Escribología

Crónica de un momento

Lo vi por la ventana aleteando rápidamente

sigilosa me aproximé y su aleteo era más sonoro

el milagroso néctar era ahora anzuelo

me aproximo, y yo admiro con gran decoro

hay musicalidad en el aire que empuja

y se adhieren a mis ojos sus colores cual diamantina

atrapar el momento escurridizo se hace deseo

en un parpadear es ahora una despedida

en el aire acaricio sus plumas desdibujadas

en un parpadeo más solo me he quedado con su dibujo.

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Hoy que no estás… todo sigue igual

Hoy que no estás, soy más libre, pero antes de ti, ya lo era.

Hoy que no estás, respiro otros aires, pero antes de ti, ya lo hacía.

Hoy que no estás, siento un vacío en mi pecho, pero antes de ti, mi alma ya lo estaba.

Hoy que no estás, sigo viviendo, nada se detuvo, porque antes de nosotros, ya vivíamos.

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Recurrente

Eres ese pensamiento que me acompaña

Caminas a mi lado
Me tomas de la mano
Susurras palabras hermosas

Sonríes tan lindo

Que aún sin verte, me alegras el alma
Tú, mi pensamiento recurrente

Que siempre me acompaña

Que dijiste que estarías siempre
Y no sabías, que aún sin estar presente

Cumplirías
Porque estás en mi corazón

Y tu recuerdo brilla en mi pecho
Y me llena de calma

Porque eres

Ese regalo que recibí cuando menos lo esperaba

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De nuevo

… aquí estoy de nuevo
Con mi mente paralizada,
Con mi corazón doliente.
¿cómo es posible que pueda auto dañarme con mis pensamientos tan podridos?
¿cómo puede uno mismo echar raíz del pasado en el corazón?


… aquí estoy de nuevo
Recordando los días soleados y las noches de frío,
Cuando los pensamientos se alimentaban de inocencia y el corazón echaba raíz con la gratitud.

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Despedida

Debo confesar que me costó un poco dejarte ir
Despertar sabiendo que ya no eras mío
Que llegara la noche y no poder escuchar tu voz antes de dormir
Me acostumbré a ti
A tu forma de querer
A la incertidumbre
A los pensamientos tristes que me invadían cuando pensaba en ti

Qué poco me quise por hacerte sentir completo
Te di todo y nada fue suficiente para ti
Siempre pedías más
Siempre creías que merecías más
Y yo siempre dispuesta a complacerte
No me di cuenta
De cuando perdí tanto el rumbo

Pero al fin puedo decirte adiós
Decirte que nada queda en mi para ti
Que ahora que llamas mi corazón ya no se desboca por ti
Dejé de esperar tu cariño a medias
Y dejé de desearte con locura (al fin)

No te guardo rencor
Debo agregar que fue lindo mientras me lo creí
Y me sentí dichosa queriéndote
Deseo que alguna vez puedas amar con el corazón en la mano
Que dejes los latidos en cada beso
Y que sonrías al verte en otras miradas
Te deseo dicha y montones de felicidad
Te digo adiós,
te quise, mucho
Hasta siempre

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Otra Navidad

De nuevo diciembre. Otra Navidad que llega con todos los recuerdos; con los días que pasamos juntos. Cada año con nuevos detalles y al mismo tiempo va borrando otros. Esta vez, no pude recordar algunas frases. No supe qué pasó luego de que sostuvimos la mirada. Recuerdo el beso en el hombro izquierdo, ese no se ha ido. Es más, volvió a dejar la suavidad de tus labios en mi piel, pero ya no están tus palabras. Creo que esas memorias están llegando a su fecha de caducidad.

No olvidé la ropa que usaste, el papel en el que envolví tus regalos, los calcetines con los que recibiste las 12:00, un poema que escribiste y sentí tan mío, ni la foto que te envíe. Puse a prueba a mi mente, y esas pequeñas partes siguen intactas, pero al volver a tus palabras, tu rostro, tu cariño, solo encontré un gran vacío. El tiempo te empezó a borrar. 

Me da miedo revisar de nuevo y pensar que no fue real. Me pregunto si el próximo diciembre habrá algo que revivir. No lo sé. Lo cierto es que me sigue siendo imposible no pensarte cuando se acerca la Noche Buena, los días previos y los días que le siguen. Aún me arde el no poder desearte paz, amor y un abrazo que te renueve, como lo hicimos años atrás. 

No dudo que fue así, que recibiste el 25 con los brazos que escogiste, con las personas que más amas y que te acompañaron en este año tan raro, confuso pero revelador. Estoy segura que no faltó el puré de calabaza que un día me describiste tan bien, que no he podido dejar de saborearlo, aunque nunca lo haya probado. Sé que hubo tristeza por las sillas vacías, por las ausencias no pedidas, pero también sé que te rodeaste de los que importan. 

Aunque hoy no es Navidad, no quise dejar de pasar y decirte que allí estaba yo, despidiendo el 24 y deseando que estuvieras feliz, que el pasado no se asomara esa noche ni las siguientes, y que no existiera más el rencor sino que lo hayas sustituido por el perdón. Quise que tuvieras un momento de tranquilad y gratitud. 

Ojalá haya sido así porque tú te lo mereces. 

Ojalá el valor que hoy me falta, a ti te sobre y un día pases a saludar. 

Feliz Navidad, viejo amigo.

Biffy.

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Lo que nos hemos enseñado

Me hiciste soñar, creer y crecer, me obligaste y después me enseñaste.

Me enseñaste que lo negro también es luz y que en el fondo la esperanza es sobresaliente; que aún con los ojos llorosos el corazón puede ser valiente, rudo y capaz.

Te mostré como se sobrevive a las adversidades, que un encierro no es capaz de detenernos y que las enfermedades, aunque nos quiebran, nos hacen más unidos, y luego fuertes.

Nos explicamos qué es lidiar con tantos sentimientos, qué se extrañar a los que más lejos están, pero también a los vecinos, a la señora que toma el bus todos los días en la Petapa y al que vende jugos frente al trabajo.

Y logramos salir triunfantes, con el alma un poco rota, pero con la fuerza de reponerse cada día, viendo hacia atrás como un aprendizaje y hacia delante con añoranza.

Querido 2020, me hiciste pedazos y te hice el más odiado, pero nos enseñamos que toda la mierda del mundo no es suficiente para que el mal olor se nos impregne.

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Sentido.

Tengo ganas de ser como los otros, pensar como ellos, decir lo que dicen, actuar como ellos actúan.

Tengo ganas de ser igual, de no ser diferente, de no ser como soy. Pero no puedo, es impocible, es difícil.

Y lo intento a menudo pero no puedo, no los entiendo, no comprendo como cambiar, como ser diferente no encuentro sentido a nada.

PL

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Querida

No se como empezar con estas palabras para darte un impulso de esperanza en todo el caos que se avalancha sobre ti.

Quizá no tengo la menor idea si nuestros cuerpos serán capaces de nadar hacia la orilla para salvar nuestras vidas o si sería mejor gritar por auxilio para que alguien nos rescate de este océano que atenta con nuestras vidas.

Pero quiero que antes de nadar o gritar; dejemos las cargas tan pesadas que están sobre nuestros hombros, para aligerar nuestras almas.

El peso que llevamos es tan grande que quizá librarnos de él nos costaran algunas lágrimas.

Perdonemos…

Perdonemos las promesas rotas de papá, es con la persona con quien se supone debíamos estar seguras y poco a poco se ha convertido en la persona que más nos ha decepcionado.

Perdonemos los errores de las personas que nos rodean porque nos roban la paz, solo han producido que su peso no nos deje respirar.

Perdonemos a las personas que han cortado las alas de nuestros sueños, sé que soñábamos que fueran quienes nos impulsaran a volar.

Perdonemos la falta de compañía de las personas a quienes amábamos, entregamos nuestro corazón tantas veces que pedir auxilio nos cuesta por que sufrimos del síndrome de ausencia.

Perdonemos

Perdonemos

Perdonemos

Solo así quitaremos el peso que nos impide nadar hacia la orilla y gritar por auxilio.

Perdonemos porque es la única manera de quitar la dureza de nuestros corazones, porque es la salida para nuestra libertad y porque perdonar nos acerca a nuestro hogar. Lejos del océano de las preocupaciones cerca del cielo de las posibilidades, lejos del desierto de las aflicciones cerca de la eternidad de nuestras almas.

Querida, ¿qué te parece si perdonamos?

Att: Tu persona

PD: espero que nunca encontremos la plenitud en esta tierra o en las personas, porque este no es nuestro hogar.

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Verte feliz

La verdad no tengo ni idea de qué estás viviendo. No puedo ponerme en tus zapatos. ¿cómo hacerlo si ni siquiera sé si necesitas que lo haga? Tendemos a imaginar a la otra persona extrañándonos, sumido en la nostalgia de los tiempos pasados, pero siendo realistas, lo más seguro es que esté bien y que ya ni se recuerde de lo que ya fue. 

La verdad, he de decirlo, llegué, sin buscarlos, a algunos indicios de lo que estás viviendo. Te vi feliz con alguien a tu lado que te ama sin condición, que no duda en gritar que te ama y en abrazarte tan fuerte como si fuera la última vez que lo hiciera, sabiendo perfectamente que lo podrá hacer mañana y todos los días de los siguen 3 años, o quizá el resto de su vida.  Eso me hace muy feliz, en serio, soy feliz de verte feliz. 

Sé nota que te hace ser mejor y no dudo que sea así, pues te mereces eso y mucho más. Me alegra que ambos se complementen, que ella también te sienta sin barreras y que crezcan juntos. Que los años pasen pero no se sientan, que la seguridad de escogerse cada tarde sea genuina. 

Sonrío, lo hago naturalmente, porque ahora ya no quiero verte voltear al pasado, pues me encanta como se ven sus espaldas caminando hacia su futuro. 

La verdad es que veo lo que siempre quise para ti: un amor sincero que no tuviera miedo y que dejará salir el tuyo, ese que hace tanto tiempo vi asomarse a la superficie.

-Biffy-

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