Escribología

Sé que es un día cualquiera
Sé que todo pasará
Sé, que en algún momento,
Todo quedará atrás
Pero, ¿por qué duele tanto?
¿Por qué es tan difícil?

Si hay noches cómo ésta
Que el cielo llora
Que las lágrimas duelen
Que el corazón se rompe
Y las fuerzas se acaban

Y todo lo que pides es
Un abrazo, un té y un poco de paz
Alguien que en silencio
Permita que te aferres a él
Alguien que no pregunte

Y es que hay días
En que las alas pesan y no pueden volar
Que el cielo parece tan lejano
Que el cuerpo se cansa
Que la mente se cansa
Y no hay respuestas
Tan sólo preguntas vanas

Días en que la soledad espanta
El vacío duele

y solo quieres llorar

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Sola

En las madrugadas me descubro la espalda
para sentir el frío.

Porque me gusta,
porque estoy sola,
porque nadie va a abrazarme.

Porque la única forma de encontrar calor,
es buscándolo entre mis propias sábanas.

«Porque estoy solo conmigo, sola contra mí» como lo escribió Elvira.




– Ragek

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¿Era amor?

Pasabas por mi lado y sonreías
algunas veces esquivabas mi mirada
te perdías en tu mundo
en tus cosas
a veces te sentía mío, totalmente
y otras veces completamente ajeno

Te veía y mi pecho dolía
mi corazón saltaba descontrolado
me sentía dichosa
y sentía tanto miedo
quería encerrarte en mis brazos
y no soltarte
y al tiempo quería verte volar libremente

y así pasaron varios días,

entre ir y venir

entre risas y lágrimas

certezas y dudas

hasta que comprendí que

quizá no,

después de todo, no era amor…

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Primavera

Esta Guatemala que parece más invierno que eterna primavera.

Entre el frío y la zozobra, en la plaza presentes.

Con el sol de medio día cayendo por la frente, con el corazón saliendo por los ojos.

Gritando las consignas que marcan un ahora. Con cada grito ahogado sintiendo la falta de saliva y la resequedad en la voz.

Y la esperanza que nos engaña y llena de valor para no tirar la toalla.

Con intenciones definidas, compartiendo el sentir en la piel, mano a mano, soñando con un día vernos FLORECER.

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El destino

No fuimos destinados a la eternidad de la agonía que llamamos humanidad y quizá sea esa brevedad a la que somos condenados, la que atormenta nuestro espíritu.

Nos parece poco, ser breves.

Nuestra mente no puede concebir su insignificancia, y por lo tanto se empeña a no ser resignada al peor destino del hombre: EL OLVIDO.

Somos breves

Somos un pensamiento

Somos solo una temporada

Somos insignificantes

Si este es nuestro futuro, porque no ? aferrarnos al OLVIDO seguro , para hacer de la vida una BREVEDAD significante.

Al final, solo nosotros podremos medir la significancia que nuestra vida tuvo para nosotros mismos.

Al final, solo nosotros tenemos el genuino interés de ser recordados; pero admitámoslo es mejor encontrar el significado de la vida que competir en la carrera del olvido. Porque si algo es seguro, ser recordados no depende de nosotros, encontrar el significado de la brevedad de la vida SÍ.

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Ella la vio a los ojos

En una tarde fría

Más vale tarde que en otra vida

Mantenía la cabeza erguida

E ideas de venganza entretenía

Más vale tarde que en otra vida

Acercó su cuerpo tibio

A la muerta en vida

Que sería en otra vida

Escapada, salvada y salida

Más salada la cuerpa devuelta del mar

Hinchada y aborrecida ahora henchida

Esterilizaba así sola su infectada herida

La muerta salada, la desquiciada ahora

Entretenía entre sus sagradas heridas

Bélicos arrebatos que llevaría del más allá

A los vivos, a los muy vivos y favorecidos

A más no poder en gula de vida

De repente ella la vio a los ojos

Buscaba un chillido de dolor

En sus adentros alimañas del hielo se liberaron

Más en sus afueras nunca se avistaron

Aquí no pasa nada

Agua salada, agua salada

La cuerpa está muerta

¿Que tomará su lugar?

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¿Hay alguien en casa?

En casa no hay nadie.

Puedo correr a la tienda para comprar algo que satisfaga mi ansiedad que me genera la soledad.

En casa no hay nadie.

Puedo comer todo lo dulce que este a mi paso.

En casa no hay nadie.

Puedo refugiarme en la comida y luego sentir la culpa.

En casa no hay nadie, solo estoy yo;

entonces en casa está alguien…

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Febrero

Antes de conocerte, febrero no era nada más que el segundo mes del año, el más indeciso, el más inseguro, el más comercialmente romántico.

Antes de ti, febrero no significaba nada y lo único especial era que tenía menos días y que todo el año era febrero en cuanto al clima.

Qué analogía tan absurda, pienso mientras te escribo estas letras, pero es que febrero se parece a ti. Absurdo, indeciso, mentiroso.

Brillas de viernes a sábado, pero eres tormenta de martes a jueves. El domingo no te conozco, pero tengo la impresión que eres como noviembre, con fuertes vientos y cielos despejados.

Pienso que ya no quiero escribirte, que ya no quiero escribir de ti, pero febrero se me atraviesa con canciones al fondo que me hacen desear no buscar(te) más.

Y no quiero dedicarte febrero, pero febrero se me atraviesa con lunas de locura.

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Vernos

Creo que me rehusaba a recordar tus ojos, la manera en la que me mirabas. 

Descubriste los míos a través de un rayo de sol que se posaba sobre mí una tarde de agosto. Luego, el mismo rayo me permitió conocer un miel caoba que nunca había visto, ni he vuelto a ver.

Al principio, me mirabas sin que me percatara, pero cuando nuestras miradas se topaban temblaban, no aguantaban y fingían que no se veían.

No olvido cuando ambos decidimos vernos, realmente vernos, y aunque sabíamos que los ojos no dicen nada, el simple acto de sostenernos con la mirada, con tanta comodidad y conexión, nos dijo todo.

Ahora que regresé a tus ojos, sin tenerlos frente a mí, agradezco el que hayamos querido vernos porque pocos son aquellos que verdaderamente se atreven a verse tambalear y aún así sostener la mirada para saber si realmente se aman.

– Amarela –

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