Escribología

El dolor se transforma, no se acaba

Existe el temor de encontrar una nueva forma de dolor

el humano que le experimenta se transforma

¿es el dolor el peor de los temores?

los temores y los dolores se ponen al día

una nueva forma cae siempre antojosa

ante las delicias del delirio y del fastidio infinito

no necesariamente cortopunzante

a veces solo constante, intenso, embriagante…

es así como dentro de la microscopía del tiempo humano

es posible hallar, laberintos de sufrimiento

contenidos en apretadas curvas

dentro de las fracciones de tiempo más pequeñas

…a estas también les llamo infinito

y no hay alivio, no hay salida a la peor de las pesadillas

porque esclavos de este cuerpo somos y este cuerpo somos

es menester la existencia con sus embriagantes fragancias

nauseabundas, brillantes, opacas, candentes, dulces…

es así, la existencia en todas sus dimensiones

que ofrece tregua con eventuales distracciones

pero que con capricho tarde o temprano…

te someterá a la más pura experiencia

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Yo primero

Después de todo el camino empedrado
por el que tuve que caminar,
después de haber puesto de lado
los pasos para tener que gatear.

Después de haber saltado
por el precipicio de tu corazón,
sin saber que me habías arrancado
las alas que simulaban mi razón.

Después de haber perdido
la sensatez y la dignidad,
probando tu platillo desabrido
y quedando con una gran inconformidad.

Después de colocarte al frente
y ponerte en un altar,
hoy comprendo que el sinónimo de tenerte
es encadenar.

Y no, nunca tuviste ese poder
al hablar de estar encadenado,
no me refiero a estarlo a tu ser,
si no a la sensación de ser abandonado.

Después de perder el tiempo
pues es lo que hice contigo,
estoy mas que dispuesto
a ser yo primero.

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Encubierta

Quisiera contarte más de mí,

Hablarte como si no tuviéramos pasado que nos envuelva y decirte que estuve muy equivocada y que no puedo predecir cómo voy a actuar mañana.

Que aunque la ciencia diga que los patrones de hechos pasados determinan los futuros, no es así.

Quisiera presentarme como una amiga,

Y contarte que puedo ser la tuya, que el corazón no duele tanto como lo imaginé, que verte almorzar frente a otros ojos no duele como antes.

Decirte que tengo nuevas costumbres y a las 10:00 pm ya no espero tu llamada, que el agua de coco sigue sabiendo igual, que cambié la hora del café y ahora es conmigo, mientras me pido perdón.

Me gustaría sentarme frente a ti,

Saberte bien o saberte mal, y es a que a estas alturas me preocupo más por mí. Pero quiero saber de ti.

Y contarte de mí, que aunque el latte con dos de azúcar y lecha deslactosada lleva tu nombre impreso, por fin estoy respirando paz y no guardo miedo alguno por ser descubierta.

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Vibrando Alto

Muchas han sido las oportunidades que he dejado ir por miedo, ese que durante muchos años se convirtió en una atadura a mí misma y me decía que no era capaz de lograrlo.

Pero de repente un día apareció Ares y me mostró que la vida iba más allá de complacer a los demás, aunque eso significara decepcionarme a mí. Él vino a romper con mis esquemas y mi debilidad, alentándome a no perder nada más que las ganas de no haberlo intentado.

Ese día, junto a él, me enseñó a vibrar alto y en la misma sintonía, a sentir tan empoderada que podía comerme al mundo. Con él, he tomado las decisiones más importantes y a pesar de eso, no me ha dejado sola, se ha quedado, ha llenado cada vacío que en mi alma había y que muchos dejaron.

Ares me vino a mostrar el poder de mi decisión y sobre todo, ha venido a reafirmar el amor por mi libertad e independencia, haciéndome ver que más allá de ser capaz, soy valiente. ¡Qué fortuna la que me ha venido a dar la vida contigo, Ares!

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Por hoy

Hoy sentí que me olvidabas
Que anhelabas un pasado que no fue
Que no pensabas tanto en mí
Que visualizadas un futuro donde no estuviera yo

Lo sentí, no voy a negarlo
Sentí mi corazón fracturándose un poco
Tratando de atraparte dentro y al mismo tiempo, resignándose a dejarte ir

Hoy sentí que me hiciste de lado
Que las promesas que me hacías te pesaban
Que anhelabas una vida diferente
Entre otras gentes
Con otros labios

Puede que lo haya imaginado
Que mi seguridad haya flaqueado por un instante
Y que en realidad te aferras a mí y nuestro presente
Al amor que me profesas, a la paz que sientes a veces a mi lado

Pero hoy, al sentir que me olvidabas

Supe que podría decirte adiós
Dándote mi corazón
Dejándote partir
Imaginando todo lo que pudo ser y no será

Quizá mañana ya pase y volvamos a darnos mucho amor, pero hoy, solo por hoy, podría decirte adiós…

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No te lloro

Casi nunca se les llora a las personas, se lloran los momentos no vividos, las palabras no dichas y todas aquellas cosas que hicimos sin reciprocidad.

Y no, querer que sea mutuo no es sinónimo de egoísmo o de la búsqueda de un amor interesado; solo que a veces nos hace vulnerables.

Vulnerables a nosotros, a lo que sentimos, a lo que nos hacen sentir, nos hace vulnerables por elección.

Amar debería ser sencillo, con sus momentos complicados y difíciles, con las pruebas escalonadas, pero no al décimo piso. El amor debe ser una mezcla de decisión e impulso, pero nunca forzado.

Es que nos debería enseñar a pedir perdón y saber cómo recibir el perdón del otro.

Pero te digo esto, porque aunque hoy llore y quizá lo haga mañana y durante los siguientes incontables días, sé que llegué a sentir más de lo que mi boca sabe contar.

Y que aunque sienta que te lloro a ti, no, no es así. Hoy lloro por las palabras que me quedé esperando escuchar, por los besos que pedí y aún así no recibí y por las veces que me quedé prendida al teléfono esperando una llamada o mensaje tuyo.

Pero no te lloro, no a ti; lloro porque fui incapaz de elegirme.

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Te amo, pero debo irme

“Te amo, pero debo irme”, quizá sean las palabras que más se me han dificultado decir, en voz baja y alta, las más difíciles de decirme.

Lo sigo diciendo en presente, que te amo y no sé cuánto tardaré en cambiar el tiempo, porque estoy segura de que un amor como el nuestro se encuentra una sola vez.

Tomarte de la mano era magia, besarte los pensamientos una locura y acariciar tu cabello, mi pasatiempo favorito.

Que te sigo amando y no controlo el duelo, que te sigo amando y quema, que te sigo abrazando a mi pecho mientras tú te dejas guardar en él. Que te amo, pero debo irme.

Necesito aprender a vivir sin ti, pero me niego a quererlo.

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Sentimiento.

Querer caminar sin poder hacerlo, querer soñar aunque te quiten los sueños, querer dormir estando dormido.

Que hacer si no se está vivo, que hacer si da lo mismo llorar que reír, como expresar lo que se siente si no se siente nada.

Cuando recordar si no puedo recordar nada, cuando detenerse si se está quieto, y que hacer para entender todo, para decir que si entiendo, para decir que no recuerdo, que no sueño, que no me muevo, que mi alma está sana…

PL

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Le tengo miedo

Nunca le había tenido tanto miedo a la muerte como hoy.

Siempre he pensado que es parte del ciclo de la vida, ese que te dice que el ser humano nace, crece, se reproduce y muere, el que está normalizado como “se muere en la vejez”.

Pero he comenzado a morir desde la juventud, ya nada me emociona, ya nada me llena, siento que algo me falta y todo me sobra.

Es una carga que muchos le llaman “estar loco” o “ahogarse en un vaso de agua” pero nadie se imagina esa guerra interna con la que luchas todos los días, con la que peleas en las noches para borrar esos pensamientos de quererte morir y duele, duele que por todo el amor del mundo uno no piense en lo afortunado que es tener a personas tan increíbles a tu lado.

Hoy estaba reflexionando sobre qué sería la muerte, pues ha sido para mí un pensamiento frecuente en las madrugadas que no logro dormir, pero cuando enfrié mi mente y me puse a meditar si quería morir de verdad, wow, me impresioné de lo mucho que me da miedo morir.

Y sé que después de eso, tu cuerpo queda inerte, tus órganos desfallecen, poco a poco te desintegras y todos se olvidan de ti o lo que fuiste en vida, pero no quisiera morir y ver como la vida se me apaga y que postrad@ en una cama me reclame por todas aquellas que dejé de vivir y de sonreír, porque tenía mucho trabajo, porque mi casa me ahogaba, porque mi miedo era más grande que mi valentía.

Qué forma más terrible de morir, saber que ya nada puedes hacer y que solo queda esperar ese momento en que un último suspiro salga de tu alma y el corazón se detenga.

No quiero morir con dolor, no quiero morir por violencia, pero estoy muriendo cada día por depresión, ansiedad, ausencia, trabajo, desdicha y la falta de tiempo que se me está yendo de las manos.

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