Buzón E

Seguía viva

Querido diario, es miércoles 24 de julio, no puedo llevar más el peso del día sobre los hombros, cerré los ojos por unos segundos para tomar aire y entonces  un nudo se situó fuerte en la garganta.

En ese momento medité profundo y entendí por un segundo, porque las personas deciden quitarse la vida; puede ser a veces tan solo un arranque, sin pensar que es una decisión de la que no hay vuelta atrás, la realidad cae pesada cuando empiezan a sentir el frio aliento de la muerte recorrer la piel y escuchan la carcajada burlona de haberlos alcanzado, allí es donde resucita el alma desesperada tratando de aferrarse a la vida, los demonios se hacen más visibles y a pesar de la angustia el llanto no sale, las cuerdas vocales no vibran más, los ojos no logran ver más allá de una luz cegadora que quema.  El corazón ya me empieza a latir más rápido de solo pensarlo.

Sentí el calor de una mano sobre mi hombro; amiga… estas bien?, escuche.

Si! Dije y sonreí, abrí los ojos y me repuse, el día difícil seguía allí, respire profundo, Seguía viva!

/Luna

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Buzón E

Sálvate y me salvas

Ese día sentados bajo el sol veía literalmente mi piel incendiarse, trate de esconder el terror de descubrir que el hielo en mi interior no sufría ningún cambio a pesar de estar ardiendo; me siento cada vez menos viva.

Te rogué casi llorando que me soltaras la mano, que mi cuerpo estaba muriendo lentamente con el frio que me trasmitías.

Finalmente me mostraste de nuevo tus dientes blancos como copos de nieve que me hipnotizaron, sonreíste casi con placer al verme suplicar.

Quise no haber podido interpretar tu mueca, ojala entendiera mi corazón que es momento de alejarse, que si no reacciona finalmente él también va a desfallecer.

Mientras te observaba casi sin parpadear descubrí que: hace tiempo habías decidido abandonarte hasta que el fin llegara, me volviste a arropar para que sintiera un poco de calor y mis mejillas se sonrojaron un poco, en ese momento descubrí que no tenía escapatoria, que la condena estaba dictada.

Yo también había decidido morir de frío, de miedo o de amor, porque no creo poder escaparme de tus brazos, así que acércate más, entreguémonos un poco de ternura para no sentir tan larga la eternidad que nos espera, o, ¡destrúyeme de una vez!, ¡libérame con la muerte! Aun puedes huir antes de que el frío nos paralice a los dos…… ¡sálvate!,  así me salvarías a mí también.

/Luna

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Buzón E

Gajos de amor

Sus pupilas son el espejo perfecto, sus brazos, mi refugio más sublime y su fragancia el mejor aroma para mi piel.

Sus caricias y besos me hacen enloquecer tanto como a Alonso Quijano los libros de caballería.

Tantos días, tantos momentos, risas… Tantos episodios por relatar.

Mi corazón se torna del tamaño de Grendel porque resultan ser estos los primeros versos que le escribo.

Seré como Marianela; para él seré su lazarillo mientras se emborrache de amor con mi poesía hasta hacernos viejos.

Gabriela Roca

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Buzón E

300 noches

Era casi la 1 de la madrugada,
Escuché que tocaron la puerta.
Allí estabas tú, 
Tratando de perforar mi mente con tu recuerdo.

Cerré con llave; me dispuse a escribirte, 
Quise deshacerme de tu fantasma con la tinta, inmortalizarte con palabras para que abandonaras mi pensamiento, tal como abandonaste mi vida.

¡No lo logro!  Tu energía sigue conmigo, tu alma aún no se despega.
¿Hasta cuándo el tormento de sentir tu cuerpo cerca del mío no desaparecerá?
¿Hasta cuándo el eco de tu voz seguirá ensordeciendo a mi razón?
¿Acaso no te extrañás?
¿Por qué te dejaste abandonado en mi regazo?

La rutina te ayudó a escoger las horas más duras para agobiarme.Necesito que te llevés a la costumbre; me despierta cada noche a la misma hora para pensarte

Dejaste a la luna para que me acompañara en mi infortunio; te confieso, no me ayuda.
Aparece sin tregua, amenazando con tu recuerdo.
¡Su luz no me deja descansar! 

¡Volvé ya! Tengo 300 noches enviándote mensajes en las estrellas, dicen que no las querés leer.

Volvé, tocá la puerta otra vez, prometo estar más atenta.

Luna

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