

Estándar